Las alertas de ciberseguridad críticas se duplican aunque solo una minoría requiere intervención urgente

El último informe de Check Point Software alerta sobre el fuerte aumento de las vulnerabilidades y el reto que supone para los profesionales de la ciberseguridad identificar las amenazas reales entre un gran volumen de alertas irrelevantes.
6 de julio, 2026
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El uso creciente de herramientas de IA y automatización por parte de los ciberdelincuentes ha propiciado la ejecución de ataques masivos a velocidades que resultan imposibles de gestionar mediante procesos manuales. Esta situación genera una brecha de exposición, entendida como el desfase temporal entre la detección de un peligro y su resolución. Dejando a los equipos de defensa corporativos con un margen de maniobra mínimo antes de sufrir una paralización de sus operaciones. En este contexto, el informe «Under Pressure: 2026 Exposure Gap Report» elaborado por la empresa de ciberseguridad Check Point Software Technologies señala que la proporción de brechas de seguridad críticas se ha duplicado durante el último año.

A pesar de este incremento significativo en el volumen de incidencias, los datos revelan una profunda saturación en los sistemas de avisos empresariales. Tras someterse a un proceso de validación, menos de 1 de cada 12 alertas de seguridad requiere una acción inmediata. Lo que equivale a un 7,8% de avisos verdaderamente urgentes o peligrosos. El 90% restante constituye información irrelevante que simplemente desvía la atención de los profesionales de seguridad. Del total de peligros confirmados, el 76% de los riesgos reales se concentra en las vulnerabilidades de los sistemas y en la filtración de información interna. En concreto, los fallos del sistema originaron el 42,6% de las alertas críticas, lo que representa más del doble respecto al 18,7% registrado el año anterior y sitúa a este vector como la mayor amenaza de la actualidad. Por otro lado, las páginas web fraudulentas destinadas a la suplantación de identidad han experimentado un crecimiento notable, pasando de suponer el 1% el pasado año a representar el 10,5% de las amenazas críticas en este ejercicio.

Frente a este escenario, los responsables de la gestión de la exposición en la compañía emisora del informe indican que la supervivencia corporativa ya no depende de intentar monitorizar y abarcar absolutamente todos los eventos, sino de la capacidad organizativa para distinguir de forma rápida las amenazas verdaderas del ruido de fondo. Los atacantes evalúan actualmente un volumen de sistemas a un ritmo inasumible para el seguimiento humano. No obstante, los datos demuestran que, cuando las organizaciones disponen de una hoja de ruta clara, las empresas logran solucionar el 85,9% de las vulnerabilidades recomendadas.

El estudio también evidencia que la capacidad de reacción varía de forma considerable dependiendo del sector de actividad. El ámbito de los servicios públicos registró la mayor velocidad de respuesta, logrando resolver un 30% de sus crisis en menos de una hora. En el extremo opuesto, el sector sanitario presentó el tiempo medio de reparación más elevado, alcanzando las 158,8 horas. Esta demora se justifica por la utilización de sistemas informáticos heredados, la necesidad ineludible de mantener operativos los equipos clínicos de forma ininterrumpida y los rigurosos controles aplicados a cualquier modificación técnica. A pesar de que las instituciones médicas muestran una alta voluntad para subsanar los problemas técnicos.

En cuanto a las tipologías de riesgo por áreas económicas, los fallos de software fueron predominantes en las entidades gubernamentales con un 56,4%. Mientras que la pérdida de datos internos afectó de manera principal al sector financiero, representando el 42,7% de sus incidencias críticas. Para hacer frente a esta problemática estructural en las organizaciones, la plataforma de Check Point Software ofrece un flujo de trabajo unificado que abarca el descubrimiento, la priorización y la resolución de estos fallos, con el objetivo de cerrar la brecha de exposición antes de que los atacantes logren comprometer la continuidad del negocio.