La demanda creciente de mayores garantías de seguridad por parte de las administraciones públicas y las entidades reguladas españolas, así como de cumplimiento normativo y soberanía de los datos, ha impulsado una actualización en la oferta de los servicios corporativos, con que Microsoft ha decidido ampliar su certificación dentro del Esquema Nacional de Seguridad en su categoría alta, el nivel de exigencia más estricto de este marco regulatorio nacional.
Esta renovación de sus credenciales ha supuesto un incremento notable en la infraestructura cubierta, ya que la compañía ha pasado de 20 a 66 regiones de la nube certificadas a nivel mundial. Esta enorme red agrupa más de quinientos centros de procesamiento de datos interconectados, lo que permite a las organizaciones españolas diseñar arquitecturas tecnológicas con redundancia geográfica, es decir, sistemas duplicados en distintas ubicaciones físicas para garantizar la continuidad del negocio ante cualquier eventualidad.
En cuanto a la oferta de software e infraestructura técnica, el proveedor ha elevado a trescientos el número de servicios amparados bajo la categoría alta del Esquema Nacional de Seguridad. Esta cifra engloba la plataforma de computación Azure con casi doscientas herramientas certificadas, los sistemas de productividad de la familia Microsoft 365 con ochenta aplicaciones, y las soluciones de gestión empresarial Dynamics 365 junto con los entornos de desarrollo Power Platform, que suman veintitrés servicios protegidos de manera oficial.
Entre las incorporaciones más recientes a esta cobertura destaca la inclusión de los servicios de soporte unificado corporativo, con lo que la atención ininterrumpida a incidencias y la respuesta ante problemas de ciberseguridad, pasan a cumplir los mismos estándares normativos, lo que facilita que las empresas e instituciones mantengan un nivel de cumplimiento homogéneo también durante las fases de operación rutinaria y asistencia técnica continuada.
Para aquellas entidades con requisitos especialmente estrictos sobre la ubicación física de su información, la actualización de las certificaciones de seguridad incluye nuevas herramientas de despliegue local para plataformas de trabajo. Estas soluciones, enmarcadas en los entornos de Azure y Microsoft 365, están diseñadas para combinar las capacidades de innovación propias de la nube pública con el control exhaustivo de los datos requerido por sectores críticos como la defensa, posibilitando su instalación en servidores propios o en instalaciones de socios tecnológicos de confianza.
Toda esta evolución técnica se integra dentro de una estrategia más amplia de resiliencia digital que mantiene a los servicios alineados con normativas europeas recientes, como la directiva de ciberseguridad NIS2 o el reglamento DORA para la resiliencia operativa del sector financiero.
Los responsables tecnológicos de la filial española han explicado que este avance busca consolidar un ecosistema que permita a las corporaciones y organismos públicos emprender proyectos complejos con total garantía legal. El propósito de la empresa es facilitar que cada entidad pueda elegir el modelo de implantación tecnológica que mejor resuelva sus requisitos, ya sea utilizando instalaciones masivas en grandes centros de datos, modelos híbridos o infraestructuras puramente locales, manteniendo siempre el acceso a los últimos avances en inteligencia artificial y gestión de la información.



