Los narcos mexicanos aprovechan la guerra de Ucrania para entrenar a pilotos de drones

Una investigación de los servicios secretos ucranianos en colaboración con las autoridades mexicanas, revela que los carteles estarían enrolando sicarios en el ejército ucraniano para que reciban adiestramiento en drones que, posteriormente, utilizarán en su país.
4 de agosto, 2025
Un soldado con un dron. Imagen del Ministerio de Defensa de Ucrania
Un soldado con un dron. Imagen del Ministerio de Defensa de Ucrania

Si la sofisticación de los campos de batalla es indudable (y podemos verlo en la invasión rusa de Ucrania), y los enfrentamientos entre los cárteles de la droga mexicanos, y de estos con las fuerzas del orden de aquel país tienen un cariz bélico (contando incluso con vehículos blindados), era cuestión de tiempo que los delincuentes, que ya han ido incorporando entrenamiento y tácticas militares a sus actividades violentas, se decantaran por el uso de drones.

El SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania) y la inteligencia militar mexicana lanzaron, a principios de este mismo verano, una investigación conjunta después de que el Centro Nacional de Inteligencia de México avisara de que miembros de los cárteles de la droga mexicanos se estaban alistando a la Legión Internacional de Defensa Territorial de Ucrania con la misión de recibir formación en drones FPV (First Person View), cuyo objetivo último sería el uso de estos conocimientos en las actividades delictivas de la organización a su regreso al país centroamericano.

En los modernos conflictos armados, como el antes mencionado de Ucrania o los que enfrentaron a Armenia y Azerbaiyán en 2020 y 2023, los drones han jugado un papel significativo, tanto controlados por soldados, como con capacidades de inteligencia artificial para su uso como munición «merodeadora» autónoma, pudiendo dejar fuera de combate a vehículos blindados de mucho mayor coste.

El empleo de drones es, por lo tanto, un tema de relación coste/resultados, en el que aparatos de unos pocos miles de euros, pueden destruir equipamiento militar de varios millones. Además, su producción es rápida y fácil en comparación con tanques o aviones, y su manejo a distancia evita exponer mucho a los operadores, además de que si bien obtener maestría en ellos es, cómo en cualquier cosa, complicado, el adiestramiento básico es simple.

Es por ello que la guerra de drones y, especialmente, en el caso de Ucrania, ha ido evolucionando a base de medidas y contramedidas, así como en las tecnologías desarrolladas y las tácticas de uso.

Un informe confidencial del Centro Nacional de Inteligencia de México alertó en junio sobre la posible infiltración de voluntarios mexicanos con vínculos con el narcotráfico. dicha nota, remitida al SBU, indicaba que varios ciudadanos mexicanos se habían unido a la Legión con el objetivo prioritario de adquirir formación en el manejo de estos drones.

A raíz de la alerta, el SBU y la Dirección de Inteligencia Militar (HUR) abrieron una investigación conjunta centrada en las unidades hispanohablantes de la Legión Internacional, entre ellas el grupo táctico “Ethos”, desplegado en los frentes de Donetsk y Járkov, y que se ha convertido en uno de los principales focos de las pesquisas.

La «obsesión inusual» demostrada por ciertos voluntarios mexicanos y colombianos por la instrucción en drones, descuidando otras materias de adiestramiento militar, fue la que disparó las sospechas de los investigadores. Entre los casos investigados figura el de un ciudadano mexicano que se registró en marzo de 2024 con una identidad salvadoreña falsa y opera bajo el alias “Águila‑7”.

Empresas de seguridad bajo sospecha

Las empresas de seguridad privada Grupo ROKA Seguridad y SEGURCOL SAS habrían facilitado el traslado de personal y armas a Ucrania a través de redes logísticas de los narcos. La primera, con sede en México, aparece mencionada en informes aduaneros polacos que la relacionan con el contrabando de armamento y de personal a través del paso fronterizo Medyka–Shehyni. Por su parte, SEGURCOL SAS, radicada en Cali y Medellín, habría reclutado antiguos comandos del Ejército colombiano para terceros países.

Las autoridades vinculan a ambas compañías con redes de narcotráfico que financian viajes, falsifican documentación y gestionan visados humanitarios.

Los servicios secretos de Ucrania y México temen que la experiencia adquirida con drones en el frente sea reutilizada por los cárteles para perfeccionar sus operaciones armadas en América Latina, ya sea contra las fuerzas policiales, o contra otras bandas por el control del territorio. Drones en manos de personal adiestrado para su uso y con experiencia en combate, podrían significar una poderosa arma para los narcos.

La investigación continúa abierta y, de momento, no se ha informado de detenciones ni de la magnitud exacta de la infiltración. Informa de ello el rotativo especializado Intelligence Online, tras un muro de pago.