La jornada y las horas extraordinarias vuelven al primer plano en la agenda laboral. El Ministerio de Trabajo ha difundido el proyecto de real decreto que reforma el registro horario en las empresas. El proyecto de real decreto obliga a registrar el inicio y el fin de la jornada al minuto y a detallar las horas ordinarias, extraordinarias y complementarias y su compensación. En la práctica, esto supone reforzar la trazabilidad del tiempo trabajado y cómo se retribuye o compensa el exceso de horas.
El contexto que enmarca la propuesta normativa lo dibujan los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa del INE. Casi el 40% de quienes realizan horas extraordinarias no recibe compensación por ese tiempo, según la EPA. Esta fotografía explica el objetivo declarado de la reforma: aumentar la transparencia y avanzar hacia una reducción efectiva del tiempo de trabajo.

fuente: Infojobs
Con este telón de fondo, InfoJobs (plataforma de empleo) ha analizado la presencia de horas extra en el día a día de los profesionales, la evolución de su compensación y el grado de implantación del registro horario. De su consulta se desprende que el 40% de los empleados afirma hacer horas extraordinarias, una proporción prácticamente idéntica a la del año anterior (41%). La novedad está en la retribución: el 42% de quienes hacen horas extra no recibe remuneración ni descanso y la proporción con compensación desciende al 58%. En comparación con 2024, aumenta en cuatro puntos el grupo sin compensación regulada, mientras que el porcentaje que sí la percibe cae seis puntos.

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La modalidad de trabajo introduce diferencias relevantes. Entre quienes perciben remuneración, el reconocimiento es menor en teletrabajo, con un 27%, frente al 47% en presencialidad. El análisis apunta a que, sin la visibilidad del espacio físico, parte del tiempo adicional queda sin reconocimiento, probablemente por falta de control efectivo del exceso trabajado. Por perfil, los hombres declaran en mayor medida la realización de horas extraordinarias (42% frente al 38% de las mujeres) y el tramo de 25 a 44 años concentra un mayor peso (45%). En la vertiente retributiva, la remuneración de horas extra presenta una diferencia de doce puntos entre hombres y mujeres, 47% frente a 35%.
La intensidad del tiempo adicional también se distribuye de forma desigual. Entre quienes reciben compensación, la media se sitúa en tres horas semanales. En cambio, casi dos de cada tres trabajadores sin compensación superan las cuatro horas extra semanales. Esto sugiere que la ausencia de contraprestación no es un fenómeno marginal, sino que está asociada a un volumen elevado de horas.
En paralelo a la discusión normativa, la adopción de herramientas de control horario continúa, aunque de manera contenida. El fichaje digital alcanza al 58% en 2025 y el uso de biometría desciende al 9%. En dos años, los sistemas electrónicos han pasado del 31% al 33% y los métodos online del 22% al 23%, mientras que los métodos tradicionales o manuales retroceden del 20% al 15%. El menor uso del control biométrico se relaciona con su restricción a supuestos concretos desde 2023. Esta transición puede estar detrás de la reducción de algunas tecnologías y, además, el propio marco regulatorio contempla excepciones (como determinadas relaciones laborales de carácter especial) que dejan fuera a ciertos perfiles.

fuente: Infojobs
El tamaño empresarial y el sector explican buena parte de la brecha de digitalización del fichaje. Las microempresas, el sector primario y los puestos presenciales muestran menor adopción de sistemas electrónicos de registro. Apenas un tercio de los trabajadores de microempresas utiliza sistemas electrónicos, porcentaje que contrasta con el 72% de las medianas y el 66% de las grandes. Por actividad, el 41% del sector primario declara uso de herramientas electrónicas, frente al 72% del secundario. También influye el lugar de trabajo: el 54% de quienes trabajan presencialmente utiliza soluciones digitales, frente al 71% entre quienes teletrabajan.
En conjunto, la reforma del registro horario que se somete a audiencia y los resultados del informe muestran una realidad dual: se afianza la obligación de medir y documentar con precisión las jornadas, pero la compensación de las horas extraordinarias se reduce y persiste una adopción desigual de herramientas de control, con especial impacto en el trabajo en remoto, en las microempresas y en actividades del sector primario.



