Cuando una serie inusual de circunstancias agrava drásticamente una situación, hablamos de tormenta perfecta.
Esto es lo que está pasando en nuestra economía occidental en relación con la contratación laboral de profesionales, y especialmente en la contratación laboral de expertos en tecnología.
La pirámide poblacional está cambiando su perfil en los países desarrollados, ya no es tal pirámide, y su parte central se ensancha año a año. La población está envejeciendo y los jóvenes que ocupan la base de esa pirámide son cada vez menos debido a la baja tasa de natalidad. La parte central, la más ancha ahora mismo, la ocupan las personas de 40 a 50 años.
Ésta es una de las principales causas que provocarán un gran déficit de profesionales en los países desarrollados a lo largo de los próximos años.
Korn Ferry evaluó que en 2030 habría 85 millones de puestos cualificados sin cubrir en la OCDE con un impacto económico negativo de 8,5 billones de dólares.
A éste ya actual déficit, tenemos que añadirle la tendencia de la población joven a buscar una mayor conciliación familiar, a disfrutar de una mayor independencia en su trabajo, a obtener un mayor equilibrio entre su vida personal y profesional, a anteponer sus objetivos personales, a enfocarse al trabajo por proyectos que tengan relación con sus conocimientos, con sus objetivos, más que a ser contratado laboralmente.
En EEUU, y según un estudio de McKinsey de 2022, el 36% de la población empleada ya trabajaba de forma independiente, eran 58 millones de profesionales. En 2024, 73 millones de profesionales hacían funciones de freelancing en EEUU según MBO. Un estudio realizado por la propia Unión Europea evalúa que en 2026 la UE contará con 43 millones de freelancers.
Vemos que estos dos factores, una pirámide poblacional cada vez más envejecida y la población joven enfocando su actividad al trabajo por proyectos, a trabajar de forma independiente, reducen directamente las posibilidades de contratación laboral de profesionales por parte de las empresas.
Si nos fijamos solo en los perfiles tecnológicos, la situación se agrava, no solamente por estos dos factores, que son más exagerados en este sector con un porcentaje de jóvenes muy alto, sino también por la alta frecuencia de lanzamiento e implementación de nuevas tecnologías que incrementan año a año la demanda de profesionales expertos tecnológicos por parte de las empresas.
Según Mobile World Capital, en Europa el número de especialistas TIC supera los 10,2 millones de profesionales. La Fundación COTEC estima el empleo tecnológico en España en 1,4 millones de personas a finales de 2024, un 7% del total de trabajadores. Como ejemplo, MWC reporta que solamente en Barcelona trabajan 130.000 profesionales digitales y que un tercio de ellos proviene de fuera de la ciudad.
En un reciente estudio realizado por El Referente con el patrocinio de ENISA y del Ministerio de Industria y Turismo se estima que en 2024 las empresas tecnológicas generaron 108.000 empleos directos, las scaleups 29.000 empleos y las startups 23.000 empleos.
A esto tenemos que añadirle las posiciones tecnológicas en todos y cada uno de los sectores de actividad con la creciente digitalización que todos los sectores están acometiendo.
Este gran crecimiento de la demanda, unido al mencionado problema de la pirámide poblacional y a la tendencia creciente de los jóvenes de trabajar de forma independiente, está generando tensiones en los países desarrollados, dado que los ciclos formativos tecnológicos no generan suficiente oferta de profesionales que dé respuesta a la gran demanda de contratación de las empresas.
DigitalES estimaba a finales de 2024 que existían 120.000 plazas de perfiles especializados sin cubrir en la industria tecnológica española. En el mismo periodo Cercle Tecnológic reportaba 1.800 plazas sin cubrir solamente en el último trimestre de 2024 en el sector TIC en Catalunya.
La brecha de género y la dificultad de retener el talento son, así mismo, factores muy relevantes a destacar y a solucionar también en el sector tecnológico.
Y a pesar de este escenario somos muy optimistas. Veremos en siguientes artículos qué tipos de paraguas se están desarrollando para hacer frente a la tormenta perfecta que acabamos de describir.
Jordi Poll Rosell es ingeniero industrial por la UPC y Master MBA por ESADE. Actualmente es el Board Director de Outvise, plataforma de talento Business Tech de alta cualificación.



