La UE impulsa una nueva norma para unificar el mercado de la conectividad y acelerar el despliegue de la fibra

La GSMA ya ha hechos públicos diversos matices a las propuestas del borrador, con el que no está del todo de acuerdo, y llama a la CE a seguir trabajando en él.
26 de enero, 2026

La Comisión Europea adoptaba, este pasado miércoles día 21, la propuesta del Digital Networks Act (DNA), una norma concebida por la CE para modernizar el marco jurídico de la conectividad en la Unión Europea, reforzar la base de infraestructura digital sobre la que se apoyan la economía y la sociedad europeas y estimular innovación e inversión en infraestructuras digitales avanzadas y resilientes. La iniciativa se plantea como una actualización del enfoque regulatorio en un contexto de transformación tecnológica y de cambios geopolíticos.

El DNA se apoya en el EU Electronic Communications Code (EECC), adoptado en 2018, y toma impulso tras un proceso de consulta que la Comisión considera amplio. En febrero de 2024 se publicó el Libro Blanco “How to master Europe’s digital infrastructure needs?” y, posteriormente, en junio de 2025 se lanzó una convocatoria de aportaciones (Call for Evidence). En ambos casos, se recabó información de Estados miembros, sociedad civil, industria y ámbito académico para orientar el diseño de la iniciativa.

Los informes Draghi y Letta analizaron el estado del sector de las comunicaciones electrónicas en la UE y concluyeron que el mercado sigue fragmentado en 27 mercados nacionales. Según dichos análisis, esta fragmentación mantiene barreras para que los operadores europeos trabajen a escala transfronteriza y crezcan, con un impacto directo sobre su capacidad de invertir, innovar y competir con actores globales, limitando la capacidad de inversión e innovación de los operadores.

La propuesta también se vincula a consideraciones de resiliencia y preparación; el informe Niinistö sobre preparación civil y militar describió retos para garantizar la disponibilidad y capacidades de infraestructuras y servicios críticos, e identificó la necesidad de evitar o reducir dependencias, por ejemplo, en comunicaciones satelitales, y desarrollar capacidades de respuesta ante crisis. Este enfoque sitúa la conectividad no solo como un elemento económico, sino como un componente de continuidad operativa y de gestión de riesgos.

Con estos antecedentes, el DNA persigue un marco legal más simple y armonizado, lo que, en términos prácticos, significa que la Comisión pretende reducir divergencias regulatorias entre Estados miembros y rebajar cargas administrativas, de manera que sea más simple desplegar y operar redes y servicios en varios países bajo reglas comunes. La intención declarada es que esta base facilite, entre otras cosas, la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial, el cloud o los servicios espaciales, que dependen de conectividad de alta capacidad y estabilidad.

Un elemento central de la propuesta es su arquitectura normativa. El DNA plantea fusionar cuatro actos legales en un único Reglamento de aplicación directa en toda la UE, con lo que reemplazaría el propio EECC, el Reglamento del BEREC, el Programa de Política del Espectro Radioeléctrico y las partes nucleares del Reglamento de Internet Abierto.

La diferencia clave es que un Reglamento de aplicación directa busca uniformidad, mientras que marcos anteriores han convivido con desarrollos y matices nacionales que, en la práctica, pueden complicar la operación transfronteriza.

En la creación de un mercado único de conectividad, la propuesta incorpora la idea de un “Single Passport” de autorización que, en la práctica, se trata de un esquema que permitiría notificar la actividad en un solo estado miembro para facilitar operaciones y prestación de servicios a escala paneuropea.

También se prevé una autorización de espectro satelital a nivel de la UE. Este es un sector en el que el espectro radioeléctrico es un recurso crítico y escaso, por lo que el enfoque europeo busca reducir complejidad cuando el servicio tiene naturaleza supranacional.

La simplificación regulatoria es otro eje. El DNA pretende reducir cargas regulatorias y administrativas a lo largo de sus disposiciones y, según la CE, plantea mayor flexibilidad para las relaciones entre empresas (b2b, business-to-business), manteniendo a la vez un nivel alto de protección al consumidor.

Para los responsables de tecnología en las organizaciones, esta combinación es relevante porque puede afectar tanto a la agilidad de negociación y acuerdos mayoristas, como a las obligaciones de servicio y condiciones finales que impactan en usuarios y sedes.

