Las empresas mantienen el pulso de la inversión en sostenibilidad tecnológica frente a la volatilidad global

Los responsables de compras y tecnología afrontan una etapa de adopción de IA y adaptación a riesgos físicos, centrada en demostrar su rentabilidad económica frente a las tensiones geopolíticas.
17 de septiembre, 2026
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La economía verde a nivel mundial constituye actualmente un mercado que supera los cinco billones de dólares anuales y mantiene una trayectoria de crecimiento que le permitirá alcanzar los siete billones a finales de la presente década. En este contexto de expansión, la reciente publicación del informe sobre perspectivas de los responsables de sostenibilidad elaborado por el Foro Económico Mundial revela que los encargados de las estrategias corporativas priorizan el despliegue tecnológico por encima de las actuales tensiones internacionales. De hecho, la recopilación de los datos coincidió con las alteraciones comerciales derivadas de los conflictos en el estrecho de Ormuz y Oriente Medio. Y, a pesar de ello, la mayor parte de los directivos encuestados confía en que los avances medioambientales se mantengan estables o se aceleren durante el próximo año, una perspectiva de inversión respaldada de igual forma por tres cuartas partes de los profesionales.

El principal motor que impulsa estos presupuestos radica en argumentos estrictamente financieros para el 74% de los consultados, sumado a la creciente disponibilidad de herramientas informáticas aplicables a estos propósitos. Los representantes de la entidad organizadora del estudio señalan que la sostenibilidad empresarial ha dejado de ser una simple declaración de intenciones para convertirse en una cuestión de ejecución práctica, integrada ya de forma ineludible en las estrategias de crecimiento y seguridad corporativa. No obstante, casi 8 de cada 10 profesionales reconocen que los obstáculos macroeconómicos y la inestabilidad de las políticas internacionales están generando una importante fragmentación del mercado. Este fenómeno provoca que ciertos sectores y regiones avancen rápidamente gracias a una clara viabilidad financiera. Mientras que otros sufren estancamientos debido a la incertidumbre regulatoria o a la falta de convencimiento de sus órganos de dirección.

Dentro de este marco de transformación, la innovación digital ejerce un papel clave aunque contradictorio. Una amplia mayoría de los responsables corporativos prevé que la IA sirva como catalizador para mejorar la medición, la elaboración de informes y la modelización de riesgos a corto plazo. Sin embargo, esta misma tecnología presenta su propio reto operativo, ya que gran parte de los expertos alerta sobre el elevado consumo energético que requiere la infraestructura de los centros de datos, unas instalaciones que en la actualidad ya acaparan alrededor del 1’5% de la demanda eléctrica mundial.

Ante la evidencia de estos desafíos infraestructurales y físicos, la adaptación preventiva se perfila como la principal prioridad global para los próximos tres años, un ámbito donde el capital del sector privado resultará determinante. Las entidades especializadas en el análisis de impacto climático estiman que la gestión proactiva de los riesgos en las cadenas de suministro ya ha generado un ahorro sustancial que supera los trece mil millones de dólares, existiendo un margen de beneficio potencial de otros 175 mil millones. Diferentes directivos del sector de materiales industriales insisten en que la exigencia actual pasa por demostrar la rentabilidad de estas inversiones tecnológicas y de resiliencia con el mismo rigor que cualquier otra operación financiera, transformando así las obligaciones normativas en oportunidades reales de crecimiento.

La necesidad de justificar el valor comercial de la preparación frente a las amenazas físicas quedó patente de forma evidente tras los recientes eventos meteorológicos extremos. Los análisis posteriores a los incendios forestales de Los Ángeles ocurridos en dos mil veinticinco revelaron que las compañías aseguradoras tuvieron que hacer frente a reclamaciones por valor de más de veintidós mil millones de dólares a principios de dos mil veintiséis. Las evaluaciones derivadas de estas contingencias indican que la reconstrucción de las infraestructuras aplicando estándares de resiliencia permite reducir los futuros costes por pérdidas en aproximadamente 1/3 parte. Lo que termina por confirmar el argumento económico que sustenta gran parte de la inversión tecnológica actual.