Nokia ha presentado una profunda actualización de su estrategia corporativa y de su modelo operativo a largo plazo, que la lleva a reorganizar su estructura interna con la finalidad de simplificar la gestión y potenciar el valor para sus accionistas, estableciendo una simplificación de su modelo operativo en dos grandes segmentos de negocio principales: infraestructura de red e infraestructura móvil, en un movimiento que busca alinear a la empresa con las nuevas demandas del mercado tecnológico y asegurar una senda de crecimiento más sólida y sostenible.
Este cambio estructural viene acompañado de una revisión de sus metas financieras, con la dirección de la compañía estableciendo un nuevo objetivo financiero a largo plazo, proyectando un crecimiento de su beneficio operativo comparable de entre 2.700 y 3.200 millones de euros para 2028, una cifra que supone un incremento notable respecto a los 2.000 millones generados en el último periodo interanual.
Esta nueva hoja de ruta sustituye a los objetivos anteriores, que se centraban en crecer por encima del mercado y mantener unos márgenes operativos específicos que ahora han sido revisados al alza y adaptados a la nueva realidad de la empresa. La nueva estrategia de la tecnológica finlandesa se fundamenta en cinco prioridades clave que guiarán su actividad durante los próximos años.
En primer lugar, la compañía pretende acelerar el crecimiento en Inteligencia Artificial y la Nube, reconociendo el papel transformador de estas tecnologías en el sector. Así mismo, Nokia se ha propuesto liderar la próxima era de la conectividad móvil con redes que incorporen la IA de forma nativa y el futuro estándar 6G, posicionándose en la vanguardia del desarrollo tecnológico.
El resto de los ejes estratégicos se centran en la co-innovación junto a clientes y socios, la focalización del capital en aquellas áreas donde la empresa pueda ofrecer una diferenciación clara y, finalmente, la generación de retornos sostenibles para asegurar la viabilidad financiera a largo plazo.
Para el segmento de Infraestructura de Red, se espera un crecimiento anual compuesto de las ventas netas de entre el 6% y el 8% para el periodo 2025-2028, con un margen operativo que debería situarse entre el 13% y el 17% al final de dicho ciclo. Por su parte, la división de Infraestructura Móvil tiene como meta alcanzar un margen bruto de entre el 48% y el 50% para 2028, partiendo de una base de beneficio operativo de 1.500 millones de euros que se espera incrementar progresivamente.
La implantación de este nuevo modelo operativo tendrá efectos prácticos en la comunicación de resultados de la empresa. Nokia ha confirmado que comenzará a desglosar sus resultados financieros bajo esta nueva estructura a partir del primer trimestre de 2026, momento en el cual ofrecerá datos detallados sobre ventas netas, beneficio bruto y operativo para cada uno de los dos nuevos segmentos, así como información sobre los ingresos de las unidades de negocio que los componen.
Finalmente, esta transformación estratégica conlleva cambios en el equipo de liderazgo del grupo, los cuales han sido diseñados para garantizar la correcta ejecución de esta nueva etapa. La reestructuración directiva busca dotar a cada uno de los dos nuevos segmentos de la agilidad y la capacidad de decisión necesarias para competir en un entorno global marcado por la rápida evolución de las infraestructuras de telecomunicaciones y la irrupción de la inteligencia artificial en la gestión de redes.



