Parece que NVIDIA se ha decidido a acaparar titulares estos últimos días, e inversiones: si el lunes publicábamos la noticia de que dicha firma acordaba con Intel construir soluciones para la IA y la computación de escritorio, acompañando dicho acuerdo con una inversión de cinco mil millones de dólares en la californiana, ahora ha anunciado una nueva inversión progresiva que llegará hasta los cien mil millones de dólares.
Dicha inversión será, como he dicho, progresiva, al ritmo que avancen las infraestructuras de centros de datos que NVIDIA ha acordado proporcionar a OpenAI, y que ambas han presentado como un salto de escala para llevar la IA “del laboratorio al mundo”, tal como indican en la nota de prensa publicada por NVIDIA. La iniciativa fue presentada conjuntamente por el presidente de OpenAI, Greg Brockman, el fundador y CEO de NVIDIA, Jensen Huang, y el CEO de OpenAI, el popular Sam Altman.
El plan trazado por las dos multinacionales contempla que OpenAI despliegue al menos 10 gigavatios de sistemas NVIDIA como base de su próxima generación de infraestructura de IA, incluyendo la plataforma NVIDIA Vera Rubin. La inversión progresiva de hasta 100.000 millones de dólares antes mencionada se irá haciendo, precisamente, a medida que se despliegue cada gigavatio, lo que tasa en diez mil millones el precio de cada gigavatio.
El objetivo declarado es construir “factorías de IA” con millones de GPUs para responder tanto a las necesidades de entrenamiento como a las de uso en producción de los modelos más avanzados. La dirección de OpenAI enmarca el proyecto en la evolución de su base de usuarios y de las capacidades de sus sistemas.
Desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022 que es, hasta ahora, la aplicación que más rápidamente ha alcanzado los cien millones de usuarios, la compañía ha crecido y, a día de hoy, asegura contar con más de setecientos millones de usuarios activos semanales, ofreciéndoles capacidades como agentes de IA, razonamiento, datos multimodales y ventanas de contexto más largas.
Es en dicho contexto que la empresa sostiene que necesita escalar su infraestructura para absorber tanto el entrenamiento como la inferencia de estos servicios a escala global, señalando que la mayor capacidad evita tener que elegir entre casos de uso de alto impacto.
El calendario del proyecto sitúa el primer hito a medio plazo: el primer gigavatio de sistemas NVIDIA con GPU Vera Rubin está previsto que genere sus primeros “tokens” durante la segunda mitad de 2026. Durante la presentación, los máximos responsables de ambas compañías han recordado una colaboración previa que se remonta a 2016, cuando NVIDIA entregó el primer sistema DGX a OpenAI.
En cuanto a la magnitud del salto de capacidad, la presidencia de OpenAI lo compara con “mil millones de veces” el cómputo de aquel primer servidor que tuvieron, con la expectativa de habilitar nuevos modelos y ampliar el alcance de sus soluciones a todo el mundo.
Por su parte, NVIDIA sitúa el anuncio como el inicio de un despliegue más amplio de infraestructura de IA a escala mundial. La firma expresa que su ambición es conectar capacidades de inteligencia con aplicaciones, casos de uso y dispositivos, y que el plan de 10 gigavatios constituye un primer tramo dentro de una hoja de ruta más extensa.
A consecuencia de este anuncio, la cotización bursátil de NVIDIA experimentó una punta de crecimiento, pero inmediatamente volvió a su lugar anterior.



