El trabajo, “The Race for ROI”, elaborado por IBM en colaboración con Censuswide a partir de 3.500 entrevistas en diez países, sitúa a España en una fase en la que la adopción tecnológica empieza a traducirse en resultados medibles: el 61% de los altos ejecutivos encuestados en el país afirma que sus organizaciones ya han logrado mejoras significativas de productividad operativa gracias a la IA.
Aproximadamente uno de cada cinco responsables indica que su empresa ya ha alcanzado los objetivos de retorno de la inversión (ROI), y un 37% confía en conseguirlo en los próximos doce meses apoyándose en la reducción de costes (37%), el ahorro de tiempo (40%), el aumento de ingresos (38%), la mejora de la satisfacción de la plantilla (39%) y del Net Promoter Score (43%). En paralelo, el optimismo en torno a los agentes de IA crece, ya que el 92% espera un ROI medible de esta tecnología en los próximos dos años.
En cuanto a los ámbitos en los que la IA está generando mayores ganancias de productividad, el estudio localiza tres focos en el mercado español: recursos humanos y formación (31%), desarrollo de software y TI (30%), y publicidad y marketing (29%). Los beneficios más citados de esta mejora son la mayor eficiencia operativa (54%), la mejora en la toma de decisiones (53%) y la modernización y optimización del área de TI (50%).
La senda del progreso no es homogénea: el 63% de las grandes compañías reporta ganancias de productividad con IA, frente al 54% de las PYMEs, mientras que en el sector público, el porcentaje de organizaciones que observa mejoras significativas se reduce al 33%. Esta diferencia refleja ritmos distintos de adopción y de captura de valor entre tipos de entidad.
El informe también recoge que, del 61% que ya aprecia mejoras relevantes, alrededor de una cuarta parte (23%) atribuye a la IA cambios fundamentales en su modelo de negocio. La tecnología se está empleando para acelerar los plazos de innovación (38%), sustituir ciclos de planificación periódicos por una toma de decisiones continua impulsada por IA (34%) y transformar la gestión del riesgo mediante monitorización constante (33%), con planes de adopción adicional de entre el 40% y el 46% en cada una de estas áreas.
En lo concerniente al talento, el 91% de los directivos percibe que la IA amplía las capacidades de la fuerza laboral, y el tiempo liberado se reorienta hacia la mejora de procesos (47%), el análisis avanzado de datos (43%) y la capacitación y el desarrollo profesional (39%).
Desde la dirección de IBM en EMEA se subraya que el valor de la IA trasciende la productividad individual y se integra en la transformación estratégica del negocio, al mismo tiempo que se recalca la necesidad de autonomía tecnológica con criterios de transparencia, elección y flexibilidad.
Riesgos, gobernanza y aceleración del ROI
El estudio identifica prioridades transversales en la adopción por parte de las organizaciones: la eficiencia de los sistemas de IA es relevante para el 88% de los encuestados, el control sobre los sistemas y los datos para el 86%, y la transparencia para el 85%. Estas preferencias apuntan a marcos de gobernanza que garanticen resultados medibles, uso de recursos optimizado y procesos de innovación más ágiles.
Las principales barreras para escalar proyectos de IA son el riesgo de filtraciones de datos y la falta de confianza en la tecnología (38%), seguidos por el cumplimiento normativo y la responsabilidad legal (37%). Para reducir estas fricciones y acelerar el retorno, el informe propone cinco líneas de actuación, empezando por definir un modelo operativo claro para la IA (por ejemplo, federado o radial) que unifique criterios y responsabilidades y facilite la captura de ROI.
En segundo lugar tenemos el promover la alfabetización en IA y una cultura de innovación en todos los niveles, anticipando una integración cada vez mayor de estas herramientas en las interacciones diarias, además de abogar por una gestión del cambio que asuma la incertidumbre y la rapidez del avance tecnológico, favoreciendo decisiones ágiles.
Junto a estas premisas, comprender y gestionar los riesgos regulatorios, reputacionales y operativos mediante herramientas de gobernanza, con atención a cuestiones como el intercambio no autorizado de datos o los sesgos no deseados para, finalmente, establecer un “Consejo de la IA” interempresarial que fije principios éticos y apetitos de riesgo y revise los casos de uso de mayor impacto antes de su despliegue.
Combinado con una mayor alfabetización en IA, este marco busca dotar de autonomía a las unidades de negocio para implantar casos de uso con garantías.



