La seguridad física se convierte en un motor estratégico de negocio hasta 2026

Genetec presenta su sexto informe anual de seguridad física, que muestra cómo esta evoluciona de un enfoque defensivo hacia un rol estratégico vinculado a resultados de negocio hasta 2026, según 7.368 profesionales encuestados.
15 de diciembre, 2025
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Genetec (empresa especializada en software de seguridad física para entornos empresariales), ha hecho público su sexto informe anual sobre el estado de la seguridad física. El documento se apoya en la opinión de más de 7.300 responsables y especialistas del sector, entre ellos usuarios finales, socios de canal, integradores de sistemas y consultores de distintas regiones y sectores. El documento refleja que la seguridad física ha pasado de ser un elemento puramente defensivo a ocupar un lugar estratégico en la gestión del negocio.

Según el estudio, las organizaciones empiezan a considerar los sistemas de seguridad como una función empresarial alineada con los objetivos corporativos, y no solo como una capa de protección. La seguridad física se integra de forma más estrecha en los procesos de la organización, contribuyendo a una respuesta más eficaz ante incidentes, a una colaboración más fluida entre departamentos y a mantener el foco en los objetivos a largo plazo. Esta evolución sitúa a los equipos de seguridad física como interlocutores habituales en la toma de decisiones operativas y estratégicas.

La encuesta señala que esta nueva visión se acompaña de un esfuerzo de modernización de las infraestructuras. Los responsables consultados priorizan proyectos que faciliten una colaboración más sólida entre áreas de negocio y que aporten información útil para la toma de decisiones. Más del 70% de los encuestados declara utilizar ya plataformas de seguridad unificadas o integradas, lo que acelera los proyectos de modernización. Esta unificación permite gestionar de forma coordinada sistemas como el control de accesos, la videovigilancia o las analíticas, reduciendo silos tecnológicos y mejorando la visibilidad global de las operaciones.

La sustitución de tecnologías heredadas responde, a la necesidad de ampliar capacidades. La integración de nuevas funcionalidades y el acceso a capacidades avanzadas se sitúan como los principales motores para sustituir tecnologías heredadas. En concreto, el 60% de los participantes indica que su principal motivación para renovar sistemas es la posibilidad de integrar nuevas capacidades, mientras que el 51% cita el acceso a nuevas funciones como otro factor clave. Esta orientación evidencia un interés creciente por sistemas multifuncionales capaces de generar información operativa y de maximizar el rendimiento de las inversiones ya realizadas.

Otro de los aspectos analizados es el peso que tiene la estabilidad de los fabricantes en las decisiones de compra. El 73% de los usuarios finales considera la viabilidad y estabilidad a largo plazo del proveedor como un factor determinante en la elección de soluciones. Por detrás de este criterio se sitúan el rendimiento del producto, mencionado por el 45 % de los encuestados, y los indicadores de precio, señalados por el 43%. Esta jerarquía de prioridades apunta a una preferencia clara por socios tecnológicos que puedan acompañar en el tiempo los planes de modernización y que mantengan un desarrollo continuo de producto acorde con la evolución de las necesidades.

En este contexto, la continuidad del proveedor se interpreta como un elemento esencial para garantizar que los sistemas implantados no queden obsoletos de forma prematura y puedan incorporar nuevas capacidades a medida que el entorno de amenazas y los requisitos de negocio cambian. La combinación de estabilidad financiera, hoja de ruta tecnológica y capacidad de soporte se convierte así en un criterio de selección central para los equipos de seguridad y de TI.

Inteligencia artificial y nube híbrida en la hoja de ruta

La inteligencia artificial se incorpora por primera vez, junto al control de accesos y la videovigilancia, entre las prioridades de inversión en proyectos de seguridad para 2026. El interés por la adopción de IA se ha más que duplicado entre los usuarios finales con respecto al informe del año anterior, según recoge el estudio.

Los encuestados identifican casos de uso concretos en los que la IA puede aportar valor práctico, como la gestión de alarmas, el apoyo a las investigaciones o la reducción de distracciones en situaciones críticas o de emergencia, en las que se requiere la máxima concentración. El objetivo es utilizar estas tecnologías para mejorar la calidad de la información disponible y aliviar la carga de trabajo de los operadores, de modo que puedan centrarse en las decisiones que requieren supervisión humana.

Este interés convive con una preocupación significativa por la forma en que se diseñan e implementan los sistemas basados en IA. El 70% de los participantes expresa inquietud por el diseño y la implantación de los sistemas de IA, especialmente por el uso de los datos y la transparencia de su funcionamiento. Las dudas se concentran en aspectos como la gestión y protección de la información utilizada para entrenar y operar los modelos, así como en la necesidad de comprender cómo se toman las decisiones automatizadas. El informe subraya, la importancia de que los proveedores ofrezcan orientación clara y criterios de diseño responsables en este ámbito.

La nube también gana peso en el diseño y mantenimiento de la infraestructura de seguridad. Los usuarios finales destacan como principales ventajas de los servicios en la nube las actualizaciones automáticas, la facilidad de despliegue y un mantenimiento simplificado. El estudio prevé que la adopción de la nube continúe de aquí a 2026, con un modelo en el que se combinan recursos locales y remotos. La preferencia se inclina hacia modelos de nube híbrida que permiten decidir qué cargas permanecen en las instalaciones y cuáles se desplazan a la nube. Esta flexibilidad se perfila como un elemento clave para adaptar las arquitecturas de seguridad a las necesidades específicas de cada organización, tanto en términos técnicos como regulatorios.

Con una visión a medio plazo, entre las prioridades señaladas para 2026 destacan la modernización del control de acceso, el refuerzo de la ciberseguridad y un uso más intensivo de la analítica. El informe incluye además conclusiones segmentadas por áreas geográficas y previsiones adicionales, con el objetivo de facilitar a las organizaciones la planificación de sus próximos pasos en materia de seguridad física y de alinearla con otras iniciativas tecnológicas y de negocio.

El informe se basa en las respuestas de 7.368 profesionales de la seguridad física de seis grandes regiones del mundo, recogidas entre el 18 de agosto y el 15 de septiembre de 2025. Las áreas cubiertas son Estados Unidos y Canadá, América Latina y el Caribe, Europa, Asia-Pacífico, Oriente Medio y África, y Australia y Nueva Zelanda. Entre los participantes se incluyen usuarios finales, socios de canal, consultores e incluso fabricantes, procedentes de organizaciones de distintos tamaños y sectores de actividad. Solo se han tenido en cuenta en el análisis las respuestas completadas en su totalidad, con el fin de asegurar la consistencia de los resultados presentados.