Con 128,8 kilómetros de vía férrea por cada mil kilómetros cuadrados de territorio según la UNECE, Suiza (con una extensión de 41.285 kilómetros cuadrados en total) es el país con mayor densidad de líneas férreas en su superficie, por lo que no es de extrañar que sea una startup suiza, concretamente Sun-Ways, quien haya buscado qué hacer de provecho con toda esa extensión, además de transportar personas y mercancías. Y, habida cuenta de la necesidad de generación de energía de forma limpia, ha decidido instalar paneles solares en la parte intermedia entre raíl y raíl.
Por el momento, se ha llevado a cabo la primera prueba, consistente en el despliegue de cien metros de paneles solares desmontables sobre vías férreas en Buttes (cantón de Neuchâtel).
La idea surgió en 2020, cuando su fundador, Joseph Scuderi, esperaba un tren en Renens y reparó en el espacio sin uso entre los raíles. Cinco años después, el proyecto se inauguró oficialmente el 24 de abril de 2025 con 48 módulos fotovoltaicos asentados sobre las traviesas —los soportes que fijan los raíles— sin alterar el tráfico ferroviario, según explican en Swissinfo.ch, medio online que forma parte de la Sociedad Suiza de Radiodifusión y Televisión (SRG SSR).
El montaje reproduce la lógica de una instalación doméstica, pero con una adaptación clave para el entorno ferroviario: el sistema puede colocar o retirar hasta mil metros cuadrados de módulos fotovoltaicos en cuestión de horas sin interrumpir el tráfico ferroviario. La operación se realiza manualmente o mediante una máquina desarrollada por la firma suiza de mantenimiento de vías Scheuchzer; un cepillo cilíndrico acoplado a los trenes mantiene la superficie limpia. Proyectos en Alemania, Italia, Francia y Japón han ensayado la energía solar sobre raíles, pero la propuesta helvética es la primera concebida para retirarse cuando la vía requiera intervención.
La energía generada se inyecta en la misma red ferroviaria y, extrapolada a los 5.320 km de la red suiza, cubriría el consumo anual de unas 300.000 viviendas, el 2% de la demanda eléctrica nacional. La planta piloto de Buttes aportará hasta 16.000 kWh al año, equivalente al gasto de cuatro a seis hogares.
La Oficina Federal de Transportes (OFT) respalda la prueba pero con cautela, exigiendo una prueba de tres años para evaluar el impacto sobre la infraestructura y la operativa de los trenes. El tramo elegido admite velocidades máximas de 70 km/h, lo que facilita el seguimiento de posibles efectos sobre la vía y la durabilidad de los módulos a lo largo de las estaciones.
En el ámbito tecnológico, la plataforma Greentech Alliance valora la escalabilidad de la solución y su bajo impacto en el terreno, mientras que el Instituto Fraunhofer para Sistemas de Energía Solar aprecia la simplicidad de la instalación pero advierte de que la retirada periódica de módulos puede elevar costes y riesgo de daños.
La ambición de Sun-Ways va más allá de Suiza, y la joven compañía trabaja ya con socios en Corea del Sur, España y Rumanía, y mantiene conversaciones exploratorias en Estados Unidos y China. Corea del Sur prevé un piloto este mismo año, Indonesia estudia su implantación en Java y el Ministerio japonés de Territorio, Infraestructura, Transporte y Turismo sigue de cerca la evolución del proyecto suizo para avanzar en sus propias metas de descarbonización.
Los próximos tres años determinarán si la vía férrea puede compatibilizar el transporte con la generación fotovoltaica de forma estable y segura. El dictamen será decisivo para extender un modelo que aboga por aprovechar la infraestructura existente y evitar la ocupación de nuevo suelo en la transición energética.



