Menos de 1 de cada 5 organizaciones tiene sus datos totalmente gobernados para impulsar la IA

Un estudio global de Cloudera revela que, aunque las empresas muestran gran interés en adoptar nuevas tecnologías, la mayoría aún no está preparada para gestionar, integrar y gobernar adecuadamente sus bases de datos, incluso en sectores sensibles y críticos.
8 de mayo, 2026
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Entre el 22 de enero y el 3 de marzo de este año, la firma de análisis Researchscape y el proveedor tecnológico Cloudera elaboraron una consulta conjunta a nivel mundial dirigida a 1.270 responsables de tecnologías de la información. El estudio abarcó organizaciones de más de 1.000 empleados en las regiones de América, Asia-Pacífico y Europa, Oriente Medio y África. El principal objetivo de esta investigación ha sido evaluar el nivel de preparación de las grandes corporaciones para implementar proyectos de IA con resultados tangibles.

Los resultados del informe revelan una clara discrepancia entre la percepción corporativa y la realidad técnica. Aunque el 85% de los directivos encuestados asegura disponer de una estrategia de datos consolidada, el 79% de los responsables reconoce que sus proyectos de IA se encuentran frenados por problemas de acceso, preparación y gestión de la información en entornos distribuidos.

Esta deficiencia en el control integral de los datos se erige como uno de los mayores obstáculos para la adopción efectiva de estas herramientas. A nivel global, solamente el 18% de las empresas mantiene sus datos completamente bajo control. Una proporción que se eleva hasta el 26% en el mercado europeo y sus regiones adyacentes. La situación resulta particularmente llamativa al analizarla por áreas de actividad. En sectores que manejan información crítica, la gobernanza total de los datos apenas alcanza el 9% en las finanzas, el 13% en la sanidad y el 20% en las administraciones públicas.

La carencia de una gestión centralizada y de normativas claras expone a las entidades al riesgo de ejecutar decisiones incorrectas, mermando la eficacia de sus desarrollos algorítmicos. Los profesionales consultados identifican tres barreras principales que impiden un aprovechamiento adecuado de los recursos informativos. La mayor dificultad radica en la complejidad de los requisitos de acceso a los datos, señalada por un 47% de los encuestados, seguida por la falta de visibilidad sobre su ubicación con un 44%, y por la ausencia de una cultura formativa entre las plantillas con un 41%.

Con la paulatina incorporación de la lA a los procesos de negocio cotidianos, el acondicionamiento previo de los datos se perfila como un elemento diferenciador básico frente a la competencia, relegando otros componentes de la arquitectura a un plano secundario. Pese a que un 84% de los directores de tecnología confía en la exactitud de sus bases de datos, apenas un 30% de las organizaciones cuenta con sus fuentes de información totalmente integradas en los sistemas corporativos. Este grado de madurez también fluctúa considerablemente según la industria. Mientras que en las telecomunicaciones el 54% de los responsables goza de una visibilidad completa sobre sus activos de información, en los servicios financieros y el sector público la cifra desciende al 30%.

El rendimiento de la infraestructura subyacente constituye otra pieza fundamental de este ecosistema. El 73% de los profesionales admite que la capacidad de sus plataformas ha impactado negativamente en sus iniciativas de inteligencia artificial. Como respuesta a este reto técnico, nueve de cada diez directivos del área europea prevé incrementar su presupuesto destinado a servicios en la nube, superando ampliamente la media global que se sitúa en el 65%.

En este contexto, los representantes para España y Portugal de la firma impulsora del estudio señalan que la viabilidad y el valor real de la inteligencia artificial dependen directamente de la preparación previa de los datos. Desde la dirección de la compañía destacan que, más allá de la ambición empresarial, resulta imprescindible que las corporaciones sean capaces de acceder, gobernar y unificar su información de manera consistente, logrando así desplegar proyectos tecnológicos que resulten fiables, escalables y sostenibles a largo plazo.