El mercado tecnológico cuenta con un nuevo actor enfocado en la investigación y el desarrollo de arquitecturas informáticas avanzadas. La empresa española TurbineH inicia sus operaciones con el objetivo de diseñar sistemas de IA más eficientes y especializados. Alejándose de la tendencia actual basada en la creación de modelos masivos impulsados principalmente desde otras regiones del mundo.
La fundación de la compañía ha sido llevada a cabo por profesionales del sector como: Alex Ruiz, Pedro Manjón y Ariel Venegas. Alex Ruiz, CEO y cofundador de TurbineH explica: “En los últimos años hemos asistido a una carrera por desarrollar modelos cada vez más grandes y potentes. Nosotros creemos que merece la pena explorar otro camino: inteligencias más especializadas, que trabajen juntas y sean capaces de conseguir mejores resultados utilizando menos recursos. Queremos investigar cuál puede ser el siguiente paso de la IA y liderarlo desde Europa.
Durante décadas, las empresas han tenido que adaptar su forma de trabajar a los programas que utilizaban. La inteligencia artificial permite darle la vuelta a esa relación y construir tecnología alrededor de las necesidades y el conocimiento de cada organización. Europa tiene talento y capacidad para participar en la próxima etapa de la inteligencia artificial. No se trata de aislarnos, sino de tener tecnología propia y capacidad para elegir”.
Para sostener este avance científico, la organización integra en su equipo a investigadores del grupo de Sistemas Inteligentes de Acceso a la Información de la Universidad de Jaén, dirigido por el catedrático L. Alfonso Ureña. Este grupo académico participa activamente en iniciativas estatales de computación (como el proyecto ALIA coordinado junto al Barcelona Supercomputing Center), para el desarrollo de modelos adaptados a las lenguas de España, un entorno de investigación con el que la nueva compañía también colabora.
En el ámbito operativo, la firma comercializa una tecnología denominada Brain Operating System, diseñada para unificar la información que las corporaciones mantienen dispersa en múltiples programas, herramientas y documentos. Su propósito es conseguir que el software se amolde a los procesos internos de cada organización, de manera que las empresas puedan automatizar sus tareas utilizando su propio volumen de datos sin necesidad de modificar sus metodologías de trabajo.
Esta infraestructura tecnológica ya se encuentra operativa en sectores como la sanidad privada, la abogacía y el mercado inmobiliario. Paralelamente, la entidad ha empezado a publicar aplicaciones gratuitas para entornos profesionales, comenzando con una herramienta orientada a la ciberseguridad. Buscando de este modo facilitar la adopción práctica de estas innovaciones en las empresas sin que sea necesario disponer de conocimientos técnicos avanzados por parte de los usuarios.
La reducción del gasto energético y computacional es otro de los pilares de este proyecto. Aunque las primeras evaluaciones de rendimiento muestran que actualmente han logrado duplicar la optimización de los procesos, el plan de investigación tiene como meta final multiplicar la eficiencia de estos sistemas por 50 en comparación con los estándares habituales de la industria internacional.
Finalmente, la estrategia corporativa pone un fuerte énfasis en la autonomía tecnológica europea para evitar la dependencia de un único proveedor. El diseño de sus plataformas permite la integración de múltiples modelos informáticos, otorgando a las organizaciones corporativas y a las instituciones públicas una mayor capacidad de decisión sobre cómo y con qué herramientas gestionan sus infraestructuras digitales.
