Los responsables de TI sufren dificultades para optimizar los costes de la nube

Un nuevo informe encargado por Crayon constata que la optimización del gasto en la nube se ha convertido en una prioridad para las organizaciones, con la IA presionando presupuestos e infraestructura y la gobernanza y el cumplimiento como factores decisivos.
12 de septiembre, 2025

Un estudio llevado a cabo por Crayon y basado en las respuestas de 2.300 responsables de la toma de decisiones de TI en Estados Unidos, Europa, Oriente Medio, África y la región de Asia Pacífico, analiza cómo están ajustando sus estrategias de nube, IA e infraestructura. El 94% de los líderes de TI afronta retos para optimizar el gasto en la nube, lo que sitúa FinOps como un frente prioritario dentro de la gestión global de costes de TI. La investigación atribuye esta situación a la creciente complejidad de los entornos cloud y a la necesidad de adoptar prácticas de gobierno financiero específicas.

El impacto de la inteligencia artificial aparece como un eje central: el 41% del presupuesto de TI se destina ya a escalar capacidades de la nube para soportar cargas de trabajo de la IA, mientras que el 60% utiliza IA para automatizar procesos tecnológicos y el 40% anticipa que la IA será el principal desafío para los costes en los próximos tres años. Este reparto presupuestario refleja la presión de nuevas cargas de trabajo y la búsqueda de eficiencia operativa a través de automatización.

En paralelo, la seguridad y el cumplimiento normativo condicionan la arquitectura; el informe indica que seguridad y cumplimiento se han convertido en los impulsores principales de las decisiones de infraestructura, con un giro hacia entornos locales e híbridos que sitúa de media el 37% del presupuesto en estas estrategias. La orientación hacia on-premise o híbrida obedece, según el estudio, a la privacidad de los datos, a las exigencias reguladoras y a la reducción de la dependencia de proveedores, factores que marcan la asignación de cargas de trabajo entre nubes públicas y recursos propios.

La visibilidad del gasto sigue siendo un problema pese a la adopción de herramientas. Aun con el despliegue de soluciones FinOps —tanto nativas de los proveedores cloud como de terceros—, el 44% declara tener una visibilidad limitada del gasto, y casi la mitad señala fluctuaciones inesperadas de costes. Esta falta de transparencia está llevando a revisar las estrategias de herramientas y a recurrir a asesoramiento externo para ganar control presupuestario y previsibilidad.

En este contexto, la disciplina FinOps gana peso como palanca de gobierno. A medida que se acelera la adopción de IA, FinOps ayuda a prever presupuestos, definir métricas de éxito y gestionar riesgos de gobernanza, favoreciendo la optimización conjunta del rendimiento tecnológico y financiero. Desde el sector, se subraya que la intersección entre economía de la nube, gobierno de la IA y seguridad, demanda un enfoque estructurado para alinear la inversión tecnológica con los objetivos de negocio y reforzar la responsabilidad financiera ante riesgos emergentes.

Crayon sostiene que su propuesta busca responder a este escenario mediante servicios personalizados de FinOps orientados a aportar transparencia, eficiencia y valor medible. La compañía afirma contar con las tres certificaciones de la FinOps Foundation —Proveedor de Servicios, Plataforma y Partner de Capacitación—, una combinación con la que plantea ofrecer FinOps como servicio y dotar a las organizaciones de plataformas y capacidades internas para su adopción.

Desde su dirección comercial global se apunta que esta disciplina aporta claridad operativa para prever, gobernar y optimizar en entornos híbridos y de nube, combinando transparencia con información práctica para extraer valor de las inversiones tecnológicas.