ManpowerGroup ha aprovechado el marco del Foro Económico Mundial celebrado en Davos para presentar “El factor H: Tendencias del futuro del empleo – la ventaja humana en la era digital”, su informe anual global sobre tendencias laborales, que en esta edición ha basado en encuestas a más de 12.000 profesionales y 40.000 empresas en 41 países. Dicho estudio identifica 16 tendencias clave y las agrupa en cuatro fuerzas que están reconfigurando el mundo del trabajo.
Este documento se plantea como una guía para entender las dinámicas del mercado laboral en un entorno condicionado por la aceleración tecnológica, la inteligencia artificial y los cambios demográficos y sociales.
Una de las fuerzas descritas es la de los “súper equipos híbridos”, con un foco explícito en la convivencia operativa entre personas y sistemas de IA. En este bloque, el informe sitúa el rediseño de roles como una evolución de los puestos para integrar el conocimiento y la experiencia del profesional con capacidades automatizadas, orientando las tareas hacia el valor añadido humano. También apunta a un incremento del papel de la IA dentro de los flujos de trabajo, con la aparición de agentes de IA que colaboran con personas y con otros sistemas, lo que, según el análisis, obliga a revisar modelos de liderazgo y mecanismos de supervisión humana.
El informe añade que automatizar no equivale a sustituir de forma directa a los equipos, sino a replantear procesos con criterio y control. En esta línea, subraya que una automatización aplicada sin discriminación puede traducirse en una pérdida de conocimiento interno, merma de la calidad y deterioro de la experiencia de cliente.
En paralelo, la organización describe un crecimiento del talento por proyectos mediante equipos temporales y multidisciplinares que combinan empleados, profesionales independientes y expertos externos para objetivos concretos, un modelo que aporta agilidad pero abre cuestiones relacionadas con estabilidad laboral, bienestar y desarrollo profesional.
La segunda fuerza que recoge el estudio se centra en la “adaptación acelerada” y plantea la alfabetización en IA como una competencia básica que va más allá del uso de herramientas. En este marco, incluye la necesidad de pensamiento crítico, criterios éticos, diseño de prompts y capacidad para evaluar resultados generados por sistemas inteligentes.
El informe también sitúa el aprendizaje continuo como eje de empleabilidad, con un “renacimiento del upskilling” apoyado en microcredenciales, aprendizaje práctico y modelos flexibles ante la rápida obsolescencia de habilidades. Junto a lo anterior, destaca el peso creciente de habilidades humanas —como creatividad, empatía, juicio ético o resolución de problemas— en la medida en la que permiten a los profesionales diferenciarse de la IA y operar en contextos complejos e imprevisibles.
El texto también incorpora la presión asociada a las expectativas de productividad vinculadas a la IA. Según el informe, esa exigencia incide sobre los profesionales y desplaza el debate hacia cómo se mide el desempeño y cómo se reconoce el trabajo que realmente aporta valor, especialmente cuando los procesos se transforman y parte del output se apoya en la automatización.
En el apartado de “cambio de reglas”, el documento aborda la reorganización del trabajo y sus implicaciones para la gestión del talento. ManpowerGroup señala que las políticas rígidas de presencialidad están asociadas a la pérdida de talento y que los puestos totalmente presenciales tardan un 23% más en cubrirse, apuntando a modelos híbridos más flexibles y ajustados a cada equipo. A esta cuestión se le suma la disminución de la confianza en líderes, instituciones y sistemas de información, un fenómeno que el informe conecta con la oportunidad de que las empresas refuercen su papel como fuentes fiables de datos y comunicación transparente, en un momento en el que la confianza en los empleadores disminuye a escala global.
Este bloque también incluye la persistencia de brechas de equidad, tanto salariales como de oportunidades, con especial impacto en trabajadores esenciales. El informe sitúa la equidad retributiva, la transparencia y el acceso al bienestar integral como elementos críticos para la sostenibilidad social. Además, introduce el incremento del consumo energético asociado al crecimiento de la IA y de los centros de datos, señalando que la eficiencia energética y la sostenibilidad deben incorporarse como parte de la estrategia conjunta de talento y tecnología.
Otro punto crítico es la transferencia de conocimiento ante la jubilación de profesionales sénior, con el consiguiente riesgo sobre saberes esenciales para la organización. En este contexto, el informe vincula la preservación de ese conocimiento a la combinación de IA y modelos de mentoría intergeneracional.
Más allá del catálogo de tendencias, el documento se presenta como una hoja de ruta para anticipar y gestionar el impacto de la transformación laboral en la próxima década. El informe analiza cada tendencia desde su impacto inmediato, su proyección a medio y largo plazo y las acciones concretas que las organizaciones deberían implementar para mantener su competitividad.
En un entorno descrito como tecnológicamente acelerado y socioeconómicamente volátil, el texto propone un enfoque sistémico: integrar capacidades humanas y tecnológicas mediante el rediseño de roles, sostener programas de formación continua para reducir la obsolescencia de habilidades y desarrollar modelos de liderazgo resilientes preparados para gestionar la complejidad.



