Los depósitos tokenizados y el dinero inteligente transforman el modelo de ingresos de los pagos corporativos

Las grandes empresas reclaman mayor agilidad en sus transacciones internacionales ante la ineficiencia de los sistemas actuales.
28 de septiembre, 2026
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El sector global de los pagos corporativos se encuentra en una fase de transformación profunda debido al desarrollo de nuevos instrumentos financieros digitales. Las corporaciones de gran tamaño, que operan de media en 14 mercados distintos y mantienen relaciones con 11 entidades financieras, se enfrentan a procesos operativos fragmentados. La inmensa mayoría de las grandes empresas considera que los procesos actuales de pagos transfronterizos son lentos y suponen un coste operativo excesivo. El ciclo completo de una transferencia de este tipo requiere habitualmente más de tres días para su confirmación y liquidación. Además, la carencia de visibilidad en tiempo real sobre el estado de las operaciones y la falta de transparencia en los precios derivan en unos gastos que rondan el 2% del valor total de cada transacción internacional.

Ante estas ineficiencias estructurales, el mercado está experimentando la irrupción de lo que se denomina dinero inteligente acelerado, un concepto que engloba a las criptomonedas estables, los depósitos tokenizados y las monedas digitales emitidas por los bancos centrales. El uso de activos digitales y depósitos tokenizados permite realizar liquidaciones de forma ininterrumpida, lo que podría movilizar cuatro billones de dólares actualmente retenidos en cuentas de liquidación. Este capital, que apenas genera rentabilidad por estar inmovilizado a la espera de completar los protocolos de pago, podría destinarse a fines productivos, préstamos e inversiones directas.

El avance progresivo de estas tecnologías ejercerá una fuerte presión sobre las fuentes de ingresos más consolidadas de la banca internacional. Conceptos rentables como las comisiones por cambio de divisa, las tarifas de procesamiento o las operaciones interbancarias se verán directamente afectados de aquí a final de la presente década. Según el último estudio sobre pagos mundiales elaborado por el instituto de investigación de Capgemini tras consultar a miles de empresas y directivos del sector en múltiples países. Los bancos deben posicionarse activamente en el mercado del dinero digital para retener sus fuentes de ingresos y no perder clientes en favor de proveedores tecnológicos alternativos. En la actualidad, un porcentaje cercano al 60% de las compañías estaría dispuesto a prescindir de su entidad financiera tradicional si esta no implementa servicios ágiles de pago con nuevos activos, una amenaza tangible si se tiene en cuenta que más de un tercio del volumen de pagos corporativos ya se procesa fuera del circuito bancario.

 Jeroen Hölscher, Global Head of Payment Services de Capgemini afirmó: “La industria de pagos está entrando en su periodo de disrupción más significativo desde la aparición de la banca digital. Estamos dejando atrás el ciclo de expectativas en torno al dinero inteligente y entrando en una etapa en la que la economía y los volúmenes de transacciones hacen imposible que los bancos permanezcan al margen. Con 230.000 millones de dólares en juego, los bancos deben decidir qué papel quieren desempeñar en este ecosistema emergente. Un grupo selecto de bancos ya ha tomado su decisión y está dando forma a los estándares y a la gobernanza que definirán el mercado. Los que actúen ahora construirán una confianza duradera, captarán nuevos flujos de pagos y conservarán los depósitos corporativos que sustentan sus relaciones bancarias más amplias”.

Para adaptarse a este escenario, las instituciones financieras se están decantando prioritariamente por los depósitos tokenizados, puesto que se integran con mayor facilidad en los marcos regulatorios vigentes y permanecen en los balances. No obstante, existe una división notable entre una minoría de entidades muy avanzadas que ya monetizan los nuevos servicios digitales y una gran mayoría de bancos que aún se encuentra en fase de evaluación. Las instituciones más adelantadas confían en compensar la caída de ingresos convencionales a corto plazo mediante la reducción de fricciones operativas, aventajando en casi un año al resto de competidores.

Dado el carácter irrevocable de las transferencias con activos digitales, las instituciones con mayor grado de desarrollo otorgan una importancia crítica a la supervisión automatizada. Las entidades financieras más innovadoras están implementando sistemas de vigilancia basados en inteligencia artificial y controles de prevención de blanqueo de capitales en tiempo real para asegurar el cumplimiento normativo integral. A pesar de estos pasos orientados a garantizar la seguridad del ecosistema, todo el sector se enfrenta al gran reto de incorporar talento técnico especializado para programar contratos inteligentes y gestionar la interoperabilidad de las futuras redes financieras globales, una carencia que afecta a casi la mitad de las firmas más pioneras.