Telefónica insta a Europa a acelerar su autonomía tecnológica para garantizar la competitividad global

El presidente ejecutivo de la operadora ha declarado, durante el Cercle d’Economia 2026 en Barcelona, que Europa dispone de los recursos requeridos para liderar el sector digital, advirtiendo sobre la urgencia de reducir dependencias en áreas críticas, simplificar los marcos normativos y apostar por infraestructuras que salvaguarden los valores democráticos europeos.
4 de junio, 2026

Durante la celebración de la reunión del Cercle d’Economia 2026 en Barcelona, el presidente ejecutivo de Telefónica, Marc Murtra, expuso la urgencia de que el continente europeo acelere la creación de capacidades tecnológicas propias. Su participación tuvo lugar en una mesa redonda centrada en la inteligencia artificial y la soberanía tecnológica, la cual fue moderada por el director asociado del Barcelona Supercomputing Center, Cristian Canton, y contó también con la presencia del científico jefe de Helsing, Antoine Bordes. En este foro, el alto directivo argumentó que el fomento de una autonomía estratégica resulta fundamental para asegurar la competitividad europea frente a paradigmas emergentes como la computación cuántica, los sistemas autónomos y la propia inteligencia artificial.

Para lograr este objetivo, el responsable de la corporación española detalló que Europa requiere actuar con mayor rapidez y capacidad de ejecución, dado que ya dispone del producto interior bruto, el talento humano, el tejido empresarial y las instituciones necesarias.

La autonomía a la que se refiere Murtra no debe entenderse como un aislamiento del mercado global, sino como la habilidad de gestionar directamente sectores críticos que abarcan desde la energía y los semiconductores, hasta las infraestructuras digitales. En este sentido, advirtió sobre la conveniencia de reducir las dependencias excesivas de terceros en estas tecnologías fundamentales.

Como parte de la solución industrial, el presidente ejecutivo de Telefónica destacó el papel de las empresas de telecomunicaciones, al considerar que la creación de tecnología a nivel continental exige un incremento significativo de la escala operativa. Así, en su opinión, las infraestructuras de red se consolidan como un pilar imprescindible para desplegar los sistemas subyacentes a la inteligencia artificial.

En esta línea, repasó los esfuerzos de la firma que preside para transformar su modelo organizativo y facilitar el acceso a estas nuevas herramientas digitales tanto a las administraciones públicas como al sector corporativo y a la ciudadanía, aportando equipamiento y proyectos de nueva generación.

El fomento de estas capacidades requiere, según su visión, de una colaboración más estrecha entre el ámbito público y el privado que involucre directamente a las instituciones comunitarias. Asimismo, demandó una simplificación del marco normativo europeo que, sin implicar necesariamente la eliminación de reglamentos, priorice aquellas directrices orientadas a incentivar la innovación, la inversión tecnológica y el crecimiento de la industria continental, asumiendo incluso los riesgos inherentes a los posibles fallos en el desarrollo de nuevos proyectos.

Finalmente, el ejecutivo vinculó directamente la soberanía tecnológica con la protección de los principios fundamentales de la región. De este modo, el desarrollo de soluciones propias opera como una salvaguarda de los valores democráticos y de la dignidad ciudadana, garantizando la libertad de expresión mientras se fortalece la posición económica de Europa en el mercado global y se afronta la próxima revolución digital.