Lumo es un nuevo chatbot de UA que se integra en el ecosistema de Proton como un asistente que prioriza la privacidad y no registra conversaciones. La compañía sostiene que el servicio nace para corregir los desvíos de la primera generación de herramientas de inteligencia artificial, donde el usuario y sus datos se han convertido en el producto.
Proton parte de la premisa de que la inteligencia artificial abre oportunidades, pero también facilita nuevas formas de recopilación de información, y el uso masivo de asistentes de IA generativa ha llevado a que millones de personas entreguen involuntariamente datos íntimos, más allá del historial de navegación o las búsquedas. En el ámbito corporativo, esto se traduce en un riesgo directo para secretos comerciales y documentos estratégicos.
Con Lumo pretende ofrecer una alternativa a un panorama dominado por actores con sede en Estados Unidos o China (recordemos que Proton es suiza), donde los marcos regulatorios y los modelos de negocio pueden diferir de los europeos.
Como el resto de servicios de Proton, la herramienta se articula sobre privacidad, seguridad y transparencia. Así, las conversaciones no se utilizan para entrenar modelos y se almacenan con cifrado de acceso cero, descifrables solo en el dispositivo del usuario. Este planteamiento busca que tanto particulares como empresas puedan trabajar con material sensible sin exponerlo.
La empresa recuerda que no basa su actividad económica en la venta de datos a anunciantes ni a terceros. El servicio, operado desde centros de datos europeos y bajo la Proton Foundation, evitando compartir datos con terceros. La fundación, sin ánimo de lucro, tiene como objetivo impulsar la privacidad y la libertad, lo que se traslada, aseguran, al diseño y la operación de Lumo.
Cómo protege Lumo los datos
Proton afirma que rediseñó la arquitectura típica de un asistente de IA para eliminar registros en el servidor. Así, no se conservan historiales de conversación y, si el usuario decide guardar un chat, este solo se puede descifrar en su propio dispositivo.
El cifrado de “acceso cero”, ya utilizado en Proton Mail, Proton Drive o Proton Pass, impide que ni siquiera la propia compañía pueda leer el contenido. Unido a ello, la firma subraya que la ausencia de registros y la encriptación hacen inviable cualquier cesión de datos, incluso ante solicitudes externas.
Otro punto diferencial es que los textos introducidos por el usuario no se emplean para entrenar el modelo lingüístico subyacente. Esta práctica, común en otros servicios, puede derivar en que fragmentos de información privada reaparezcan en respuestas a terceros. Proton considera que esto es especialmente delicado en entornos corporativos y profesionales.
En el plano tecnológico, Lumo se apoya en modelos de código abierto y funciona íntegramente desde infraestructuras europeas. La compañía destaca que no mantiene acuerdos con proveedores estadounidenses o chinos, y que las consultas no se envían a terceros.
Funciones como Ghost mode, búsqueda web y carga de archivos mantienen el control del usuario sobre la información. Ghost mode permite que, pese a estar autenticado, el chat actual desaparezca al cerrarlo. Si el usuario necesita contexto actualizado, puede habilitar la búsqueda web para complementar el conocimiento existente.
También es posible subir ficheros para que el asistente los analice sin que el sistema retenga copias. Además, la integración con Proton Drive facilita incorporar documentos cifrados de extremo a extremo directamente en la conversación.
Cualquier persona puede empezar a usar Lumo gratuitamente y sin cuenta. La compañía remarca que la privacidad debe estar al alcance de todos, por lo que el acceso inicial no exige registro. Quien lo prefiera puede descargar la aplicación para Android o iPhone.



