Los ciberdelincuentes corrompen a personal de las empresas para eludir la seguridad corporativa

TrendAI alerta de que bandas organizadas están pagando grandes sumas a empleados con acceso a procesos críticos para infiltrarse en empresas y eludir las defensas cibernéticas tradicionales desde dentro.
31 de agosto, 2026
Digital inside_Los ciberdelincuentes corrompen a personal de las empresas para eludir la seguridad corporativa

El cibercrimen organizado ha consolidado un mercado clandestino centrado en el reclutamiento de trabajadores con acceso privilegiado a los sistemas de sus propias compañías. Según una reciente investigación llevada a cabo por TrendAI, (la unidad de negocio corporativo de Trend Micro), la principal vía de entrada a las infraestructuras de las organizaciones está dejando de ser la explotación de vulnerabilidades tecnológicas para centrarse en la captación de empleados de confianza. Esta táctica permite a los atacantes eludir los mecanismos de protección perimetral e infiltrarse sin hacer saltar las alarmas habituales.

La estrategia de estos grupos delictivos pasa por buscar activamente a personal con capacidad para aprobar operaciones financieras, restaurar cuentas de usuario, alterar procedimientos internos o facilitar una vía de entrada directa a la información corporativa sensible. Al respecto de esta tendencia, los investigadores de la compañía de seguridad advierten que el acceso más efectivo a las redes corporativas consiste actualmente en persuadir a quienes ya operan desde dentro de la empresa. Esto evidencia una clara profesionalización de un sector ilícito que ha convertido la lealtad y la confianza depositada en el trabajador en un activo comercializable.

Lejos de ser una actividad puramente oportunista, el modelo de captación de estas organizaciones presenta una estructura empresarial muy definida. Las investigaciones han detectado ofertas que incluyen primas de contratación de hasta 25.000 dólares, así como incentivos económicos por recomendar a otros compañeros que dispongan de niveles de acceso similares. Además, los delincuentes ofrecen acuerdos para el reparto de los beneficios obtenidos y utilizan servicios de depósito en garantía para asegurar los pagos por los servicios prestados por el empleado.

En cuanto al perfil demandado, los atacantes no requieren necesariamente que sus colaboradores posean conocimientos tecnológicos avanzados. Su interés principal radica en ubicar a empleados en posiciones estratégicas del negocio cotidiano. El cibercrimen busca perfiles con capacidad de gestión y decisión, como responsables de aprobar pagos, operadores logísticos o trabajadores que puedan validar transacciones, labores operativas que resultarían extremadamente complejas de ejecutar para un atacante externo ajeno a la organización.

Este panorama subraya un cambio sustancial en las prioridades de los ciberdelincuentes, cuyo máximo interés ya no se limita a penetrar en una red informática, sino a dominar los procesos críticos directamente desde sus entrañas. Los sectores más afectados por estas prácticas abarcan las entidades financieras, las operadoras de telecomunicaciones, las plataformas digitales, las firmas logísticas, las instituciones públicas, la sanidad y las grandes cadenas comerciales. Dependiendo del sector atacado, las acciones fraudulentas van desde el intercambio no autorizado de tarjetas telefónicas y la manipulación del seguimiento de envíos, hasta la autorización de reembolsos o la extracción de historiales médicos.

Ante este escenario, los expertos en análisis de amenazas de la compañía sugieren que las empresas deben replantear de manera urgente la gestión de sus riesgos corporativos. La situación actual exige dejar de tratar este problema exclusivamente desde la perspectiva de la seguridad tecnológica o de los recursos humanos, para pasar a abordarlo como un riesgo estructural que afecta a los procesos de confianza del negocio. Dado que la mayoría de estas intrusiones se basan en el uso de procesos legítimos por parte de usuarios debidamente autorizados, es imperativo implementar controles estrictos sobre las operativas críticas. Además de complementar las herramientas de ciberseguridad con programas de concienciación que alerten a las plantillas sobre el riesgo real de ser el objetivo de estas agresivas campañas de reclutamiento.