La tecnología puede contribuir a la integración de los mercados de capitales europeos, según Citigroup

El estudio llevado a cabo por la entidad bancaria sitúa a la digitalización, incluyendo tokenización, dinero “on-chain” e IA generativa, como palanca para reducir fricciones en la post-contratación.
28 de enero, 2026

Europa lleva años intentando avanzar hacia un mercado de capitales más integrado, algo que Citigroup analiza en el informe From Fragmentation to Harmonization. Reimagining European Capital Markets, un trabajo que toma la tecnología y las oportunidades que esta ofrece como eje director del cambio en el sector.

Su primera conclusión es que la infraestructura de “post-contratación” sigue fragmentada. Debemos entender este término como todo lo que ocurre después de ejecutar una compra o venta de un valor (por ejemplo, una acción): compensación, liquidación, custodia, gestión de eventos como dividendos o ampliaciones, y la operativa asociada a impuestos y normativa local.

Mediante una encuesta a 36 participantes del sector, un 63% de estos describe la armonización de la post-contratación en Europa como “moderada”, pero con brechas relevantes, y solo un 7% considera que la mayor parte de las barreras ya se han resuelto.

El mismo estudio detalla que el entramado europeo combina centros de negociación, cámaras de compensación, sistemas de liquidación, entidades de contrapartida central (CCP) y proveedores de datos y tecnología que, con frecuencia, no están conectados entre sí de forma fluida, con el resultado de una operativa donde la complejidad técnica se suma a divergencias legales y fiscales.

Para explicar esta fricción, el documento utiliza una comparación con las telecomunicaciones: en una llamada, el usuario no necesita saber qué operador usa el receptor ni qué tecnología hay detrás. En cambio, en el mundo de los valores, el inversor debe conocer exactamente en qué depositario central de valores (CSD, por sus siglas en inglés) está registrada la posición y qué reglas particulares aplica. Un CSD es, en la práctica, la infraestructura que registra la propiedad de los valores y permite que se liquiden las operaciones. El informe señala que, en 2023, la mayor parte de las operaciones se liquidaron dentro del mismo CSD, lo que refleja hasta qué punto el sistema opera todavía en “silos” nacionales.

El estudio recoge que el 50% de los encuestados considera que el elevado número de infraestructuras financieras en Europa contribuye a la fragmentación, y que el 40% apunta a estructuras de costes altos y poco transparentes como otro factor que la alimenta.

La tecnología aparece aquí no como un fin, sino como una forma de reducir esta dependencia de procedimientos locales, y el documento plantea que la digitalización puede ayudar a “industrializar” la interoperabilidad: que sistemas distintos se entiendan sin integraciones a medida, como hoy sucede en muchos flujos de back-office.

Tokenización, dinero on-chain e interoperabilidad de datos

La parte tecnológica del informe sitúa los activos digitales y la tokenización en una fase que empieza a salir del laboratorio. El 36% de los encuestados identifica la tokenización de valores, así como la de colateral como la innovación digital con mayor potencial para impulsar la armonización de la post-contratación en Europa. El colateral consiste en activos que se aportan como garantía en operaciones financieras, y es especialmente relevante porque su movilidad “transfronteriza” suele ser lenta y costosa cuando cada mercado opera con prácticas y ventanas horarias distintas.

Aquí entra el papel de lo que el informe denomina “dinero on-chain”: stablecoins reguladas, depósitos tokenizados y, potencialmente, monedas digitales de banco central (CBDC). El texto vincula este componente con la idea de “liquidación atómica”, es decir, que el pago y la entrega del activo ocurran al mismo tiempo, reduciendo el riesgo de que una pata de la operación se complete y la otra no, con el mismo informe matizando que dicha liquidación “sincrónica” no siempre es eficiente para optimizar tesorería, pero puede ser útil cuando el mercado empuja hacia plazos más cortos y movimientos 24×7.

En paralelo, también señala iniciativos y calendarios, mencionando que un consorcio de grandes bancos europeos trabaja en el lanzamiento de una stablecoin en euros alineada con MiCA (reglamento europeo sobre criptoactivos), con previsión para la segunda mitad de 2026, mientras que el BCE continúa con prototipos y evaluación de un euro digital minorista.

Precisamente, el MiCA aparece en el documento como un marco que podría aportar coherencia regulatoria para emisores y proveedores de servicios, siempre que se acompañe de estándares comunes para emisión y gestión del ciclo de vida del token, modelos robustos de liquidación y claridad fiscal y contable.

La otra pata tecnológica que destaca el informe es la estandarización de los datos y la mensajería, citando ejemplos como el ISO 20022, un estándar empleado para que distintos sistemas financieros intercambien mensajes con estructura común. En la encuesta, un 32% sitúa la interoperabilidad de datos y la mensajería estandarizada como la innovación con mayor impacto potencial, por detrás de la tokenización.

El documento también apunta a la inteligencia artificial como infraestructura y no solo como herramienta puntual. Concretamente, describe el avance de los sistemas de IA capaces de consumir grandes volúmenes de información, generar análisis y ejecutar acciones conectándose a otros sistemas, la IA agéntica, y cita ámbitos operativos en los que ya se exploran usos: gestión de riesgos y márgenes, colateral, compensación y liquidación, eventos corporativos, financiación y divisa, y automatización de procesos fiscales.

La tesis que expone Citi es que, para escalar, la IA necesitaría un marco común de herramientas y protocolos por tres motivos: interoperabilidad (que conecte sistemas), gobernanza (alineada con requisitos del Reglamento de IA de la UE) y calidad del dato.

En este punto, el informe menciona el Model Context Protocol (MCP) como ejemplo de estándar abierto para que agentes de IA se conecten a fuentes de datos, herramientas y servicios, lo que en la práctica se traduce en un objetivo operativo para que una entidad pueda interpretar reglas y procedimientos propios de distintos CSD sin tener que reprogramar y adaptar manualmente cada flujo, haciendo que la IA generativa entienda la documentación y excepciones en formatos no estructurados (texto e imágenes).

Más allá de los activos digitales, el informe subraya que la mejora de los actuales sistemas es inaplazable, puesto que la Comisión Europea propuso en febrero de 2025 acortar el ciclo de liquidación en la UE de T+2 a T+1, y el documento sitúa el 11 de octubre de 2027 como fecha propuesta de entrada en vigor de dicha medida. T+1 significa que la operación debe quedar liquidada un día hábil después de ejecutarse (frente a dos días, T+2). El estudio enmarca este cambio como un catalizador que obligará a automatizar, acelerar conciliaciones y reforzar la disciplina de liquidación, porque los plazos comprimidos reducen el margen para procesos manuales.

El informe también anticipa fricciones específicas en Europa por el peso de operaciones con conversión de divisa: menos tiempo para asegurar tipo de cambio, cubrir riesgos y gestionar financiación, con el riesgo de fallos si los horarios de corte de FX no encajan entre centros de negociación, custodios y bancos.

En conjunto, el estudio concluye que la armonización no será inmediata. El 64% de los encuestados estima que harán falta entre cinco y diez años para ver resultados significativos, lo que refuerza la idea de que la ventana de T+1 es, a la vez, un desafío operativo y una oportunidad de estandarización tecnológica a escala europea.