Durante las últimas décadas, los usuarios y administradores de sistemas se han enfrentado a una restricción al intentar formatear unidades de almacenamiento con el sistema de archivos FAT32 utilizando las herramientas integradas en Windows. Esta limitación impedía crear volúmenes superiores a 32 Gigabytes, una medida adoptada en su momento para fomentar la transición hacia formatos más recientes como NTFS o exFAT, los cuales ofrecen características como el registro transaccional y una menor propensión a la fragmentación de datos, aunque el formato FAT32 era teóricamente capaz de alcanzar unidades de mayor tamaño.
A pesar de la antigüedad de FAT32, su uso sigue siendo necesario actualmente para tareas específicas como la actualización de firmware en placas base, la gestión de dispositivos integrados y la compatibilidad con ciertas consolas de hardware, por lo que su actualización tiene todo el sentido del mundo.
Según explican en el sitio web Windows Latest, las nuevas builds beta 26220.8165 y del canal de desarrollo (Dev) 26300.8170 de Windows 11, permiten formatear de forma nativa unidades FAT32 de hasta dos Terabytes de capacidad, eso sí, desde la línea de comandos. Desde la publicación dedicada a las notícias del sistema operativo de Microsoft destacan que, aunque el tamaño máximo del volumen se ha incrementado a su límite teórico, se mantiene la restricción estructural de este sistema de archivos que impide alojar archivos individuales con un tamaño superior a los cuatro gigabytes.
En paralelo a esta modificación en los sistemas de archivos, la administración de las unidades de gran capacidad ha presentado históricamente problemas de rendimiento dentro de la aplicación de configuración del sistema. Hasta ahora, acceder a las propiedades de los discos y particiones en ordenadores equipados con múltiples discos duros mecánicos podía suponer tiempos de espera prolongados de hasta quince segundos, una demora producida debido a la forma en la que el sistema operativo procesaba las consultas en segundo plano para recopilar la información sobre el uso y los metadatos de los dispositivos de almacenamiento, bloqueando la interfaz de usuario mientras se recuperaban dichos datos.
Con la implementación de las nuevas versiones de prueba antes mencionadas, los desarrolladores de Microsoft han optimizado la manera en la que se procesan y renderizan los datos de almacenamiento, logrando que el acceso a la información de los discos se realice de manera prácticamente instantánea.
Dicha mejora en los tiempos de respuesta se suma a un rediseño en la gestión de los permisos de la plataforma; anteriormente, la mera apertura del menú de configuración de almacenamiento provocaba la aparición inmediata de una solicitud de control de cuentas de usuario, una comprobación que no resultaba lógica para una acción de solo lectura. Con los cambios introducidos, el sistema ahora solo requiere confirmación de permisos elevados cuando el usuario intenta realizar acciones que modifican el entorno, como la visualización o eliminación de archivos temporales.
Si no pasa nada durante la presente fase de pruebas en los canales beta y para desarrolladores, la previsión es que estas novedades se desplieguen de manera definitiva entre los usuarios finales durante las próximas semanas o meses mediante las actualizaciones de software correspondientes.



