OpenAI lanza Atlas, su propio navegador web

En un movimiento esperado desde que Perplexity lanzara Comet, OpenAI presenta su propio browser con IA imbuida que, gracias a la gran base de usuarios de ChatGPT, tiene el potencial para hacer sombra al dominio de Google Chrome, algo que deberá corroborar cuando llegue su versión para Windows.
24 de octubre, 2025

En un movimiento que hacía tiempo que se esperaba, OpenAI ha presentado Atlas, su propio navegador web (browser) inteligente, que integra ChatGPT en modo agéntico para toda su operativa.

Es importante destacar el aspecto de que la IA es agéntica, puesto que es un punto que iguala este browser con el Comet de Perplexity y lo diferencia del Chrome con Gemini y del Edge con Copilot, que solamente incluyen asistentes de IA, los cuáles pueden crear, a partir de los contenidos de páginas web, elementos como resúmenes, artículos o imágenes, pero no llevar a cabo acciones en nombre del usuario, que es precisamente lo que sí permite el Atlas con ChatGPT.

Desde OpenAI se presenta su nuevo navegador como un escalón más en la escalera que nos lleva a una AGI (Inteligencia Artificial General, por sus siglas en inglés, con unas capacidades tan avanzadas que igualan e, incluso, superan, a las del ser humano), toda vez que la firma lanzaba, el año pasado, la búsqueda a través de ChatGPT y, por lo tanto, su browser es una continuación lógica de esta.

De esta manera, desde la compañía de Sam Altman se presenta a Atlas como un asistente personal que, gracias a la IA, ahorra al usuario tareas rutinarias como las de cambiar de ventana, o copiar y pegar, gracias a su capacidad para interactuar con cualquier sitio web.

El modo de asistente del navegador es -según afirman desde OpenAI- más rápido que en ChatGPT a través de la interfaz web y aplicaciones, aprovechando además el contexto de la navegación del usuario para trabajar.

Este modo es capaz de investigar, analizar, automatizar tareas y planificar acciones mientras el usuario navega, pudiendo, desde el mismo navegador, abrir pestañas y ejecutar acciones para completar tareas. En el uso cotidiano se detiene para que el usuario supervise acciones en sitios sensibles (como los de servicios bancarios) y puede utilizarse en modo desconectado para reducir la exposición a datos personales o acciones autenticadas. También puede detenerse y solicitar permiso para abrir pestañas y hacer clic para completar una tarea, y también es posible iniciarlo desde un botón específico.

De esta manera, busca minimizar riesgos inherentes, como instrucciones maliciosas ocultas en páginas o correos que intenten desviar el comportamiento del agente, algo que ya hemos visto que, estructuralmente, puede constituir una flaqueza inherente a los navegadores como Atlas o Comet que integran IA agéntica. Por ello, se recomienda valorar qué información se comparte, considerar el uso en modo desconectado y monitorizar su actividad.

Entre los casos de uso descritos por OpenAI para este navegador, figuran desde preparar una lista de la compra y tramitar un pedido, hasta revisar documentación interna del equipo, realizar investigación competitiva y compilar un resumen.

La memoria de ChatGPT se incorpora al propio navegador para que las conversaciones puedan utilizar detalles ya compartidos por el usuario como contexto para nuevas tareas, siempre dependientes de los controles que lo permitan, ya que el usuario siempre puede desactivar esta memoria e, incluso, disponer de un control granular para cada sitio mediante el interruptor que encontramos en la barra de direcciones. Además, si eliminamos el historial de navegación, también se borran los recuerdos asociados a cada sitio visitado. Con esta función activada, el asistente puede, por ejemplo, localizar ofertas de empleo vistas la semana anterior y elaborar un resumen de tendencias sectoriales.

Al iniciar sesión en el navegador, se importan los marcadores, contraseñas almacenadas e historial del navegador actual. En materia de datos, Atlas mantiene por defecto una política de no utilizar el contenido navegado para el entrenamiento de modelos, salvo decisión explícita del usuario. Si se habilita la opción “incluir navegación web”, los contenidos pueden emplearse para entrenamiento, con la excepción de páginas que hayan optado por no ser rastreadas por GPTBot.

Si, en su cuenta de ChatGPT, el usuario ya tiene activado el entrenamiento de chats, dicha preferencia se extiende también a Atlas, incluyendo contenidos web adjuntados en la barra lateral “Ask ChatGPT” y recuerdos del navegador que informen a las conversaciones.

Por el momento, Atlas se encuentra disponible solamente para macOS en fase de prueba (vista previa o preview) para usuarios de perfiles Plus, Pro y también gratuito, y desde OpenAI indican que en el futuro también se encontrará disponible para Windows, Android e iOS, sin mencionar a GNU/Linux que, de hecho, es un sistema operativo cuya cuota de mercado global en el escritorio no sobrepasa el 4%.

Al ser un software en fase de prueba, puede cometer errores en la ejecución de flujos complejos, aunque desde OpenAI se está trabajando en su mejora.

Incorpora también una serie de salvaguardas de seguridad entre las que se incluyen la imposibilidad de ejecutar código, descargar archivos, instalar extensiones ni acceder a otras aplicaciones instaladas en local en el equipo.

Para el entorno corporativo, se ofrece en beta para Business y, si el administrador del plan lo habilita, para Enterprise y Edu. El modo agente en Atlas se lanza desde hoy en vista previa para Plus, Pro y Business.

De cara al futuro, el desarrollo contempla soporte multi-perfil, herramientas mejoradas para desarrolladores, y fórmulas para que las aplicaciones creadas con Apps SDK ganen visibilidad en Atlas. Así mismo, los propietarios de sitios web pueden añadir etiquetas ARIA para facilitar el funcionamiento del agente con sus webs.

OpenAI hará valer su gran base de usuarios, que la compañía cifra en mil millones en todo el mundo, aunque se estima que el número de usuarios activos desciende ligeramente, hasta los 800 millones semanales, para generar una dinámica de uso significativa para su nuevo browser. Con esta cifra, y cuando se encuentre disponible la versión para Windows, será posible saber si este navegador constituirá realmente un peligro para la dominación de Google Chrome, que actualmente cuenta con casi tres cuartas partes del mercado de los sistemas de escritorio.