El entorno laboral contemporáneo asiste a una transformación en la que conviven de manera rutinaria el personal humano, los sistemas automatizados y los agentes algorítmicos. Elementos técnicos como el Internet de las Cosas, el consumo continuo de aplicaciones de gran ancho de banda para vídeo de alta definición o realidad inmersiva, y las nuevas dinámicas de oficina mediante el uso de dispositivos personales han motivado la urgencia de modernizar las comunicaciones sin cables en las áreas de trabajo.
Para cuantificar este escenario, la compañía tecnológica Cisco ha publicado su primer estudio global centrado en el estado del sector inalámbrico, elaborado a partir de las respuestas de más de 6.000 responsables del ámbito de las telecomunicaciones. Los datos recopilados demuestran que la tecnología Wi-Fi genera beneficios acumulativos en los ingresos, la productividad y la retención de clientes. Aquellas corporaciones que otorgan un peso estratégico a la actualización de su conectividad obtienen mayores ventajas operativas frente al resto del mercado, un factor que explica por qué cerca del 60% de las organizaciones prevé implantar los estándares Wi-Fi 6E o Wi-Fi 7 a lo largo del próximo ejercicio.
Las compañías que ya han acometido esta actualización de sus infraestructuras experimentan lo que el documento denomina un efecto multiplicador, donde una única partida presupuestaria revierte en diversas áreas del negocio. En el mercado nacional, un 72% de las empresas en España percibe mejoras directas en la productividad laboral, una cifra ligeramente inferior al 75% registrado a nivel mundial. En paralelo, un 68% de las organizaciones españolas señala aumentos tangibles tanto en su eficiencia operativa como en la capacidad de implicación de los usuarios, métricas que a escala global alcanzan el 78% y el 75%, respectivamente. El retorno financiero también se hace patente, constatando un impacto positivo en la facturación el 60% de las firmas españolas y el 68% de las corporaciones internacionales.
Anurag Dhingra, Vicepresidente Sénior y Director General de Conectividad y Colaboración Empresarial en Cisco destaca: “Las plantillas están evolucionando hacia equipos mixtos formados por personas, agentes de IA y sistemas automatizados, todos ellos trabajando al unísono a la velocidad de las máquinas. La tecnología Wi-Fi es la base que lo hace posible, ya que conecta todos los dispositivos, protege cada interacción y permite obtener información operativa que impulsa la toma de decisiones más inteligentes en toda la empresa. La IA es, en estos momentos, tanto la mayor oportunidad como el mayor reto para las redes empresariales”.
La complejidad operativa y los retos de seguridad
La progresiva integración de los procesos algorítmicos es un motor indiscutible para acelerar el retorno de las inversiones, pero paralelamente la automatización incrementa la complejidad operativa y los riesgos de ciberseguridad. La inmensa mayoría del tejido empresarial español, concretamente un 97%, reconoce este aumento de la dificultad técnica, un porcentaje casi idéntico al 98% del consenso global. Fruto de esta complejidad, más de la mitad de los departamentos informáticos dedica gran parte de su jornada a la resolución puramente reactiva de las incidencias, y un 83% lamenta la carencia de herramientas de visibilidad que faciliten el diagnóstico de la red. Esto deriva en un volumen de trabajo constante que se traduce, en más de un tercio de los casos, en la gestión de medio centenar de partes de asistencia a la semana.
Existe también una distancia considerable entre las expectativas de los directivos y la realidad de los sistemas implementados en nuestro país. Aunque a un 71% de las compañías españolas le gustaría contar con una red gestionada de forma automática mediante rutinas de aprendizaje profundo, apenas un 33% confirma disponer de dichas características operativas en la actualidad.
En lo que respecta a la protección de los datos corporativos, un 86% de las corporaciones españolas ha registrado incidentes de seguridad inalámbrica durante el último año. Las repercusiones de estos fallos estructurales contemplan pérdidas económicas directas para casi la mitad de los afectados, mermas de confianza comercial y diversas sanciones por el incumplimiento de las normativas vigentes. Más de una cuarta parte de estas vulneraciones tienen su origen específico en equipos del Internet de las Cosas o en elementos de la tecnología operativa industrial que han sido previamente comprometidos.
A las dificultades técnicas propias del hardware y el software se suma la pronunciada escasez de capital humano cualificado. Los datos reflejan que nueve de cada diez empresas nacionales encuentran dificultades para contratar expertos en redes inalámbricas, constatando una fuga del talento disponible hacia otras disciplinas como la seguridad informática. Esta escasez de profesionales repercute de forma directa en la cuenta de resultados, provocando mayores costes fijos y limitando la capacidad de desarrollo de nuevos servicios.
Frente a esta coyuntura, la investigación plantea a los responsables de compras tecnológicas la adopción de una hoja de ruta integral que aúne las ventajas de la automatización, unos protocolos de protección modernos y el soporte de profesionales especializados. Un enfoque organizativo que multiplica significativamente la capacidad de rentabilizar la infraestructura de telecomunicaciones instalada.



