En mayo de 2026, la firma demoscópica Netquest llevó a cabo una investigación para el operador de puntos de intercambio de Internet DE-CIX con el objetivo de evaluar la percepción de los ciudadanos sobre las infraestructuras de telecomunicaciones. Los resultados del estudio muestran que 6 de cada 10 usuarios en España cambiarían de compañía proveedora si obtuvieran una garantía de estabilidad absoluta en su conexión, y una quinta parte de los consultados aceptaría asumir un incremento en su tarifa mensual a cambio de eliminar los retrasos en la transmisión de datos.
La evolución de los hábitos digitales durante el último lustro ha modificado las expectativas de rendimiento tecnológico y, así, un 29% de los participantes admite tener menor tolerancia a las demoras que hace cinco años. Actualmente, la mitad de los consumidores experimenta frustración cuando un servicio digital requiere más de cuatro segundos para responder. Mientras que un 14% exige que este tiempo de carga sea inferior a un segundo. Cuando se producen bloqueos inesperados en la transmisión, más de una tercera parte de la muestra declara experimentar una profunda sensación de impotencia.
El acceso a la red ha adquirido un estatus equiparable al de los suministros básicos del hogar y la empresa. Casi dos tercios de la población española valoran la disponibilidad ininterrumpida de Internet al mismo nivel que la provisión de agua o electricidad. Esta percepción de servicio crítico justifica que un 88% considere la inestabilidad de la línea como un motivo de peso para rescindir su contrato actual de telecomunicaciones.
Las interrupciones resultan especialmente problemáticas en determinadas operativas diarias; los fallos de red generan el mayor grado de insatisfacción durante la ejecución de transacciones económicas y reservas online, seguidos muy de cerca por las tareas del entorno laboral mediante videoconferencias y, finalmente, por las comunicaciones de vídeo en tiempo real.
Ivo Ivanov, CEO de DE-CI afirma: “Los consumidores españoles utilizan hoy en día numerosas aplicaciones que exigen experiencias digitales no solo instantáneas, sino también fluidas. Ya sea al realizar un pago, participar en una videoconferencia o ver contenido en directo, incluso pequeños cambios en la conectividad pueden resultar molestos. La encuesta demuestra que los usuarios ya no buscan simplemente conexiones más rápidas; quieren la seguridad de que su conexión funcionará de forma constante cuando la necesiten. La fiabilidad se ha convertido en una medida clave de la calidad de Internet”.
Los datos recopilados muestran una discrepancia clara entre las campañas comerciales de las operadoras que proveen el servicio, y las necesidades reales de los consumidores. Aunque un 82% de los encuestados todavía vincula la calidad del servicio directamente con el ancho de banda contratado, casi una tercera parte opina que las empresas de telecomunicaciones centran sus esfuerzos publicitarios en mostrar grandes velocidades, descuidando la consistencia real de la señal entregada al cliente final.
Desde la gerencia del operador de intercambio se advierte que la capacidad máxima teórica de transferencia de datos ha dejado de ser el único factor operativo relevante. La calidad de la experiencia digital depende de variables técnicas conjuntas como la latencia, la eficiencia en el enrutamiento de la información y la correcta interconexión entre las distintas redes. Por consiguiente, la resiliencia y la capacidad de respuesta inmediata de los sistemas se perfilan como los nuevos estándares para evaluar las infraestructuras tecnológicas de cara al futuro a corto plazo.



