El crecimiento del uso de inteligencia artificial está empezando a tener efectos colaterales fuera del ámbito estrictamente tecnológico. cdmon sostiene que la presión que ejerce la IA sobre la disponibilidad y el coste de componentes electrónicos acabará elevando los precios de los servicios de almacenamiento en la nube. La compañía vincula este escenario al encarecimiento de piezas necesarias para sostener las infraestructuras que soportan plataformas y servicios cloud.
En la práctica, el almacenamiento en la nube se apoya en grandes centros de datos que combinan servidores, memoria y sistemas de discos para guardar y servir información a empresas y usuarios. En este sentido, David Blanch, director digital de cdmon, explica que: «las memorias RAM y los discos de almacenamiento ya tienen incrementos de precio. No obstante, el problema está en que estos componentes tienen una vida útil limitada. Los proveedores que necesiten renovar piezas van a pagar un coste mucho más alto de lo que se habría pagado en años anteriores«.
Esa necesidad de sustitución, de acuerdo con Blanch; expone a los proveedores a una realidad económica menos favorable: quienes tengan que renovar piezas por desgaste o por fin de ciclo se encontrarán con costes más altos que en años anteriores. En infraestructuras a gran escala, donde se manejan grandes volúmenes de servidores, la sensibilidad a esos incrementos es mayor, por el efecto acumulativo de reemplazar componentes de forma continuada.
Más allá del impacto directo en precios, cdmon describe un riesgo operativo. La compañía plantea que la escasez de componentes necesarios para estas infraestructuras no solo conduce a encarecimientos, sino que también puede abrir un escenario de degradación del servicio. Blanch advierte de que si un proveedor decide contener el gasto y pospone la sustitución de discos duros que ya han agotado su vida útil, esos discos pueden empezar a fallar. La consecuencia, en términos sencillos, es que el disco (un elemento con partes mecánicas en el caso de los discos duros) puede dejar de funcionar como cuando era nuevo, lo que se traduce en incidencias que impactan en el acceso a la información.
En ese contexto, la alerta se centra en el efecto para el cliente final: los usuarios podrían llegar a perder el acceso a sus datos si el deterioro del hardware se traduce en fallos del servicio. cdmon enmarca esta posibilidad en la decisión de algunos responsables de servicios de priorizar el ahorro de costes frente a la renovación de piezas en el momento en que corresponde por ciclo de vida.
El ajuste de precios, no se presentaría de forma abrupta. cdmon indica que los usuarios con planes anuales ya contratados, por el momento, mantendrían sus importes, mientras que las nuevas altas serían las primeras en percibir las variaciones. El motivo, explica el directivo, se debe a que: «si los responsables de estos servicios deciden ahorrar costes y no sustituir los discos duros que ya han terminado su ciclo de vida, entonces estos van a comenzar a dar fallos. Los usuarios podrían perder el acceso a sus datos, ya que los componentes mecánicos de los discos duros ya no funcionan como sí lo hacían cuando estaban nuevos«.
La tesis de la compañía se apoya en un contexto de demanda al alza. Según el informe AI Index 2025, el peso de la IA sigue creciendo a escala global, con inversiones en 2024 de 9,3 mil millones de dólares en China, 101,9 mil millones en Estados Unidos y 4,5 mil millones en Reino Unido. El mismo reporte apunta a una mejora rápida en la potencia de los modelos más utilizados entre 2022 y 2024. Para cdmon, estas cifras reflejan un interés creciente, pero Blanch subraya que existen límites físicos a la hora de suministrar componentes, y que en ese entorno los grandes proveedores ya orientan la venta de memoria RAM a quien mejor paga, mientras que los discos duros de cara al público ya cuestan más que hace un año.
Con esa combinación de demanda elevada, restricciones de suministro y dependencia de ciclos de renovación de hardware, cdmon concluye que el encarecimiento tenderá a consolidarse con el tiempo. La compañía anticipa que las subidas podrían mantenerse de forma progresiva y extenderse durante los próximos años, a medida que el mercado siga requiriendo más capacidad y se sostenga la presión sobre componentes esenciales para las plataformas de almacenamiento.



