Los ingresos globales de las telcos crecerán hasta 2028

Las operadoras de telecomunicaciones en España planean subir precios para compensar altas inversiones en fibra y 5G en un entorno competitivo y de márgenes reducidos.
20 de febrero, 2026
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El mercado español de las telecomunicaciones se enfrenta a una paradoja estructural que ha terminado por impactar en la factura final del cliente corporativo y residencial. A pesar de que España se ha consolidado como uno de los países europeos con mayor competencia en precios y un despliegue de redes muy avanzado. Los ingresos del sector no han evolucionado al mismo ritmo que el fuerte crecimiento del tráfico de datos. Esta desconexión entre el volumen de servicio prestado y el retorno económico ha configurado un mercado maduro con escasa capacidad de crecimiento orgánico, donde los costes operativos y de inversión mantienen una tendencia alcista constante.

Los datos más recientes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ilustran esta realidad. Durante el año 2024, el despliegue de fibra óptica y la inversión en redes 5G superaron los 6.700 millones de euros. Una cifra que refleja la naturaleza intensiva en capital de esta industria. Sin embargo, los ingresos totales del sector se han mantenido prácticamente estables, observándose incluso ligeros descensos en la facturación minorista en determinados trimestres y una caída en el segmento mayorista.

Las perspectivas a medio plazo confirman la complejidad del escenario. Según el análisis del Global Telecoms Outlook 2024-2028 elaborado por PwC, se estima que los ingresos globales del sector crecerán a un ritmo medio anual del 2,9% hasta 2028, una cifra que se sitúa por debajo de la inflación. A esto se suma un estancamiento, e incluso una tendencia a la baja, del ingreso medio por cliente (ARPU). Esta coyuntura limita severamente la capacidad de las empresas para absorber los incrementos de costes sin trasladar parte de esa presión al precio final de los servicios.

Eficiencia de la infraestructura y modelos de competencia

Uno de los factores que agrava la situación financiera del sector es la estrategia de despliegue de redes. En España, el modelo competitivo ha fomentado una duplicación o incluso triplicación de infraestructuras de última milla en numerosas zonas geográficas. Esta redundancia incrementa el coste global del sistema sin que exista una correspondencia directa en el aumento de los ingresos.

Bernat Alcolea (responsable de gestión económica de Somos Conexión), explica que: “A diferencia de otros servicios esenciales como la electricidad, el agua o el gas, donde existe una única infraestructura compartida que optimiza recursos y reduce ineficiencias, el modelo actual de las telecomunicaciones fomenta la replicación de redes paralelas para prestar el mismo servicio. Esta lógica no solo encarece el sistema en su conjunto, sino que plantea interrogantes sobre su eficiencia económica, social y ambiental”.

La agresividad comercial basada exclusivamente en el precio, impulsada en gran medida por operadores alternativos y fondos de inversión, ha tensionado los modelos de negocio tradicionales. Si bien esta dinámica benefició inicialmente a los consumidores con tarifas ajustadas, las recientes subidas anunciadas por las grandes operadoras responden a la necesidad de garantizar la sostenibilidad financiera de sus redes y mantener la capacidad de inversión a largo plazo. El mantenimiento, la modernización de las infraestructuras y la exigencia de una mayor resiliencia suponen un esfuerzo económico que los márgenes actuales difícilmente pueden cubrir sin un reajuste.

Frente a la lógica de mercado tradicional, surgen propuestas como la de la cooperativa Somos Conexión, que opera bajo premisas diferentes. Al no estar sujeta a la presión de repartir dividendos ni a las exigencias de los mercados financieros, la entidad se centra en ofrecer un servicio viable minimizando los impactos negativos del modelo convencional. Su enfoque plantea que el usuario no es una fuente de rentabilidad, sino un copropietario del proyecto. Lo que permite la toma de decisiones orientadas al largo plazo y la implementación de alternativas que priorizan la viabilidad y el bienestar social sobre la maximización de beneficios y el crecimiento perpetuo por volumen.