Molins propone pavimentos técnicos como palanca para reducir el consumo y mejorar la sostenibilidad en centros de datos

Las proyecciones de demanda eléctrica del ITT, el impulso inversor que prevé Spain DC y la propuesta de real decreto del MITECO configuran un escenario en el que Molins sitúa el pavimento técnico como palanca para mejorar el PUE, proteger equipos y reducir costes operativos.
4 de noviembre, 2025
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La expansión del mercado de centros de datos incrementará de forma notable las necesidades de energía durante la próxima década. Según los datos del Instituto de Investigación Tecnológica (ITT) recogidos por el negocio Construction Solutions de Molins, la demanda eléctrica en España podría pasar de 230TWh en 2025 a entre 377 y 480TWh en 2035. un salto que obliga a revisar decisiones de diseño y operación para contener el consumo a lo largo del ciclo de vida de las instalaciones.

El crecimiento del sector se apoya en el despliegue de IA, 5G, nube e IoT y se traduce en un fuerte dinamismo inversor. La Asociación de Data Center en España (Spain DC) estima hasta 8.000 millones de euros de inversión hasta 2026 y 58.000 millones a 2030, cifras que reflejan la velocidad a la que se están planificando y ejecutando nuevas capacidades.

En paralelo, el marco regulatorio avanza. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha propuesto un real decreto que transpone parcialmente la Directiva (UE) 2023/1791 y exigirá a los centros de datos con más de 500kW de potencia instalada reportar anualmente indicadores de consumo y procedencia de la energía, entre otros. La obligación de informar añade presión para cuantificar la eficiencia y acreditar el desempeño energético de las infraestructuras.

Del contexto macro a la sala crítica

Para Molins, este entorno económico y legal convierte la eficiencia en un objetivo medible y traslada el foco a decisiones constructivas específicas. La elección del sistema de resinas y del pavimento adecuado se plantea como un componente clave para mejorar indicadores como el PUE (el más utilizado para evaluar la eficiencia energética de un centro de datos) y reforzar la disponibilidad.

Desde el punto de vista técnico, un suelo especializado bien diseñado contribuye a optimizar el flujo de aire en salas críticas, estabilizar las condiciones térmicas y reducir el esfuerzo de la refrigeración. Al permitir distribuir el caudal con menos pérdidas, disminuye la demanda de los sistemas de climatización y ventilación del edificio, lo que facilita una operación más ajustada.

Además, la incorporación de soluciones antiestáticas y conductivas ayuda a disipar cargas electrostáticas, soportar grandes cargas sin deformación y mantener entornos limpios y seguros, reduciendo riesgos de partículas y de incendio. El resultado es una operación más eficiente y fiable, con menos energía por unidad de servicio, menor coste operativo y mayor vida útil de equipos e infraestructura.

En esa línea, Juan Antonio Reyes, Jefe de Ventas de Flooring en Construction Solutions de Molins, subraya que: “Un suelo correctamente diseñado y ejecutado no solo protege los equipos, sino que es clave para la eficiencia y la sostenibilidad de toda la instalación. Permite mover menos aire, con menor exigencia térmica y durante menos tiempo, y ese ajuste se traduce directamente en menos consumo energético y menores costes operativos”.
Molins encuadra así el pavimento técnico como una palanca operativa para ahorrar energía, proteger los equipos y contener costes a lo largo del ciclo de vida.