En el ámbito de la publicidad digital, la empresa Taboola ha operado hasta ahora con un motor de respuestas de IA generativa denominado DeeperDive, el cual se encontraba integrado en las páginas de diversos editores de contenido para permitir a los lectores interactuar con los textos. Esta herramienta tecnológica combina modelos de lenguaje de gran tamaño, que son algoritmos complejos entrenados para entender y redactar texto de forma similar a los humanos, con sistemas de recuperación de datos y un mapa de intención de búsqueda propio de la compañía. A nivel técnico, la plataforma se apoya en sistemas de computación acelerada del fabricante de procesadores NVIDIA, una infraestructura que permite procesar grandes volúmenes de interacciones con una latencia mínima, reduciendo significativamente los tiempos de espera. Gracias a esta base, el sistema gestiona actualmente millones de respuestas mensuales para una base que supera los siete millones de usuarios.
Tras esta fase inicial orientada a los medios, la compañía tecnológica ha decidido abrir el acceso a los servicios de monetización de DeeperDive a empresas de terceros especializadas en IA conversacional, asistentes virtuales y robots de charla. El propósito de esta medida es proporcionar una nueva vía de ingresos a dichas plataformas mediante la inserción de publicidad altamente segmentada directamente en los resultados generados por los algoritmos. Para gestionar este volumen de anuncios, la herramienta recurre a una plataforma de rendimiento de mercado propia encargada de canalizar las campañas de miles de marcas. De este modo, si un individuo interactúa con un asistente virtual para recabar información sobre la adquisición de un inmueble, el sistema es capaz de mostrarle simultáneamente anuncios relacionados con préstamos hipotecarios que encajan con su necesidad inmediata.
La expansión de esta infraestructura comercial responde a la urgencia por definir modelos de negocio viables para la industria de los algoritmos de texto. Los directivos de la firma tecnológica estiman que la evolución de internet se dirige hacia un entorno operado por agentes conversacionales, un área donde las empresas han logrado notables avances técnicos pero donde todavía enfrentan el desafío de la rentabilidad económica. Desde la cúpula directiva argumentan que resulta improbable que los consumidores asuman el coste de una suscripción por cada servicio automatizado que empleen en su día a día. Frente a esta limitación, la integración de publicidad contextual en las interacciones automatizadas se presenta como una alternativa clave para financiar la innovación del sector, facilitando que las aplicaciones fundamentadas en modelos de lenguaje prosigan su expansión comercial sin depender en exclusiva de los pagos directos del usuario final.



