No es ningún secreto que Intel no está pasando por su mejor momento, especialmente por la dura competencia que firmas como NVIDIA y AMD le suponen en el campo de la inteligencia artificial, con la penetración de los microprocesadores de arquitectura ARM en el otrora feudo de la californiana de los ordenadores personales, con firmas como Qualcomm y MediaTek, y con problemas internos de liderazgo sin conseguir volver a ser el motor de innovación que había sido en el pasado.
Pero la fabricante californiana de semiconductores podría haber encontrado un balón de oxígeno de la mano de, precisamente, una de sus rivales y principal jugadora en el campo de la inteligencia artificial, NVIDIA, con la cual ha llegado a un acuerdo comercial que implica una inversión de 5.000 millones de dólares para la creación conjunta de productos, tanto para el ámbito de los centros de datos (con especial énfasis en los que se dedican a la IA), como para los productos de consumo.
La simbiosis puede ser interesante: Intel domina el mercado de las CPUs, mientras que NVIDIA manda en el de las GPUs, productos que deben ir unidos en los sistemas informáticos. Para el mercado de los centros de datos, Intel fabricará CPUs x86 personalizadas para NVIDIA, que esta integrará en sus plataformas de infraestructura de inteligencia artificial. La iniciativa pretende aportar configuraciones específicas para cargas de IA y de computación de alto rendimiento, integrando de forma directa la lógica de CPU en los sistemas que NVIDIA comercializa para estos escenarios de cómputo.
La integración de las plataformas hardware de ambas firmas se realizará mediante la tecnología NVLink de NVIDIA, un enlace de comunicaciones serie con múltiples líneas que trabaja en forma de malla con un protocolo propio, y que sirve para interconectar componentes en un sistema informático cómo, precisamente, la CPU y la GPU.
En términos prácticos, la tecnología NVLink busca que la CPU y los demás componentes compartan datos de manera más eficiente que con las interfaces convencionales, simplificando el escalado del rendimiento en plataformas que combinen la pila de computación acelerada de NVIDIA con la tecnología de CPU de Intel y su ecosistema x86. El interés de NVIDIA en este particular puede ser, precisamente, todo este ecosistema de aplicaciones existente para la arquitectura x86.
En el ámbito de los ordenadores PC de consumo, Intel construirá y comercializará sistemas en chip (SoC por sus siglas en inglés) x86 que integran chiplets de GPU NVIDIA RTX. Estos nuevos SoC x86 con RTX estarán orientados a equipos que requieran combinar en un mismo paquete la CPU y módulos de GPU, como los portátiles que necesiten ofrecer un alto rendimiento en operativa de la IA.
La inversión de 5.000 millones de dólares se realizará con la compra de acciones de Intel por parte de NVIDIA. Este acuerdo ha hecho que suban los títulos de Intel, que habían ido a la baja desde principios del año pasado debido a los problemas antes comentados que ha venido sufriendo dicha firma.
Es también posible que esta alianza acabe con la plataforma Intel ARC, la arquitectura de GPUs desarrollada por Intel para ofrecer una opción, precisamente, a las GPUs de NVIDIA y de AMD en el área de los PCs, y que pese a no haber podido destronar a las dos firmas lideres del mercado, ha podido hacerse un hueco y representaba una oportunidad de crecimiento para la californiana.



