Según estudio de Sage e IDC, las PYMEs españolas son las más confiadas respecto a su ciberseguridad

A pesar de mostrar una gran confianza y reportar menos incidentes que sus homólogas europeas, las pequeñas y medianas empresas de España esconden importantes carencias en medidas de protección básicas y en la formación de sus plantillas.
21 de mayo, 2026
Según estudio de Sage e IDC, las PYMEs españolas son las más confiadas respecto a su ciberseguridad

La percepción sobre la preparación ante las ciberamenazas choca con la realidad de las implementaciones técnicas en el tejido empresarial de menor tamaño. Así se desprende del estudio conjunto sobre resiliencia en la era tecnológica actual elaborado por la firma de análisis IDC y el proveedor de programas de gestión empresarial Sage. A partir de una consulta a más de 2.000 compañías a nivel global, el informe constata que casi la mitad de los negocios españoles encuestados afirma sentirse completamente seguro ante los riesgos digitales, un nivel de confianza que encabeza la media internacional.

Este optimismo se sustenta en una menor tasa de incidentes informáticos declarados, situándose varios puntos por debajo de la media continental europea. Sin embargo, los datos revelan que esta aparente tranquilidad oculta importantes deficiencias en las capas de protección más elementales. Al desglosar las defensas implementadas, las organizaciones nacionales muestran una adopción inferior a la media mundial en áreas críticas. Esto resulta evidente en el resguardo del correo electrónico, la protección de los dispositivos finales o terminales, y la implementación de sistemas de autenticación de múltiples factores o inicio de sesión único, quedando en todos estos apartados por detrás del promedio global.

Más allá de las herramientas desplegadas, la falta de rutinas de comprobación agrava el escenario. Apenas la mitad de las firmas realiza revisiones periódicas de sus sistemas, y una proporción aún menor somete a prueba sus protocolos de respuesta ante incidentes, lo que merma la efectividad de los recursos adquiridos en caso de sufrir una intrusión. Ante este panorama, los responsables corporativos sitúan el blindaje de los datos como una prioridad fundamental para los próximos 12 meses, solo superada por los objetivos de crecimiento comercial. En consecuencia, 6 de cada 10 organizaciones tienen previsto incrementar su presupuesto destinado a la protección digital en el corto plazo.

El componente humano persiste como la principal vulnerabilidad del sistema. Más de una tercera parte de las empresas nacionales identifica la escasez de concienciación de las plantillas como su mayor desafío, superando la media mundial en este aspecto. Para contrarrestarlo, una mayoría de estas entidades asegura proporcionar formación a sus empleados para que sean capaces de detectar posibles fraudes. Todo ello cobra especial importancia ante un marco normativo cada vez más exigente, marcado por directrices como la normativa europea NIS2, el Esquema Nacional de Seguridad o las pautas dictadas por los organismos estatales competentes.

Desde la dirección de Managing Director de Sage Iberia, José Luis Martín Zabala afirma: «Las pymes españolas muestran una confianza notable en su gestión de las ciberamenazas, pero este estudio nos recuerda que, sin una base sólida de protección cotidiana, esa confianza puede convertirse en vulnerabilidad. En Sage, trabajamos para que la seguridad forme parte del día a día de las pymes españolas, integrada en las herramientas de gestión que ya utilizan, sin añadir complejidad a un entorno regulatorio que ya les exige un esfuerzo creciente de adaptación«.

La irrupción de la inteligencia artificial añade una nueva capa de complejidad a las infraestructuras tecnológicas. España destaca como el mercado donde un mayor porcentaje de organizaciones sitúa esta innovación entre sus principales objetivos estratégicos. Dicha apuesta se acompaña de una visión marcadamente positiva, puesto que 4 de cada 10 compañías nacionales consideran que la automatización inteligente aporta mayores ventajas que peligros, superando nuevamente el promedio internacional.

Este entusiasmo se refleja en la percepción de preparación del mercado local. Casi un tercio de las empresas españolas se considera capacitada para neutralizar los ataques informáticos derivados de la inteligencia artificial, impulsando transformaciones estructurales profundas. De hecho, la proporción de negocios en España que ha madurado su seguridad o revisado por completo su estrategia tecnológica a raíz de estas innovaciones supera ampliamente las cifras mundiales. Este escenario contrasta fuertemente con la situación global, donde 8 de cada 10 compañías admiten no estar preparadas o hallarse en fases muy iniciales, y casi una cuarta parte carece de cualquier medida específica para salvaguardar estas nuevas aplicaciones.

No obstante, el mercado español también presenta carencias específicas en esta transición. El principal obstáculo radica en la falta de soluciones informáticas orientadas a la monitorización y detección de anomalías asociadas a los algoritmos avanzados, una deficiencia señalada por casi una quinta parte de los encuestados, doblando el registro internacional. Paralelamente, surge una paradoja respecto al cumplimiento normativo: aunque las organizaciones locales afirman estar mejor preparadas para acatar las futuras leyes sobre inteligencia artificial, una parte significativa de ellas percibe que estas mismas normativas están frenando la adopción de las nuevas tecnologías.

Para responder a estos retos, los fabricantes de software están modificando sus procesos de desarrollo. Compañías del sector han optado por diseñar sus plataformas integrando protocolos de protección desde el código base, sometiéndolas a pruebas continuas bajo estándares reconocidos de la industria y formando a sus equipos de ingeniería. Estas acciones se complementan con colaboraciones en iniciativas gubernamentales enfocadas a reforzar la resistencia del tejido empresarial. Según los responsables de la seguridad interna de la citada firma de software, el objetivo debe ser proporcionar herramientas prácticas que eviten a los negocios tener que elegir entre la innovación técnica y la integridad de sus datos, facilitando así un crecimiento seguro frente a amenazas cada vez más complejas.

Gustavo Zeidan, Chief Information Security Officer en Sage, expresa que “muchas pymes están entusiasmadas con el potencial de la IA, pero buscan formas sencillas y prácticas de adoptarla de manera segura, a medida que las amenazas son cada vez más sofisticadas. Las empresas no deberían tener que elegir entre innovación y seguridad. Al facilitar la implementación de la ciberseguridad mediante productos seguros desde su diseño, orientaciones más claras y la colaboración entre el sector y las administraciones públicas, podemos ayudar a las pymes a desarrollar su resiliencia, innovar de forma segura y crecer al ritmo adecuado”.

Por su parte, Joel Stradling, European Security Senior Research Director en IDC, explica que “el estudio sugiere que muchas pymes siguen creyendo que no son un objetivo prioritario de los ciberataques, a pesar de que las amenazas son cada vez más sofisticadas y generalizadas. IDC recomienda a las pymes que integren la ciberseguridad en sus iniciativas de IA desde el principio y adopten un enfoque global de la ciberresiliencia. Las pymes que logren salvar la brecha entre sus ambiciones de crecimiento y su preparación en materia de seguridad estarán en una posición óptima para generar confianza digital a largo plazo entre clientes, partners e inversores”.

Los expertos recomiendan incorporar las defensas de forma integral desde el inicio de cualquier proyecto tecnológico, ya que equilibrar los deseos de expansión comercial con una preparación técnica adecuada será el factor determinante para construir una relación de confianza duradera con clientes, socios e inversores en el entorno digital.