Nueva propuesta de la Comisión Europea para fomentar la autonomía digital de la UE

La Comisión Europea ha presentado el Paquete de Soberanía Tecnológica Europea, que combina la Chips Act 2.0 y la Ley de Desarrollo de la Nube y la IA, con una estrategia de código abierto con el objetivo de reducir la dependencia de proveedores ajenos a la UE en semiconductores, IA, computación en la nube y código abierto.
10 de junio, 2026

La Comisión Europea ha presentado el Paquete de Soberanía Tecnológica Europea, un conjunto de medidas con el que el ejecutivo comunitario pretende reforzar las capacidades del continente en cuatro ámbitos considerados estratégicos: los semiconductores, la inteligencia artificial, la computación en la nube y el código abierto.

La iniciativa llega en un contexto en el que Europa continúa dependiendo en gran medida de proveedores ajenos a la Unión Europea (UE) para las tecnologías digitales fundamentales, mientras la demanda de capacidad de cálculo crece de manera acelerada al compás de la expansión de la IA. Según ha defendido la Comisión, el presente plan busca reducir esas dependencias estructurales y garantizar que el continente pueda desarrollar, desplegar y proteger las tecnologías de las que dependen sus ciudadanos.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, argumentó que Europa no puede permitirse depender de terceros para las tecnologías que mantienen en funcionamiento sus hospitales, estabilizan sus redes eléctricas y aseguran sus servicios. A su parecer, se trata de proteger a la ciudadanía, defender los propios intereses, y conservar la capacidad de tomar decisiones de manera autónoma. La dirigente también sostuvo que el continente cuenta con talento, capacidad investigadora, base industrial y un mercado único, factores que, combinados, deberían traducirse en soberanía tecnológica.

El paquete se articula en torno a dos propuestas legislativas, la denominada Chips Act 2.0, y la Ley de Desarrollo de la Nube y la IA (Cloud and AI Development Act), a las que se suman una Estrategia de Código Abierto y una Hoja de Ruta Estratégica para la Digitalización y la IA en el Sector Energético. En conjunto, estas medidas persiguen ampliar las opciones disponibles en tecnologías básicas para empresas, ciudadanos y administraciones públicas, además de respaldar la aspiración de que Europa se convierta en un continente en el que se desarrolle inteligencia artificial, y avance hacia una mayor autonomía digital.

Los semiconductores constituyen un componente esencial tanto para la IA como para buena parte de los dispositivos de uso cotidiano. La primera respuesta de la UE a las vulnerabilidades de la cadena mundial de suministro de chips fue la Chips Act, en vigor desde 2023. Pese a ello, el continente sigue recurriendo a países terceros para la producción y el diseño de los chips más avanzados. La Comisión prevé que los componentes vinculados a la IA impulsen el crecimiento del sector y que representen más del 70% del mercado de semiconductores en 2030.

La Chips Act 2.0 se apoyará en las fortalezas europeas, incluidas las relativas a los chips de gama media, para desarrollar capacidad en las tecnologías de semiconductores más avanzadas, que son las que sustentan las aplicaciones de IA. Entre sus líneas de actuación figuran la agilización de los permisos, profundizar en la cooperación con socios afines, y la creación de un nuevo distintivo de reconocimiento para las regiones europeas especializadas en este campo.

El texto también plantea un enfoque de ecosistema orientado a acercar a los fabricantes europeos de chips a sus clientes, entre los que se cuentan los centros de datos, los proveedores de servicios en la nube, y las llamadas gigafábricas de IA, junto con el respaldo a la inversión y a los proyectos estratégicos, y la atención a las vulnerabilidades que puedan poner en riesgo el suministro.

La Ley de Desarrollo de la Nube y la IA se sitúa en el núcleo del Plan de Acción del Continente de la IA, con el propósito de triplicar la capacidad de los centros de datos en Europa en un plazo de cinco a siete años, y reforzar la estrategia Apply AI, concebida para impulsar la adopción de esta tecnología.

La norma prevé simplificar las condiciones para implantar centros de datos en el conjunto de la Unión Europea, con atención preferente a instalaciones que cumplan altos estándares de sostenibilidad y a la escala que requiere la doble transición ecológica y digital. También contempla un marco único a escala europea para evaluar la soberanía en la nube y la IA, manteniendo al mismo tiempo la mayor parte del mercado abierta a socios afines.

Con este plan, la Comisión Europea aspira a proteger las aplicaciones críticas y los datos sensibles y a favorecer un despliegue más coordinado de la IA entre los estados miembro, en el que desempeñarán un papel los denominados Centros de Experiencia y Aceleración, planteados como nodos locales de apoyo a la integración de esta tecnología.

Por su parte, la Estrategia de Código Abierto parte de una comunidad que, según los datos manejados por la Comisión, supera los tres millones de colaboradores en el viejo continente. El plan pretende ampliar las alternativas de código abierto en ámbitos prioritarios como la nube, la IA, las tecnologías de Internet, la ciberseguridad y los semiconductores, además de reforzar el ecosistema mediante la inversión en formación, el apoyo a las empresas emergentes y la mejora del mantenimiento y la seguridad a largo plazo de la infraestructura digital. La estrategia también busca fomentar el uso de estas soluciones en las administraciones públicas a través de directrices de contratación y de la promoción de estándares e interoperabilidad, entre ellas iniciativas como la Open Internet Stack.

Antes de su aprobación y entrada en vigor, las propuestas legislativas deberán ser negociadas por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea. La Comisión ha avanzado que prevé lanzar en julio una convocatoria para gigafábricas de IA, tras el acuerdo de principio alcanzado el 1 de junio por el Consejo de Dirección de la Empresa Común de Informática de Alto Rendimiento Europea. El Ejecutivo comunitario también tiene previsto abrir una consulta con los estados miembro, el grupo del Banco Europeo de Inversiones, y otras partes interesadas con el fin de articular una capacidad europea de capital que permita financiar estas aspiraciones.

El presente paquete se suma a iniciativas previas como el Plan de Acción del Continente de la IA, la Brújula de Competitividad y la Estrategia de Seguridad Económica.