Las grandes corporaciones se encuentran actualmente bajo una notable presión para integrar nuevas tecnologías en sus procesos, un despliegue que requiere mantener el control operativo y la seguridad en todo momento. Durante la fase inicial de adopción de la IA, las empresas han recurrido a soluciones aisladas que han derivado en problemas de seguridad y sobrecostes. Por un lado, el uso no supervisado de herramientas informáticas por parte de los empleados ha generado fugas de información interna en casi la mitad de las organizaciones y representa una quinta parte de las vulnerabilidades de seguridad corporativa, de acuerdo con los datos recopilados por las consultoras del sector. Por otro lado, la adopción de arquitecturas centralizadas estrictas, ya sea mediante un único proveedor de servicios o con desarrollos internos completos, conlleva una pérdida de flexibilidad y elevados gastos recurrentes en el mantenimiento de la infraestructura.
Para dar respuesta a la necesidad de gestionar esta tecnología de manera unificada, un grupo de profesionales españoles con trayectoria técnica previa en firmas multinacionales del sector fundó Optiak, orientando su actividad al mercado de la Unión Europea. Optiak ha diseñado un sistema operativo modular que actúa como intermediario centralizado entre las aplicaciones corporativas y los grandes modelos de lenguaje para permitir un control unificado. Esta arquitectura técnica posibilita que los responsables de los departamentos de tecnologías de la información configuren en un único punto todos los parámetros de seguridad, cumplimiento normativo y memoria, evitando que cada equipo deba programar sus propias medidas de protección de datos.
Daniel Arenas, co-Ceo y co-fundador de Optiak señala: “La primera ola de adopción de IA se basó en soluciones aisladas. Ahora, las empresas necesitan que la gobernanza, la gestión inteligente, la seguridad y la observabilidad funcionen como un sistema unificado. Nuestra misión es facilitar esa transición y pasar de una IA fragmentada a una inteligencia verdaderamente integrada en el núcleo de la compañía.”.
El funcionamiento de esta plataforma se basa en el análisis del contexto de la empresa antes de enviar información a los sistemas de procesamiento externo. El sistema realiza un análisis previo para seleccionar el algoritmo más adecuado en cada tarea, buscando siempre un equilibrio óptimo entre el rendimiento técnico y el gasto operativo. La arquitectura del software, ideada por un equipo directivo encabezado por Daniel Arenas e Ignacio Gamoneda en la dirección ejecutiva, junto a Borja Balle en la dirección técnica, permite que cualquier mejora técnica en la velocidad de respuesta o la precisión beneficie a todos los departamentos de la compañía de forma simultánea, sin necesidad de reconstruir integraciones para cada nueva aplicación implantada.
Con el objetivo de impulsar el desarrollo de esta plataforma corporativa se ha llevado a cabo una captación de capital externo. La compañía tecnológica ha cerrado una ronda de financiación inicial de 4.000.000€, una de las mayores operaciones registradas en el mercado español durante 2026. Esta inyección de fondos ha contado con la participación principal de entidades de inversión como Market One Capital, Next Tier Ventures, EA Ventures Plug and Play EMEA Fund y Mission. Además, la operación ha recibido el respaldo económico de inversores particulares vinculados a diferentes organizaciones de la industria aeroespacial, el comercio electrónico y la ciberseguridad.
Borja Balle, CTO y co-fundador de Optiak señala: «En mis anteriores puestos en Google DeepMind y Amazon, no dejaba de observar el mismo patrón: el verdadero rendimiento de la IA nunca proviene de optimizar un modelo o una herramienta de forma aislada; proviene de la arquitectura y el ecosistema que los rodea. En Optiak ponemos en práctica precisamente este principio. Al conectar todo un ecosistema corporativo en una capa operativa compartida, cada mejora en latencia, coste, precisión, memoria, seguridad o gobernanza deja de ser local y empieza a acumularse. La inteligencia del sistema se acumula y se escala a nivel global, en lugar de reconstruirse aplicación por aplicación.”.
En paralelo a esta operación financiera, los responsables del proyecto han descartado por el momento la comercialización masiva de un producto de software cerrado convencional. Para su implantación inicial, la directiva ha puesto en marcha un programa de desarrollo conjunto con el fin de diseñar y validar casos de uso a gran escala junto a un número limitado de organizaciones. Mediante esta iniciativa, los equipos técnicos de ambas partes trabajarán directamente para integrar el sistema en el núcleo operativo de las empresas participantes, adaptando la herramienta a sus necesidades específicas y compartiendo el conocimiento adquirido durante el proceso de instalación.



