Las organizaciones del continente se han enfrentado tradicionalmente a la disyuntiva de tener que elegir entre las altas capacidades técnicas de los proveedores extranjeros y el mantenimiento del control sobre su propia información. En este contexto, T-Systems ha presentado un nuevo ecosistema unificado denominado T Cloud, una plataforma que engloba opciones tanto públicas como privadas y facilita la gestión de entornos de múltiples nubes desde un único punto de acceso. El objetivo principal es proporcionar a las administraciones públicas y al tejido empresarial un entorno seguro donde puedan adaptar los servicios corporativos a sus requerimientos técnicos y legales.
Dentro de este entorno tecnológico destaca su opción de nube pública, que se posiciona como una alternativa europea basada en estándares abiertos para evitar la dependencia tecnológica. Esta solución cuenta actualmente con una base instalada superior a los siete mil clientes corporativos e incluye herramientas de soporte activo para agilizar los procesos de transición desde otras infraestructuras. Osmar Polo, CEO de T-Systems señala que: «Hasta ahora, las empresas tenían que elegir entre la máxima funcionalidad desde el extranjero o la soberanía europea. Con T Cloud Public, proporcionamos lo mejor de ambos mundos. No solo estamos construyendo una nube, sino que estamos sentando las bases digitales para una Europa competitiva y libre”.
A nivel técnico, la plataforma proporciona acceso inmediato a recursos de computación y entornos de desarrollo, ofreciendo la mayor parte de las funcionalidades de los grandes proveedores internacionales. Según las previsiones de la división ibérica de la empresa, el sistema, que ya automatiza gran parte de la gestión administrativa subyacente para los departamentos de TI, alcanzará la equiparación total de características con los competidores globales a finales del año 2026. Así mismo, la infraestructura otorga acceso directo a unidades de procesamiento gráfico mediante su integración con una nube industrial de inteligencia artificial. Esta sinergia permite la ejecución de aplicaciones intensivas aplicables a sectores industriales y de investigación sin necesidad de adquirir equipos de servidor propios.
En el ámbito de la protección de los activos digitales, la arquitectura de red sigue un modelo de confianza cero y procesa la información exclusivamente en centros de datos ubicados en territorio europeo para garantizar el cumplimiento normativo. Este marco operativo, que cuenta con certificaciones de seguridad especializadas y bloquea el acceso desde terceros países. Reduciendo significativamente el impacto de las auditorías internas en sectores altamente regulados, como el financiero o el sector público. En cuanto a la evolución de la infraestructura, la hoja de ruta de la compañía establece que, además, a partir del año 2028, los sistemas informáticos incorporarán componentes de hardware fabricados íntegramente dentro de la Unión Europea, completando de este modo el ciclo de independencia desde los semiconductores hasta los servicios virtualizados finales.



