El auge de las nuevas tecnologías ha modificado el comportamiento del consumo energético en los centros de cálculo. A diferencia de las tareas de procesamiento tradicionales, que presentan variaciones lentas y previsibles; la IA genera cargas pulsadas que provocan oscilaciones bruscas en la demanda eléctrica de los centros de datos. En este escenario, los procesadores alternan rápidamente entre el estado de reposo y el funcionamiento a máxima capacidad. Provocando que el consumo varíe del 0 al 100 en cuestión de milisegundos y someta a la red a una gran tensión.
Para hacer frente a esta situación y evitar problemas de suministro, los sistemas de alimentación ininterrumpida deben actuar como acondicionadores dinámicos de energía, desarrollando la capacidad de reaccionar a estas alteraciones en tiempo real. Si estos equipos de protección no gestionan los pulsos adecuadamente, las variaciones pueden rebotar hacia la red eléctrica principal o hacia los generadores de respaldo, lo que amenaza el funcionamiento general de la instalación y eleva el riesgo de caída del servicio.
En este contexto de adaptación industrial, la empresa Vertiv necesitaba validar nuevos algoritmos de suavizado de potencia para proteger los generadores frente a estas fluctuaciones en sus equipos de la gama Trinergy desarrollados en Bolonia. Esta innovación extrae energía directamente de las baterías durante los picos de máxima demanda, compensando el comportamiento errático de los procesos modernos. Los sistemas analizados presentan una topología compleja compuesta por dos tomas de corriente alterna, una entrada de batería de corriente continua y una salida trifásica, requiriendo una monitorización constante y simultánea de todos sus nodos.
El equipo de ingenieros debía registrar datos térmicos de larga duración y obtener resoluciones de alta velocidad para analizar la deformación de la onda eléctrica, el ruido y la distorsión armónica durante los momentos de conmutación rápida. Para superar el reto que suponía monitorizar este entorno de corrientes de hasta cinco mil amperios sin margen de error, el fabricante implementó un ecosistema de medición integrado de Yokogawa.
Para lograr una captura de datos coherente, la plataforma unifica diversos analizadores y registradores mediante un software que sincroniza todos los instrumentos utilizando un protocolo de precisión de tiempo estándar. Dentro de este conjunto, el analizador principal WT5000 se encarga de medir simultáneamente la corriente alterna y continua, facilitando la evaluación de armónicos hasta un grado muy elevado para certificar la calidad de la energía suministrada. Por su parte, el registrador DL950 captura el comportamiento de las cargas pulsadas operando como un osciloscopio de alta velocidad, lo que permite identificar las interferencias y verificar el tiempo de respuesta del sistema.
Un tercer módulo complementario asume la tarea de recopilar los datos térmicos de la instalación para prevenir sobrecalentamientos. Todos estos flujos de información convergen en una única interfaz digital, creando un registro de información completamente alineado temporalmente. Desde el departamento de investigación y desarrollo de Vertiv explican que esta solución facilita la observación coherente de múltiples variables eléctricas de distinta naturaleza en una misma pantalla. Además de conseguir validar su tecnología patentada, y gracias a la visualización centralizada de todos los parámetros de estrés, este sistema ha reducido la complejidad de las pruebas y el tiempo de depuración en la creación de tecnología para los centros de datos de próxima generación.



