Las grandes empresas destinan presupuesto a la IA agéntica pero su adopción plena aún es limitada

Qlik publica un estudio de ETR que refleja inversión casi generalizada en agentes de IA, pero con un despliegue aún limitado, fuertes dependencias de datos y métricas de valor poco maduras.
22 de octubre, 2025

El 97% de las grandes empresas ya ha asignado presupuesto a la IA agéntica, pero solo el 18% la ha implementado por completo. El informe, elaborado por Enterprise Technology Research (ETR) para Qlik, analiza cómo las corporaciones planifican, financian y despliegan esta nueva generación de inteligencia artificial basada en agentes. La investigación sitúa la tecnología dentro de las partidas presupuestarias oficiales y eleva las expectativas de resultados visibles en 2026, aunque advierte que la adopción plena llevará tiempo.

Solo el 19% dispone de un marco definido para medir el ROI pese a que el 69% declara una estrategia formal de IA. El salto respecto a 2024, cuando el 37% señalaba contar con una estrategia, convive con carencias a la hora de cuantificar el retorno, lo que desplaza la conversación de la mera conveniencia de adoptar IA hacia la evaluación de resultados. En términos de gasto, un 39% prevé invertir más de un millón de dólares en IA agéntica y un 34% reserva entre el 10% y el 25% del presupuesto total de IA.

La mayoría sitúa la adopción total entre tres y cinco años, con 2026 como un periodo de preparación más que de despliegue masivo. El 46% calcula ese horizonte temporal y menos de la mitad (42%) afirma confiar plenamente en su experiencia interna. Según el análisis trasladado por Qlik, antes de ampliar el uso a escala, las organizaciones están reforzando cimientos operativos y capacidades internas.

La calidad e integración de los datos son los principales frenos, por delante de la potencia de los modelos. El estudio identifica la calidad, disponibilidad y acceso a los datos como obstáculos prioritarios, seguidos de la integración con sistemas existentes, las competencias técnicas y la gobernanza.

James Fisher, Chief Strategy Officer de Qlik afirma: “A las empresas no les falta ambición ni recursos. Lo que falta son bases de datos y analítica adecuadas que permitan a los agentes trabajar en toda la organización con fiabilidad y control. Si queremos que la IA Agéntica marque realmente la diferencia en 2026, debemos invertir primero en tener datos de confianza, interoperabilidad para obtener un ROI claro y realista”.

Ciberseguridad, confianza en los resultados y cuestiones legales capitalizan los riesgos en la fase de despliegue. También ganan peso la explicabilidad y la auditoría de decisiones, por lo que los responsables de mitigar riesgos condicionarán el ritmo de avance y las decisiones de compra en los próximos meses. En paralelo, los primeros casos de uso se concentran en entornos donde existen telemetrías y referencias estables.

TI y desarrollo de software concentran los primeros casos de uso, con reducción de costes y productividad como prioridades. Los equipos técnicos lideran los despliegues iniciales, con métricas enfocadas a eficiencia y productividad. La conclusión del estudio es que la IA agéntica ha superado la fase experimental y entra en los planes operativos de 2026, con estrategias pragmáticas centradas en casos medibles dentro de operaciones de TI e ingeniería de software.

Como síntesis, el trabajo de ETR para Qlik sostiene que el reto ya no está en la capacidad de los modelos, sino en integrar datos fiables y gobernados en los flujos actuales sin añadir riesgos operativos. Hasta que esa integración madure, muchas iniciativas seguirán en formato piloto o prueba de concepto.

Des de Enterprise Technology Research (ETR) su Chief Strategist, Erik Bradley explica: “A medida que el gasto en IA pasa de la experimentación a las partidas fijas de presupuesto, los retos son los clásicos de cualquier gran empresa: calidad e integración de los datos, gobernanza y talento especializadoNuestro estudio muestra una intención generalizada de avanzar, pero solo una minoría está lista para escalar. El próximo año será clave para convertir los proyectos acotados de TI y desarrollo en implementaciones estables y medibles.”