Un reciente estudio llevado a cabo durante el mes de febrero de 2026 entre 681 profesionales europeos del ámbito de la confianza digital revela una creciente desconexión entre el ritmo al que avanzan los riesgos informáticos impulsados por algoritmos avanzados y la capacidad real de las empresas para detectarlos y gestionarlos. Según la investigación «AI Pulse Poll» de la asociación ISACA, un 35% de las organizaciones continentales es incapaz de confirmar si ha sufrido un ataque cibernético orquestado mediante inteligencia artificial.
Los equipos de seguridad tecnológica se enfrentan a un panorama donde las tácticas de engaño, como la suplantación de identidad o la ingeniería social; resultan ahora mucho más complejas de identificar, tal y como corrobora el 71% de los especialistas consultados. A esto se suma que un 58% de los expertos encuentra mayores obstáculos para verificar la autenticidad de la información digital, lo que ha provocado que un 38% de los profesionales confíe menos en los métodos de detección clásicos. Entre los peligros más citados actualmente se encuentran las campañas de desinformación, mencionadas por el 87% de la muestra, seguidas de las vulneraciones a la privacidad de los datos y las tácticas de manipulación psicológica enfocadas a los usuarios.
En el mercado español, esta coyuntura se traduce en una presión ascendente sobre las entidades dedicadas a la ayuda y la respuesta ante incidentes. Los registros del INCIBE correspondientes al año 2025 contabilizaron más de 122.000 sucesos de este tipo y la atención de 142.767 consultas. Lo que supuso un incremento del 44,9% respecto al ejercicio anterior.
Pese a este escenario de riesgo, la IA también está demostrando su utilidad como mecanismo de protección para fortalecer los perímetros de seguridad, dado que un 43% de los encuestados percibe mejoras en la identificación y respuesta ante intrusiones gracias a esta tecnología. De hecho, un 34% de las compañías ya la está integrando de forma específica con este propósito defensivo, aunque lograr su máxima eficacia sigue dependiendo de una experiencia técnica que todavía es limitada en muchas corporaciones.
La adopción masiva sin un marco de control adecuado
La expansión de estas amenazas informáticas coincide en el tiempo con una incorporación generalizada de estas innovaciones en los entornos laborales europeos. La inmensa mayoría de las organizaciones, un 82%, permite explícitamente el uso de esta tecnología, con un 74% autorizando específicamente los modelos generativos. Estas herramientas se están aplicando principalmente para la redacción de contenidos, la mejora del rendimiento general, la automatización de procesos repetitivos y el análisis de grandes volúmenes de información. Los resultados son evidentes para las empresas, que reportan importantes ahorros de tiempo y un aumento en el volumen de trabajo asumible sin necesidad de ampliar las plantillas.
Sin embargo, la rápida integración operativa de estas herramientas no ha estado respaldada por las políticas de gobernanza pertinentes, ya que solo el 42% de las corporaciones dispone de un protocolo formal y exhaustivo para regular su uso. Un 33% de ellas ni siquiera obliga a sus trabajadores a notificar cuándo han empleado estos sistemas para desarrollar sus tareas, lo que genera importantes zonas de sombra dentro de la estructura corporativa. En consecuencia, existe una inquietud entre el 87% de los responsables de tecnología sobre la utilización no autorizada de estas herramientas por parte de las plantillas. Así como dudas razonables sobre la protección de la propiedad intelectual y los datos confidenciales.
En este sentido, Chris Dimitriadis, director de Estrategia Global de ISACA, afirma que “la IA ha cambiado fundamentalmente el panorama de amenazas. Los atacantes ahora pueden hackear a la velocidad de la intención, y demasiadas organizaciones ni siquiera saben si ya han estado en el punto de mira. El hecho de que tantas empresas operen sin la gobernanza necesaria para ver dónde se está utilizando la IA, por no hablar de cómo, agrava significativamente esa exposición”.
La IA sin gobernanza no solo crea riesgo operativo. Entrega activamente una ventaja a quienes quieren causar daño. Cerrar esa brecha empieza por el desarrollo profesional y por impulsar la experiencia necesaria para construir e integrar una gobernanza de la IA que resista bajo presión. Hacerlo es ahora un imperativo de seguridad”.
La responsabilidad de establecer estos mecanismos de control recae sobre unos profesionales que, en gran medida, no se sienten plenamente capacitados para el reto. Más de la mitad de los especialistas considera necesario actualizar sus conocimientos técnicos a corto plazo para hacer frente a esta nueva complejidad, un porcentaje que alcanza el 79% si la perspectiva se amplía a un año vista. Aunque la carencia de habilidades especializadas se percibe como uno de los mayores riesgos actuales, una quinta parte de las empresas sigue sin proporcionar instrucción formal en la materia.
El marco normativo añade una capa adicional de urgencia a esta situación. A nivel europeo, la Ley de Inteligencia Artificial de la UE se posiciona como la regulación de referencia más contemplada por las organizaciones, seguida por los estándares del marco NIST. No obstante, más de una cuarta parte de las compañías todavía no se rige por ninguna directriz reguladora, lo que evidencia la distancia entre la concienciación legal y la aplicación práctica.
Dimitriadis recuerda que, si bien los principios básicos de la gestión de riesgos se mantienen intactos, la inmediatez del escenario actual exige profesionales capacitados para evaluar la exposición a las nuevas vulnerabilidades y garantizar el cumplimiento normativo durante todo el ciclo de vida de los proyectos. Para cubrir esta necesidad y ayudar a las organizaciones a aprovechar los beneficios de la innovación con seguridad, el mercado comienza a demandar certificaciones avanzadas en la gestión de riesgos tecnológicos.
Toda la información estadística y analítica mencionada proviene de la encuesta AI Pulse Poll 2026 de ISACA, disponible en su portal web oficial para consulta pública.



