El mercado laboral español sigue incorporando la tecnología como un componente estructural. En la última década, el empleo vinculado a las tecnologías de la información y la comunicación ha aumentado un 47,7%, frente al 18% del conjunto de la economía, consolidando a los perfiles TIC como uno de los motores del empleo cualificado en España. Solo en el último año, estos puestos crecieron un 4,9%, casi el doble que el 2,19% registrado a escala global en el mercado laboral nacional.
Este dinamismo no se limita a la cantidad de puestos generados. Las empresas demandan cada vez más perfiles especializados, con competencias técnicas muy concretas y capacidad para trabajar de forma transversal con otras áreas de negocio. La implantación acelerada de la inteligencia artificial, el refuerzo de la ciberseguridad y la adopción de soluciones basadas en datos están redefiniendo las necesidades de contratación y elevando el nivel de exigencia sobre el talento TIC. Para analizar cómo viven los profesionales esta transformación, InfoJobs ha realizado la segunda edición de su Encuesta a Profesionales TIC, dirigida a personas ocupadas y trabajadores del ámbito tecnológico, con el objetivo de conocer su realidad laboral, sus expectativas y las tendencias que marcarán 2026.
Brecha de género y percepción de la desigualdad
Uno de los elementos más llamativos de la fotografía del sector es su composición por género. El ámbito TIC en España sigue mostrando una presencia mayoritaria de hombres, con las mujeres representando únicamente el 20% del colectivo. Pese a esta menor participación, las profesionales TIC presentan, en promedio, un nivel formativo superior: dos de cada tres mujeres cuentan al menos con estudios universitarios superiores, mientras que en el caso de los hombres un tercio ha alcanzado solo un nivel de segundo ciclo (Bachillerato, ESO, FP u otras enseñanzas equivalentes).
Esta composición influye en la percepción de la desigualdad. Más de la mitad de los profesionales TIC no considera que exista brecha de género en el sector. Sin embargo, seis de cada diez mujeres del ámbito TIC opinan que las medidas de igualdad de sus empresas son insuficientes, frente a una cuarta parte de los hombres, lo que indica una sensibilidad diferente según el género. Las profesionales, además, formulan demandas más específicas para avanzar hacia una igualdad efectiva.
Entre las medidas más valoradas por las mujeres destacan las políticas de conciliación laboral y familiar, la igualdad salarial para un mismo puesto, los planes de promoción que garanticen las mismas oportunidades y el impulso a la contratación femenina en áreas con poca representación de mujeres. Las profesionales TIC también perciben de forma más crítica la gestión del acoso laboral: mientras el 67% de los hombres considera que su empresa dispone de mecanismos para prevenir o actuar ante estos casos, una de cada tres mujeres duda de la existencia real de estos recursos. No obstante, en comparación con la consulta realizada un año antes, aumenta el porcentaje de mujeres que confirma la implantación de medidas frente al acoso, que pasa del 46% al 56%.
Pese a estas diferencias, casi la mitad de los profesionales TIC, con independencia del género, valora de forma positiva el efecto de las nuevas tecnologías en la promoción de la igualdad, lo que sugiere un cierto optimismo respecto al potencial de las herramientas digitales para corregir desequilibrios.
Condiciones laborales, conciliación y salud mental
El estudio revela que los empleos TIC se encuentran entre los que ofrecen condiciones más favorables en el mercado laboral español. Casi ocho de cada diez profesionales TIC trabajan en modalidades de teletrabajo total o híbrido, lo que sitúa a este colectivo en la vanguardia del trabajo a distancia. Además, nueve de cada diez disponen de contrato indefinido y aproximadamente la mitad percibe más de 2.000 euros mensuales, proporción que aumenta seis puntos porcentuales respecto al año anterior.
Sin embargo, esta mejora cuantitativa no se traduce necesariamente en satisfacción. Un 38% de los profesionales TIC considera que su salario está por debajo de las responsabilidades que asume y un 36% lo percibe por debajo de los estándares del sector, lo que se refleja en una satisfacción laboral contenida. Esta percepción, unida a la conciencia del valor de su trabajo en el mercado, impulsa una mayor iniciativa para pedir mejoras retributivas: uno de cada tres profesionales TIC ha solicitado un aumento salarial en 2025, seis puntos más que el año precedente. Aunque su capacidad de negociación es comparativamente superior (solo al 38% se le concede un incremento menor al solicitado, frente al 57% de la población ocupada general), únicamente la mitad de quienes piden una mejora la obtienen, lo que configura un escenario percibido como pesimista en materia salarial.
El colectivo TIC también concentra una mayor proporción de beneficios laborales adicionales que otros trabajadores. Un 74% dispone de algún tipo de beneficio, frente al 57% del conjunto de ocupados. La formación vinculada al puesto ocupa un lugar destacado, probablemente por la necesidad de actualización constante, seguida del seguro médico privado, las compensaciones por dietas o descuentos y las clases de idiomas.

