El presente documento publicado arranca en noviembre de 2025 con una serie de iniciativas de superinteligencia orientadas a mantener el control humano sobre la tecnología, que llevaron a la elaboración de un borrador inicial de su normativa interna durante los meses posteriores, contando con la colaboración de especialistas en disciplinas como la informática, el derecho, la ética, la filosofía, la lingüística y las políticas públicas, además de directivos del sector empresarial y grupos focales integrados por ciudadanos.
Este proceso de elaboración culminó este mismo lunes 14 de septiembre con la publicación oficial del borrador del código de conducta para consulta pública. El documento, denominado formalmente como código de conducta de inteligencia artificial humanista, establece las directrices sobre el comportamiento previsto, los valores y las salvaguardas técnicas que regirán dichos sistemas.
Actualmente, este texto no se emplea en el entrenamiento de los algoritmos en activo, sino que se ha difundido con el propósito de iniciar un plazo participativo abierto durante las próximas semanas para recabar valoraciones de usuarios, operadores, investigadores y administraciones públicas.
El código se estructura en cinco secciones diferenciadas que abordan desde la misión y los objetivos prioritarios hasta las limitaciones de seguridad, pasando por las pautas operativas ante situaciones de incertidumbre y los valores predeterminados de funcionamiento.
Entre los principios rectores destaca el principio de control humano y seguridad fiable por encima de cualquier otro objetivo, el cual otorga máxima prioridad a la supervisión humana por encima de cualquier otra meta técnica o comercial, descartando explícitamente la búsqueda de una superinteligencia generalizada que pudiera eludir los mecanismos de salvaguarda establecidos.
El marco normativo se complementa con otras directrices corporativas previas en materia de derechos humanos e inteligencia artificial responsable.
La planificación prevista contempla que, tras finalizar el plazo de aportaciones ciudadanas y sectoriales, la organización revise las sugerencias recibidas para redactar una versión revisada hacia finales de 2026 para guiar los desarrollos de 2027, la cual servirá como guía principal para orientar el diseño y la evolución de los modelos tecnológicos en los ejercicios sucesivos.
