Hace casi dos años, el informe Draghi ya puso de manifiesto la necesidad de facilitar las fusiones en el sector de las telecomunicaciones para mejorar la capacidad de competir frente en otros mercados internacionales y frente a jugadores de fuera de la UE. Este escenario se produce en un momento en el que la industria móvil europea se enfrenta a un déficit de financiación significativo: de los 475.000 millones de euros necesarios para actualizar las redes del continente, las previsiones apuntan a que solo se materializarán 270.000 millones, lo que deja un agujero superior a los 200.000 millones.
Ante esta situación, la asociación GSMA ha presentado, junto con Connect Europe, su respuesta a la consulta pública de la Comisión Europea sobre el nuevo borrador de directrices para la revisión de fusiones empresariales. Ambas organizaciones, en representación de los operadores continentales, consideran prioritario que las normas revisadas proporcionen un marco que fomente el despliegue de infraestructuras digitales y reconozca las ventajas que la concentración corporativa puede aportar a los usuarios.
La incertidumbre sobre la capacidad de las operadoras para ganar tamaño a largo plazo supone un obstáculo principal para el flujo de capital. Por ello, si bien el borrador se percibe como un avance positivo, la industria de las telecomunicaciones reclama un enfoque dinámico para evaluar la consolidación del mercado que pondere por igual los posibles perjuicios y los beneficios de una integración. En la actualidad, las autoridades exigen a las compañías un nivel de prueba mayor para demostrar dichas ventajas que el rigor requerido a la propia Comisión para identificar problemas de competencia.
En sus alegaciones, el sector subraya que las empresas de mayor tamaño están en mejor posición para afrontar el uso intensivo de capital que requieren las redes modernas. Así mismo, las operadoras piden a los reguladores que adopten una visión a largo plazo basada en los ciclos de inversión del sector, que oscilan entre los ocho y los diez años, en vez de centrarse únicamente en los efectos inmediatos. También solicitan que el análisis vaya más allá de la simple cuota de mercado para evaluar la dinámica competitiva real del entorno operativo.
Finalmente, los representantes corporativos argumentan que las integraciones generan organizaciones más resistentes ante posibles crisis económicas y con una mayor capacidad para destinar recursos a la seguridad de la red. Desde la dirección general de la GSMA se ha advertido que las nuevas directrices serán determinantes para establecer las condiciones del mercado en Europa durante los próximos años, por lo que resulta imprescindible que los reguladores ofrezcan la confianza necesaria para que las operadoras puedan ganar escala y asegurar así la actualización tecnológica del territorio.



