Probablemente debido a la necesidad de reforzar su posición en Groenlandia frente a los envites verbales del presidente estadounidense Donald Trump, la Unión Europea ha dado un paso al frente para consolidar su relación con aquel territorio danés a través de la firma de una nueva Declaración Conjunta y el anuncio de un plan de inversiones de 200 millones de euros para este año y el siguiente.
Este acuerdo, rubricado en Nuuk por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, actualiza el marco de cooperación vigente desde 2015, adaptándolo a la creciente importancia estratégica de la región ártica.
El núcleo de este renovado impulso es el llamado paquete Global Gateway, que canalizará las inversiones europeas hacia sectores prioritarios para el desarrollo económico y social del territorio, entre los cuales se cuenta el tecnológico.
Así, por ejemplo, en materia de conectividad digital, el acuerdo buscará la mejora de las telecomunicaciones a través de la iniciativa de Conectividad Satelital Mejorada para Groenlandia y, en colaboración con la empresa local Tusass, Europa apoyará la ampliación de la capacidad de los satélites en los próximos cinco años mediante proveedores del continente con el objetivo de incrementar la fiabilidad y la velocidad de las conexiones a Internet, un factor crítico para el desarrollo de poblaciones remotas, escuelas y el tejido empresarial.
No obstante, a nadie se le escapa que el clima frío y las amplias posibilidades de las energías renovables en la gigantesca isla, pueden hacer de este un territorio muy deseable para el establecimiento de centros de datos para cargas de trabajo de la inteligencia artificial. Y, de hecho, uno de los puntos del acuerdo abre la puerta a estudiar la viabilidad técnica y económica de establecer centros de datos en la isla, en paralelo a la necesaria mejora de las infraestructuras energéticas.
Precisamente, la energía para abastecer dichos centros de datos puede salir de la transición hacia fuentes más limpias; la inversión europea apoyará los planes de la empresa nacional de energía, Nukissiorfiit, para modernizar el suministro en los asentamientos más aislados mediante la implantación de sistemas híbridos renovables, una medida que no solo reducirá la huella de carbono, sino que garantizará una mayor estabilidad en el servicio eléctrico.
Por ejemplo, se está evaluando la posibilidad de ampliar la central hidroeléctrica de Buksefjord, la mayor del territorio, para poder hacer frente al aumento de la demanda eléctrica en la capital, Nuuk.
Otro campo relacionado con la tecnología son las tierras raras empleadas en la construcción de dispositivos electrónicos. El acuerdo suscrito prevé fomentar proyectos de minería sostenible que estén vinculados directamente a las necesidades de la industria europea.
Mediante análisis técnicos y la búsqueda de inversores, se pretende crear cadenas de suministro sólidas y seguras. El proyecto Amitsoq, centrado en la extracción de grafito y clasificado como Proyecto Estratégico por la legislación europea sobre materias primas fundamentales, es un claro ejemplo de esta estrategia.
