El papel tradicional de los responsables de finanzas está experimentando una profunda transformación con el advenimiento de la inteligencia artificial, según se desprende de los resultados de un reciente estudio llevado a cabo por el IBM Institute for Business Value en colaboración con Oxford Economics entre 1.500 altos directivos españoles.
Tradicionalmente centrados en mantener la estabilidad de la organización, aplicar disciplina económica, y controlar los riesgos, los directores financieros se ven ahora en la necesidad de moldear las decisiones estratégicas desde su concepción. Actualmente, la función financiera debe vincular directamente la tecnología con la creación de valor y la ejecución operativa y, así, estos ejecutivos toman las riendas de las prioridades tecnológicas.
Los datos extraídos de este análisis muestran una tendencia muy marcada en el mercado español, que apunta a que el 65% de los directores financieros declara haber asumido funciones de liderazgo en la estrategia de inteligencia artificial y tecnología corporativa, una cifra ligeramente superior a la media global. Además, ahora estos directivos cuentan con mayor autoridad para gestionar carteras y reasignar capital, así como una responsabilidad ampliada en el diseño de nuevos modelos de negocio.
Pese a esta evolución en las atribuciones de los cargos, la madurez tecnológica real de los departamentos todavía es incipiente, dado que apenas un 5% de las áreas financieras de las empresas españolas tiene la inteligencia artificial integrada sistemáticamente en sus flujos de trabajo a gran escala.
La forma en la que se distribuyen los presupuestos para impulsar el crecimiento también está cambiando gracias a las herramientas de análisis, y cuatro de cada diez directivos del ámbito financiero español actualizan frecuentemente la asignación de capital para inversiones en innovación, utilizando información en tiempo real, aunque un porcentaje aún mayor reconoce que, si bien se basan en datos, sus procesos de adaptación son todavía lentos.
Según IBM, resulta destacable que casi la mitad de los departamentos financieros españoles ya realiza un seguimiento activo del valor generado por la IA para reajustar sus inversiones en consecuencia. No obstante, son una minoría los que disponen de mecanismos totalmente automatizados para que la propia tecnología recomiende o ejecute estas reasignaciones de fondos corporativos.
El nivel de prioridad que se otorga a la innovación tecnológica desde la dirección económica tiene un reflejo directo en la cuenta de resultados y en la agilidad organizativa. Las empresas cuyos responsables financieros priorizan el uso de esta tecnología registran un crecimiento de ingresos superior al de sus competidores, situándose en España en un incremento medio anual del 8% durante los dos últimos ejercicios. Así mismo, esta apuesta facilita la rapidez operativa, ya que las organizaciones españolas tardan una media de 47 días en aprobar la financiación para nuevas iniciativas de inteligencia artificial, un plazo inferior al promedio internacional.
De cara al final de la presente década, los ejecutivos financieros anticipan una expansión aún mayor de sus competencias corporativas: para el 2030, seis de cada diez directores financieros en España esperan diseñar las medidas de control ético y económico para la inteligencia artificial, superando las previsiones globales en este ámbito.
Junto a esta tarea de gobernanza tecnológica, la mayor parte de estos profesionales asume que tendrá un peso decisivo en la configuración de las estructuras organizativas, las estrategias de gestión del personal y la definición de los futuros modelos operativos, consolidando su transición de supervisores de cuentas a arquitectos de la transformación digital de sus respectivas compañías.
