El sector de los servicios en la nube y, especialmente, el del gaming, se enfrenta habitualmente a interrupciones en la transmisión de datos, un problema técnico de latencia de la red que perjudica severamente la experiencia de uso, según explica Hugo Simg, Director General de MediaTek México, para justificar y presentar el sistema AI-AQM que la firma ha presentado, y que corresponde a la gestión activa de colas mediante inteligencia artificial. Esta tecnología está diseñada específicamente para ejecutarse en local, en los equipos de cliente, conocidos en la industria como CPE, los cuales abarcan los enrutadores y las puertas de enlace de banda ancha instalados en las empresas o domicilios por los operadores de telecomunicaciones.
Según los datos proporcionados por la misma MediaTek, este sistema logra disminuir hasta diez veces la latencia para los usuarios de la plataforma NVIDIA GeForce NOW, abordando los cuellos de botella generados en la propia infraestructura de red local.
En las conexiones estándar, los enrutadores procesan de manera equivalente todo el tráfico de Internet, desde descargas en segundo plano hasta videollamadas o sesiones de trabajo remoto, lo que provoca demoras significativas cuando la red se congestiona. En contraposición, la capa de inteligencia artificial integrada por MediaTek en el enrutador, supervisa las condiciones de la red en tiempo real, evaluando parámetros clave como la calidad de la señal de radio, el volumen de tráfico que genera cada dispositivo conectado y la congestión en el canal de subida.
Al detectar flujos de datos sensibles al tiempo de respuesta, el sistema ajusta dinámicamente las prioridades para que dichos paquetes tengan preferencia, minimizando el tiempo de espera. Resulta fundamental para la adopción empresarial señalar que este análisis se realiza mediante la lectura de metadatos del flujo de tráfico sin inspeccionar el contenido de los paquetes, lo que garantiza la privacidad del usuario al evitar técnicas invasivas, a la vez que hace que la herramienta sea compatible con cualquier aplicación que requiera una respuesta inmediata.
Esta solución técnica ya se encuentra disponible a través de una actualización de microcódigo para aquellos equipos que integran el procesador MediaTek T930, proporcionando a los operadores de telecomunicaciones la capacidad de activar la funcionalidad sin necesidad de incurrir en inversiones para sustituir el hardware desplegado, aportando un valor añadido directo a su cartera de servicios.
El contexto económico y de mercado en el que se enmarca este anuncio coincide con una notable expansión de los servicios de entretenimiento y trabajo alojados remotamente; firmas de análisis como IMARC Group prevén que el sector del juego online mantenga unas tasas de crecimiento anual de entre el 25% y el 50%, pudiendo superar los 78.000 millones de dólares de facturación para el año 2034.
Dicho crecimiento sostenido genera una elevada presión sobre las infraestructuras de distribución, lo que ha llevado a empresas proveedoras a tomar medidas recientes. Como ejemplo, durante este año 2026, NVIDIA ha aplicado un límite de cien horas mensuales de uso para la mayoría de sus suscriptores de pago.
La magnitud del problema de la latencia queda reflejada en los estudios sectoriales, los cuales indican que una inmensa mayoría de los usuarios experimenta problemas de retrasos, que frecuentemente desembocan en el abandono de las sesiones en curso. A nivel técnico, reducir la latencia en apenas diez milisegundos influye de manera constatable en la precisión de las interacciones, siendo necesario mantener los tiempos de respuesta por debajo del umbral de los cincuenta milisegundos para garantizar una estabilidad adecuada.
Representantes de la dirección de sistemas de comunicación inalámbrica de MediaTek han explicado durante la presentación que la implementación de esta tecnología responde a las exigencias actuales de las redes y establece una base para el futuro del entretenimiento doméstico de próxima generación.
Con este avance, la firma asiática busca afianzar una estrategia corporativa centrada en proporcionar capacidad de procesamiento e inteligencia a los dispositivos situados en el extremo de la red, reduciendo la dependencia exclusiva de los servidores remotos para garantizar la calidad del servicio.


