ZTE ha presentado en el marco del MWC Barcelona 2026 su nueva solución para redes domésticas Linkpro plus Wi-Fi 8. Este lanzamiento se articula en torno al equipo local de cliente F8849Q, un dispositivo que unifica el acceso óptico XGS-PON de 10G con el nuevo estándar de conectividad inalámbrica Wi-Fi 8. La propuesta de la empresa se basa en la integración de capacidades de inteligencia artificial con esta nueva generación de redes sin hilos para intentar establecer conexiones más estables y predecibles.
Esta tecnología busca dar respuesta a las dificultades de cobertura, latencia, interferencias y seguridad que generan los escenarios de consumo actuales, marcados por el vídeo en ultra alta definición, la realidad virtual y aumentada, y la domótica integral. Para lograrlo, la arquitectura del sistema se ha modificado desde su base lógica, operando en cuatro áreas tecnológicas distintas para dotar a la conectividad de un carácter determinista.
Integración de inteligencia artificial y conectividad determinista
En el ámbito de la percepción y el movimiento de los dispositivos dentro del hogar, el sistema utiliza la tecnología de dominio de movilidad único (SMD) del estándar Wi-Fi 8 para crear una base de itinerancia equivalente a una estación base virtual unificada. Esta característica se complementa con un motor de posicionamiento de terminales y tecnología de conformación de haces gestionados por inteligencia artificial, los cuales ajustan las antenas de forma dinámica. Según los datos aportados por el fabricante, esto permite reducir la latencia de itinerancia por debajo de los 10 milisegundos y aumentar la distancia de cobertura en un 50%.
Por otro lado, la saturación de la red se aborda mediante la operación dinámica de subbandas (DSO). Esta función divide de forma precisa los recursos del canal para generar vías de datos independientes destinadas a cada aparato conectado. El uso combinado de antenas inteligentes empareja las unidades de transmisión óptimas para cada flujo de información, ampliando la capacidad de acceso simultáneo para que diversas tareas intensivas en ancho de banda puedan coexistir sin mermar el rendimiento general.
En lo referente a las alteraciones de la señal, habituales en entornos residenciales complejos, el equipo aplica una asignación determinista de ranuras con prioridad (P-EDCA) y un sistema de codificación LDPC mejorado. Simultáneamente, un gestor del espectro impulsado por inteligencia artificial analiza en tiempo real las fuentes de interferencia cercanas, como redes vecinas o conexiones Bluetooth, para optimizar los canales. Esta conjunción técnica promete aumentar la estabilidad de la señal en un 60% y reducir el retraso en la transmisión de paquetes críticos en un 25%.
La protección de los aparatos conectados constituye el cuarto pilar de esta arquitectura, un área de especial atención dado el aumento del volumen de sensores y cámaras en las viviendas. En este sentido, el equipo implementa encriptación de enlace completo que refuerza la privacidad de los datos y utiliza protocolos de transmisión avanzados. De forma paralela, un motor de seguridad que colabora entre la nube y el extremo de la red identifica y neutraliza posibles amenazas en cuestión de milisegundos, creando canales exclusivos y aislados para los dispositivos más sensibles.
La compañía, que participa activamente en la estandarización técnica y ostenta diversas patentes del Wi-Fi 8, busca con esta propuesta trasladar una fiabilidad de nivel industrial a los entornos domésticos de gran tamaño. De cara a los próximos años, ZTE prevé continuar profundizando en la convergencia de la inteligencia artificial y las telecomunicaciones, con el objetivo de desarrollar sistemas abiertos que integren la percepción del entorno y la conectividad junto a sus socios del sector.



