El Instituto de Valor Empresarial de IBM, en colaboración con la firma Oxford Economics, ha llevado a cabo una investigación global entre febrero y abril de 2026 mediante la consulta a dos mil directores generales y altos ejecutivos de 33 países y 21 sectores económicos para analizar la transformación de los modelos de negocio y las estructuras operativas bajo el impacto del avance tecnológico actual. La celeridad en la adopción de la inteligencia artificial está impulsando a los máximos responsables empresariales a replantear la composición de sus comités de dirección, con el objetivo de maximizar el impacto estratégico en toda la organización.
Desde la cúpula directiva de la multinacional tecnológica, el vicepresidente Gary Cohn ha señalado que la gestión empresarial ante entornos disruptivos no es nueva, pero la tecnología actual acelera drásticamente los ciclos de decisión y desibuja las fronteras entre los distintos departamentos. Según el directivo, las corporaciones más competitivas operarán bajo un modelo centrado en estos sistemas autónomos y no simplemente como una herramienta informática adicional. En este sentido, Mohamad Ali, vicepresidente sénior de consultoría de la corporación, añade que este avance transforma la interacción humana en los entornos laborales, de modo que el éxito real no radica únicamente en desplegar la tecnología de manera rápida, sino en rediseñar la arquitectura organizativa para acoplar el talento profesional con los nuevos recursos técnicos.
El cambio estructural ya es visible en el mercado español y, así, el 82% de las organizaciones encuestadas en España cuenta en 2026 con un director de inteligencia artificial, figura conocida internacionalmente como CAIO por sus siglas en inglés, lo que supone un incremento exponencial frente al 22% registrado en el año 2025. Este porcentaje supera la media global del 76%.
Los datos demuestran la efectividad de dicho cargo, puesto que aquellas organizaciones que configuran su equipo directivo en torno a la tecnología han puesto en marcha un 10% más de iniciativas corporativas de este tipo que sus competidoras. Además, la totalidad de los directores generales prevé que la influencia de este cargo y la de todo el comité ejecutivo, aumentará significativamente hacia el año 2030.
Gobernanza y automatización de las decisiones corporativas
En el ámbito de la gestión y el control, el 88% de los directores generales en España considera que la soberanía de la inteligencia artificial es fundamental para la estrategia de negocio, un dato superior al 83% de la media mundial que subraya la necesidad de mantener controles estrictos y una regulación propia sobre los sistemas y datos utilizados.
Esta preocupación se acompaña de un proceso de descentralización, ya que el 80% de los ejecutivos españoles está distribuyendo la responsabilidad de las decisiones en la organización, en consonancia con el 79% global. En cuanto a la confianza en los datos automatizados, el 60% de los líderes en España se siente cómodo tomando decisiones estratégicas basadas en información generada por estos sistemas, ligeramente por debajo del 64% global.
La automatización ganará terreno a corto y medio plazo, y los directivos españoles prevén que, para 2030, el 47% de las decisiones operativas estandarizadas y con límites de seguridad claros se tomarán de manera autónoma sin intervención humana, duplicando el 23% actual y situándose casi a la par del 48% global. Esta evolución exige una transformación en las competencias de los líderes tradicionales; el 83% de los encuestados en nuestro país sostiene que todos los directores de área deben convertirse en expertos tecnológicos dentro de su propio ámbito funcional, frente al 85% a nivel mundial. Así mismo, el papel del director de recursos humanos cobrará mayor peso, puesto que el 66% de los directores generales en España anticipa un incremento de su influencia, superando el 59% de la media internacional.
A pesar de la ambición tecnológica, el factor humano sigue siendo el núcleo del rendimiento empresarial; el 85% de los máximos responsables en España afirma que el éxito de la implantación tecnológica depende más de la aceptación de las personas que de la propia infraestructura, una perspectiva compartida por el 83% global.
Actualmente existe una brecha de uso, dado que solo el 25% de la plantilla en España emplea de forma regular estas tecnologías en su jornada laboral, una cifra idéntica a la media internacional, a pesar de que el 83% de los líderes locales cree que sus empleados poseen las capacidades necesarias para interactuar con ellas, frente al 86% global. Para solucionar esta distancia, entre los años 2026 y 2028, se anticipa que el 28% de los trabajadores del país requerirá una formación completa para cambiar de puesto y el 51% necesitará actualizar sus competencias en su rol actual, métricas muy similares al 29% y 53% mundiales.
Finalmente, el informe destaca una clara aproximación entre la gestión del personal y el desarrollo tecnológico, puesto que el 87% de los líderes españoles afirma que los roles de liderazgo en talento y tecnología están convergiendo, superando el 77% del promedio mundial. Esta integración resulta crítica para los resultados financieros; los datos globales muestran que las firmas que han rediseñado integralmente sus áreas de tecnología, finanzas, recursos humanos, operaciones y colaboración interna multiplican por cuatro sus probabilidades de cumplir los objetivos comerciales fijados.