En paralelo, el texto incorpora medidas orientadas a la innovación en el ecosistema digital más amplio; por un lado, introduce un mecanismo para clarificar las reglas del Internet abierto en relación con servicios innovadores. En términos sencillos, Internet Abierto se refiere a reglas que buscan un trato no discriminatorio del tráfico, un mecanismo de clarificación que pretende reducir incertidumbre cuando aparecen servicios nuevos con necesidades específicas de red.

Por otro lado, se propone un mecanismo voluntario de cooperación del ecosistema sobre interconexión IP, eficiencia del tráfico y ámbitos emergentes. La interconexión IP es, esencialmente, cómo se conectan entre sí redes y proveedores para intercambiar tráfico. Su eficiencia puede repercutir en rendimiento y costes.

En resiliencia y preparación, el DNA prevé un Plan de Preparación a nivel de la UE para responder a riesgos crecientes, como desastres naturales e interferencias externas en redes y señales radioeléctricas. Así mismo, el mecanismo común para seleccionar comunicaciones satelitales paneuropeas incorporaría criterios centrados en seguridad y resiliencia.

Finalmente, el DNA apunta a acelerar la transición desde redes de cobre hacia un entorno íntegramente de fibra. La propuesta introduce planes nacionales obligatorios de transición para asegurar un apagado sostenible del cobre y procurar el mejor resultado posible para consumidores y operadores, actualizando el marco regulatorio ex ante para apoyar la transición y, al mismo tiempo, abordar posibles retos de un futuro entorno de fibra completa, con el objetivo de maximizar beneficios para los usuarios finales.

La GSMA reacciona

Ante el anuncio de la Comisión Europea, la asociación que aglutina las operadoras de telecomunicaciones ya se ha manifestado como principal parte interesada en el anuncio, compartiendo la inquietud de base de permitir a las empresas europeas competir a escala global, y el planteamiento de que Europa necesita un ecosistema digital sólido que sostenga su industria, su seguridad y su capacidad de innovar.

También subraya que los operadores móviles europeos siguen invirtiendo en infraestructuras críticas, pero lo hacen con retornos cada vez más reducidos y dentro de un mercado que ha perdido valor durante la última década, con la consecuencia de que no se invierte lo suficiente como para cerrar la brecha y mantener el ritmo frente a otros territorios, como China y Estados Unidos, los cuales, por ejemplo, llevan ventaja en el despliegue de la 5G standalone, lo que genera a sus respectivas industrias nuevas oportunidades.

La entidad patronal reconoce un avance en la política de espectro radioeléctrico, indicando que sin acceso estable y previsible a esas frecuencias, resulta más difícil planificar inversiones de red a largo plazo, y valora la aproximación de mercado único para el espectro, entendida como una forma de dar mayor certidumbre a la inversión. La GSMA aprovecha para pedir apoyo a los colegisladores de la UE para consolidar esa línea de construcción de un verdadero mercado único europeo en el ámbito del espacio radioeléctrico.

Dónde la asociación se muestra contraria al movimiento de la CE es en el hecho de que atribuye al texto actual la capacidad de abrir la puerta a más reglas sectoriales, más organismos administrativos y más obligaciones de reporte, además de mantener elementos considerados innecesarios, redundantes o duplicados, como la protección del consumidor y normas vinculadas a una Directiva de ePrivacy que describe como en gran medida desfasada.

Otro punto crítico es el mecanismo que la DNA introduce para gestionar fricciones entre operadores de red y grandes generadores de tráfico, es decir, actores que concentran volúmenes muy elevados de datos circulando por las redes. El texto de la propuesta describe un sistema voluntario de conciliación y facilitación, pero lo considera poco claro y, sobre todo, insuficiente para corregir asimetrías persistentes de poder de negociación.

Según la GSMA, falta un mecanismo más vinculante de resolución de conflictos, además de no existir un giro desde una regulación específica del sector hacia una regulación horizontal, entendida como reglas aplicables de forma más uniforme entre sectores para evitar desequilibrios.

Por todo esto, la patronal del sector de las telecomunicaciones considera que lo que se anunció como una reforma sustancial para cambiar la trayectoria del sector se quedaría corto en su forma actual, especialmente en lo relativo a estimular inversión, innovación y competitividad, y llama a los estados miembro y al Parlamento Europeo a desarrollar la propuesta para que contribuya a un futuro digital seguro y competitivo.