Las empresas relegan el control de sus datos para acelerar la IA

La mayoría de las organizaciones valora la soberanía de los datos, pero tres de cada cuatro priorizan la automatización rápida, aumentando las vulnerabilidades operativas.
22 de junio, 2026

Para contextualizar la situación actual del mercado tecnológico, es necesario comprender que las normativas de protección de la información llevan años moldeando las estrategias corporativas. Históricamente, las organizaciones han mostrado una gran confianza en marcos regulatorios consolidados como el Reglamento General de Protección de Datos europeo, un escenario en el que 9 de cada 10 compañías aseguran moverse con total seguridad. La principal motivación de las empresas para mantener el control sobre sus archivos ha radicado tradicionalmente en la reducción del riesgo de exposición no autorizada, un factor mencionado por el 44% de las entidades, así como en el deseo general de mantener un mayor dominio sobre sus propios activos digitales, señalado por el 43%.

A pesar de esta base histórica, la gestión de los recursos tecnológicos continúa siendo una actividad más reactiva que fundamentada en una estrategia de prevención desde el diseño. En este sentido, las auditorías internas, las revisiones de cumplimiento normativo y los procesos de expansión hacia nuevos mercados siguen constituyendo los principales detonantes que fuerzan a las empresas a tomar medidas de gobierno de la información. A esto se suma el hecho de que un 68% de las entidades antepone sus proyectos generales de digitalización frente al establecimiento de controles sólidos. Lo que inevitablemente merma la capacidad de supervisión de los departamentos técnicos.

En tiempos más recientes, el panorama corporativo ha experimentado un cambio de rumbo muy acentuado con la irrupción de las nuevas tecnologías predictivas. Un informe de mercado elaborado por la firma de software Veeam pone de manifiesto que el 88% de las empresas ya está utilizando agentes y herramientas basadas en el aprendizaje automático. No obstante, apenas un 7% de estas organizaciones cuenta con la preparación técnica adecuada para administrar dichos sistemas de forma correcta.

Este despliegue acelerado está provocando un conflicto directo con las políticas corporativas de seguridad. A pesar de que el 99% de los directivos europeos considera fundamental la soberanía de sus activos digitales, el 72,5% de las compañías relega este control para priorizar la adopción rápida de la IA. Los responsables de la investigación advierten que las organizaciones se encuentran ante una disyuntiva compleja, debiendo elegir entre avanzar con rapidez en el despliegue de estas herramientas sin proteger adecuadamente sus recursos, o bien frenar su progreso para poder cumplir con las exigencias normativas y de soberanía.

Las consecuencias de anteponer la velocidad comercial a la seguridad técnica ya resultan evidentes en la infraestructura empresarial de la región. Esta falta de supervisión ha provocado que los flujos de trabajo vinculados a la inteligencia artificial se consoliden como la principal brecha de visibilidad corporativa. En el día a día de las compañías, el 40% de los responsables tecnológicos admite que la información utilizada para alimentar estos sistemas analíticos constituye su mayor punto ciego a nivel operativo.

Este déficit de monitorización no se limita de forma exclusiva a las nuevas herramientas predictivas. La carencia de visibilidad tecnológica se extiende también a los entornos de computación en la nube pública, los movimientos de información entre diferentes países y la informática en la sombra. Resulta especialmente llamativo que casi un tercio de las corporaciones reconoce tener problemas severos con este último factor, materializado en el uso de aplicaciones por parte de los empleados que se instalan y operan completamente al margen de la autorización del departamento de tecnología, a lo que se suma la gran dependencia existente respecto a los proveedores externos.

El documento detalla que este desafío operativo resulta común en toda el área geográfica analizada, aunque la manera de afrontarlo varía sensiblemente según el territorio. En el Reino Unido, el esfuerzo por mantener la jurisdicción sobre los activos está impulsado mayoritariamente por la necesidad de prevenir fugas de información, si bien es el país europeo con el mayor porcentaje de organizaciones que reconoce su falta de visibilidad sobre los recursos empleados en procesos analíticos. En el caso de Alemania, las corporaciones intentan mantener un equilibrio entre las medidas defensivas y la innovación, aunque cuando los directivos germanos se ven obligados a elegir, más de un 80% reconoce que el desarrollo de la inteligencia artificial prevalece sobre el establecimiento de mecanismos de verificación.

Por su parte, los responsables en Francia muestran una menor tendencia a calificar el control absoluto de sus recursos como un elemento verdaderamente crítico, orientando sus preocupaciones hacia la protección de la propiedad intelectual y de la información sensible, lo cual obedece a las prioridades propias de sectores altamente enfocados en la innovación. Finalmente, las entidades ubicadas en Oriente Medio y África se posicionan como las más avanzadas al ejecutar políticas de soberanía, mostrándose como las menos dispuestas a sacrificar la supervisión en favor de la agilidad técnica. Su principal reto, sin embargo, reside en una elevada dependencia de terceros ecosistemas empresariales, lo que introduce una indeseada complejidad en sus cadenas de suministro.

Ante un escenario en constante evolución, donde la aparición de legislaciones como la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea genera todavía una importante incertidumbre empresarial, los especialistas del sector recalcan que la adopción de la automatización requiere de una enorme claridad técnica. Tim Pfaelzer, director general y vicepresidente sénior de Veeam para EMEA afirmó: “Las organizaciones de EMEA están acelerando la adopción de la IA, reconociendo su potencial para impulsar la innovación y el crecimiento. Sin embargo, muchas organizaciones se enfrentan ahora a un dilema crítico: avanzar rápidamente con la IA sin comprender, proteger, ni gestionar plenamente sus datos, o ralentizar el progreso para cumplir con los requisitos de soberanía. Nuestro estudio subraya la necesidad de una mayor visibilidad y control de los datos. Al garantizar que los datos se comprenden, se gestionan y son fiables, las organizaciones pueden acelerar con confianza la adopción de la IA, a la vez que reducen el riesgo y cumplen con las expectativas de soberanía”.