La empresa proveedora de servicios de conectividad masiva UnaBiz ha hecho público un estudio, denominado Barómetro del IoT en España, enfocado a perfiles técnicos, industriales y directivos. El documento muestra que la implantación del Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) alcanza un nivel avanzado en el ecosistema corporativo del país, dejando atrás las fases puramente conceptuales o de prueba.
Más del 90% de los profesionales consultados afirma tener experiencia previa con este tipo de tecnología. En el entorno laboral concreto, algo más del 67% la emplea a diario en sus operaciones. Mientras que la utilización de dispositivos conectados en el ámbito privado alcanza al 67% por ciento de la muestra analizada, un dato que consolida su asimilación generalizada.
A nivel corporativo, casi el 78% de los participantes en la investigación atestigua mejoras notables en sus organizaciones tras la instalación de estas infraestructuras de red. Los principales beneficios documentados incluyen el descenso de los gastos económicos, el incremento de la calidad de vida de los trabajadores y el ahorro de tiempo en las tareas operativas cotidianas. Todo ello se materializa mediante el acceso a información al instante, lo que permite automatizar los flujos de trabajo y liberar a las plantillas de labores manuales de supervisión para que puedan centrarse en tareas de mayor valor. De hecho, una inmensa mayoría del empresariado valora positivamente la capacidad de la tecnología para anticiparse a los fallos antes de que se produzcan, lo que facilita la instauración de modelos de mantenimiento preventivos en lugar de meramente reactivos.
Áreas de aplicación y obstáculos para la expansión
En cuanto a los sectores de actividad económica con mayor proyección para la integración de estos sistemas, la industria de fabricación encabeza las preferencias del mercado, seguida de la sanidad y el transporte de mercancías. En el entorno fabril y logístico, los sensores interconectados se aplican para optimizar rutas, asegurar la trazabilidad y minimizar errores de producción. Mientras que en los espacios sanitarios o educativos garantizan la estabilidad de variables ambientales críticas. Todas estas aplicaciones persiguen resolver operaciones complejas de gestión de infraestructuras y generar retornos de inversión en el corto plazo mediante el incremento de la seguridad.
Pese a la indudable tracción del mercado, el despliegue a gran escala de arquitecturas conectadas choca con ciertas dificultades que limitan su recorrido entre el tejido empresarial español. El principal obstáculo detectado por los directivos es la falta de formación y conocimiento en el seno de las empresas, seguido por el elevado coste económico percibido y las carencias en las redes de conectividad. Además, la correcta administración de la información generada despierta inquietud en más del 85% de los responsables de tecnologías de la información, temerosos de posibles brechas en el manejo de esos volúmenes de datos. No obstante, el estudio puntualiza que las soluciones actuales aplican protocolos de cifrado y aislamiento de dispositivos que mitigan estas preocupaciones de seguridad. Al tiempo que sus arquitecturas modulares permiten escalar la tecnología evitando gastos iniciales desproporcionados.
De cara a los próximos cinco años, las compañías demandan sistemas que funcionen de forma mayoritariamente autónoma y plataformas de software que agrupen toda la telemetría en un único panel de control. Así mismo, existe un alto grado de consenso respecto al potencial de esta tecnología para fomentar el cuidado medioambiental y la sostenibilidad.
Ante este escenario, Manuel Álvarez, managing director de UnaBiz Spain señala: “Las barreras del IoT no son tecnológicas, sino de comprensión y percepción. Cuando las organizaciones entienden su impacto real en eficiencia, prevención y toma de decisiones, desaparecen. El reto es hacerlo sencillo, accesible y útil para que se convierta en una herramienta cotidiana”.
Sus responsables argumentan que las verdaderas barreras actuales no son de carácter técnico, sino cultural y de percepción. Por lo que el objetivo principal de la industria debe centrarse en lograr que el entorno corporativo comprenda el impacto directo que estos sistemas aportan en la eficiencia y simplificar las herramientas para convertirlas en un elemento cotidiano de gestión.



