El aumento constante del uso de datos y la reducción de los ingresos están pasando factura a la capacidad del sector de las telecomunicaciones para modernizar sus equipos. Desde el año 2018, el uso de internet móvil ha experimentado un incremento medio anual del 27%. Mientras que la facturación de las operadoras ha descendido un promedio del 3% cada año. A esto se suma que la propia industria asume actualmente el 85% del esfuerzo económico destinado a las infraestructuras de red.
En este contexto, el informe elaborado por GSMA Intelligence cifra en 475.000 millones de euros la inversión necesaria para actualizar las infraestructuras europeas hasta 2035, de los cuales no se materializarán unos 205.000 millones. La investigación, titulada sobre las necesidades de inversión móvil en Europa, detalla que las operadoras solo tendrán acceso a unos 270.000 millones de euros durante el periodo analizado.
Esta falta de capital explica el actual retraso en el despliegue del 5G independiente en Europa en comparación con otros mercados internacionales. Esta tecnología, que aporta velocidades más altas, menor latencia y funciones innovadoras derivadas de la segmentación de la red, ya da cobertura al 80% de la población en la Gran China y a casi la mitad en la India. Por el contrario, en el mercado europeo apenas alcanza al 2% de los ciudadanos. Gran parte de esta brecha tecnológica se fundamenta en unas condiciones económicas menos favorables, ya que el gasto de capital por conexión en el continente europeo se sitúa en 35€, exactamente la mitad de los 70€ que invierten otras áreas geográficas con mayor implantación tecnológica.
El coste de los objetivos digitales comunitarios
Los nuevos datos actualizan las previsiones realizadas en 2023 por la propia Comisión Europea respecto a los costes para alcanzar los objetivos de la Década Digital. En aquel momento, las instituciones comunitarias calcularon que hasta 2030 harían falta entre 174.000 y 200.000 millones de euros. A pesar de que las empresas del sector ya han inyectado 141.000 millones desde 2021, las metas establecidas siguen sin cumplirse. Las proyecciones actuales indican que solo se materializará el 57% del presupuesto total requerido para la próxima década.
De los 205.000 millones de euros que componen el déficit proyectado, aproximadamente la mitad debería destinarse a proporcionar cobertura de quinta generación en las principales rutas de transporte por carretera, tren y vías fluviales. Además, se precisan 35.000 millones adicionales para extender dicha red a toda la población, 38.000 millones para dotar a los sistemas de una mayor resiliencia y otros 28.000 millones para sustentar los servicios y las innovaciones basadas en la IA.
Para desbloquear el capital faltante, el estudio subraya la necesidad de facilitar la consolidación empresarial, abaratar los costes del espectro radioeléctrico y equilibrar la presión regulatoria. El análisis propone abordar reformas en tres grandes ámbitos. En primer lugar, la concentración del mercado, apoyándose en el hecho de que, desde 2015, los mercados europeos con tres operadores han registrado mayores niveles de inversión y mejor calidad de servicio que aquellos estructurados en torno a cuatro competidores.
En segundo lugar, se sugiere una gestión del espectro más eficiente. Los costes de estas licencias casi se han triplicado en la última década, por lo que la aplicación de renovaciones a bajo coste podría liberar hasta 30.000 millones de euros en capital, especialmente teniendo en cuenta que hay más de 500 concesiones que deben renovarse antes de 2035. La propuesta de licencias indefinidas contemplada en el borrador de la Ley de Redes Digitales de la Unión Europea también mejoraría los incentivos. Por último, se pide abordar la regulación asimétrica derivada de normativas como la Ley de Ciberresiliencia o el Código Europeo de las Comunicaciones Electrónicas, argumentando que una relación más equilibrada entre las operadoras y otros actores del ecosistema digital fomentaría la expansión de las infraestructuras.
La implementación de estas reformas políticas permitiría duplicar el gasto de capital por conexión a lo largo de la próxima década, alcanzando cifras similares a las de Norteamérica y Asia Oriental, lo que facilitaría la implantación de las tecnologías de 5 y 6 generación. En este sentido, la dirección de la GSMA ha solicitado a los legisladores europeos un marco normativo más favorable a la inversión para garantizar la viabilidad futura de las telecomunicaciones. Vivek Badrinath, director general de la entidad, advirtió a las autoridades de que la inacción no es una opción viable si se quiere proteger el futuro y la competitividad de la economía continental, señalando oportunidades claras tanto en la revisión en curso de las directrices sobre fusiones empresariales como en la aplicación de las medidas propuestas en la futura Ley de Redes Digitales.



