La cartera digital MiniPay, un desarrollo de la empresa Opera construido sobre la cadena de bloques de la red Celo y enfocado en el almacenamiento de criptomonedas estables, inició su recorrido en el año 2023. Desde su puesta en marcha, esta plataforma ha superado los 16 millones de monederos activados en más de 65 países, logrando una notable adopción en regiones de alto crecimiento económico y en el continente africano. Durante sus etapas iniciales, el sistema implementó características como las cuentas bancarias virtuales para la recepción directa de fondos y estableció integraciones con diversas redes financieras locales de gran implantación, tales como Mpesa en Kenia, OPay en Nigeria o Mercado Pago en América Latina, con el fin de facilitar a los ciudadanos el ahorro y la recepción de valor en dólares digitales.
Como evolución natural de este ecosistema de pagos, la compañía ha anunciado la disponibilidad en España de su nueva tarjeta de débito digital MiniPay Card, un lanzamiento que también se extiende a otros mercados seleccionados de Europa, África, el Sudeste Asiático y América Latina. Este nuevo instrumento financiero permite a los usuarios utilizar sus saldos en criptomonedas estables para realizar compras en más de 175.000.000 de establecimientos de todo el mundo, abarcando tanto el comercio electrónico a través de internet como las transacciones presenciales en tiendas físicas.
Para poder materializar este proyecto a escala internacional, Opera ha establecido una colaboración estratégica con la red de pagos Visa y ha integrado la tecnología financiera de Gnosis Pay. Por su parte, la emisión de la tarjeta recae sobre Monavate, una entidad emisora plenamente regulada. La arquitectura técnica proporcionada por Gnosis Pay actúa como gestor del programa y administra tanto la capa operativa como el cumplimiento de las normativas legales necesarias para operar en múltiples jurisdicciones. Toda esta infraestructura en su conjunto conecta directamente los fondos digitales del usuario con la red global de comercios, operando de manera imperceptible para las partes implicadas en la compraventa. Gracias a este sistema, mientras el cliente abona la transacción desde su monedero digital, el establecimiento comercial recibe el importe íntegro de la venta en su moneda local tradicional. Lo que elimina cualquier barrera de entrada al no requerir que los comercios deban instalar configuraciones específicas para operar con criptoactivos.
En lo referente a la usabilidad diaria orientada al consumidor, el nuevo medio de pago se puede vincular de forma directa a plataformas móviles como Apple Pay y Google Pay, una característica técnica que facilita las transacciones sin contacto utilizando únicamente el teléfono inteligente. En el aspecto económico, el modelo operativo de la tarjeta prescinde de cuotas de mantenimiento periódicas, ya sean mensuales o anuales, y las transacciones únicamente aplican una comisión nominal de cambio de divisa de bajo coste. Adicionalmente, para los mercados seleccionados en esta fase de expansión, el sistema ha implementado un programa de recompensas que devuelve al usuario una parte proporcional de sus compras en activos digitales, entre los que se ofrecen opciones de mercado como Tether Gold, XAUt0, USDT y USDC.
Los portavoces de las distintas entidades involucradas han analizado el impacto de esta iniciativa en el sector financiero. Desde la directiva del área móvil de Opera han señalado que esta tarjeta transforma las criptomonedas estables en una herramienta realmente útil para el gasto diario, cumpliendo con el propósito de conectar de manera fiable a los usuarios de mercados en crecimiento con el circuito del comercio global mediante un saldo referenciado al dólar. En sintonía con esto, los representantes de Visa han destacado que esta colaboración permite ofrecer métodos de pago conocidos que aportan confianza al usuario final, integrando en el comercio cotidiano a aquellas poblaciones que muestran una mayor demanda de soluciones digitales. Por último, desde la fundación de Gnosis Pay han incidido en que los activos digitales deben poseer la liquidez y utilidad del dinero tradicional, subrayando que este proyecto resuelve el obstáculo técnico que suponía hasta ahora gastar los ahorros digitales en el extranjero sin obligar al vendedor a gestionar transacciones criptográficas.