fuente: Infojobs
En el terreno de la conciliación, la percepción es también más favorable que en el resto de la población ocupada. Cuatro de cada diez profesionales TIC declaran poca dificultad para compaginar vida laboral y familiar, 15 puntos porcentuales más que el promedio del mercado laboral. La naturaleza de su trabajo impulsa una mayor exigencia hacia las medidas relacionadas con la organización del tiempo. El teletrabajo, la flexibilidad horaria y la jornada intensiva aparecen como herramientas prioritarias para facilitar el equilibrio entre la actividad profesional y la vida personal. A esta mayor facilidad percibida se suma un mejor acceso a medidas específicas de conciliación y una menor incidencia de impactos negativos asociados a su uso: un 63% afirma no haber sufrido consecuencias adversas, frente al 55% del conjunto de trabajadores.
Cuando sí se perciben efectos negativos, estos se concentran principalmente en un aumento del estrés o la ansiedad, mientras que más de una cuarta parte de los encuestados declara haber renunciado a oportunidades laborales o haber experimentado sensación de aislamiento. El informe introduce, además, una lectura sobre salud mental. Uno de cada cinco profesionales TIC declara haber tenido problemas de este tipo por causas laborales, un porcentaje inferior al 28% de la población ocupada en general. Entre quienes sufren dificultades de salud mental, la sobrecarga de trabajo se menciona con mayor frecuencia entre los TIC, alcanzando el 77%, y la falta de desconexión digital afecta al 33%, frente al 64% y el 25% respectivamente en el resto de trabajadores.
La encuesta también analiza el nivel de ambición laboral. Los profesionales TIC coinciden con el resto en los aspectos que consideran esenciales para una vida de calidad, situando en primer lugar la salud y, a continuación, la vida social. No obstante, se describen a sí mismos como un colectivo de ambición moderada: el 77% se posiciona en un perfil neutro, frente al 72% de la población general, sin grandes concentraciones en los extremos de alta o baja ambición. El 58% prefiere centrarse en realizar bien su trabajo antes que en la visibilidad o el ascenso; un 24% valora el reconocimiento y las promociones, aunque sin priorizarlos, y un 18% declara que el éxito profesional medido en términos de ascensos y reconocimiento es su principal motivación.

fuente: Infojobs
El salario sigue siendo el factor principal para aceptar un ascenso para el 82% de los profesionales TIC, 12 puntos por encima del resto de trabajadores, aunque el aprendizaje y el desarrollo profesional también tienen peso, citados por el 37%. En sentido inverso, el colectivo muestra una clara resistencia a sacrificar la conciliación: un 57% rechazaría un ascenso si implicase un deterioro de su equilibrio personal y un 49% lo haría si supusiera peores condiciones laborales, porcentajes también superiores a los del conjunto de la población ocupada.
Madurez digital y adopción de la inteligencia artificial
La encuesta de InfoJobs ofrece igualmente una panorámica de la relación de los profesionales TIC con la inteligencia artificial. Más de ocho de cada diez conoce herramientas de IA aplicadas al ámbito laboral y dos tercios las utiliza, al menos de forma ocasional, cifras muy superiores a las del conjunto de personas ocupadas. Entre los usos más extendidos destacan los chatbots como ChatGPT, mencionados por el 52% y con un incremento de nueve puntos porcentuales respecto al año anterior, seguidos por la traducción automática, utilizada por el 42%, y los asistentes de voz, presentes en el 17% de los casos.
El estudio detecta también un avance en la formación específica sobre IA aplicada al trabajo. El porcentaje de profesionales TIC que ha recibido formación en este campo alcanza el 24%, casi diez puntos más que un año antes y por encima del 14% del total de ocupados. Además, casi la mitad del colectivo ha recibido o recibirá capacitación en los próximos seis meses. La empresa se configura como el principal agente formador: dos tercios de los profesionales esperan que la formación provenga de su organización y este porcentaje se eleva al 77% si se incluye la formación costeada por cuenta propia. Actualmente, la formación en IA es obligatoria para el 46% y mayoritariamente se imparte dentro del horario laboral, en el 41% de los casos.
Este entorno contribuye a una visión más madura y menos temerosa sobre el impacto de la IA en el empleo: solo un 6% de los profesionales TIC manifiesta una preocupación alta por la posible sustitución de su puesto, frente al 14% registrado un año antes, y un 57% considera que el impacto de estas tecnologías en su posición será bajo. El principal beneficio identificado es la mejora de la productividad, señalada por el 29% de los encuestados, por delante de otros efectos potenciales.
En conjunto, los datos dibujan un colectivo con alta estabilidad contractual, buena capacidad de negociación y acceso a teletrabajo y beneficios, pero también con insatisfacción salarial y demandas explícitas en materia de igualdad, conciliación y salud mental. La combinación de especialización técnica, integración de la inteligencia artificial y expectativas elevadas sobre las condiciones laborales sitúa a los profesionales TIC como un actor clave en la transformación digital de las empresas españolas de cara a 2026.



