La OTAN advierte que la IA difumina la frontera entre ataques físicos y ciberataques

El avance de los algoritmos y la aparición de agentes autónomos permite que las intrusiones cibernéticas se ejecuten sin intervención humana, alterando el equilibrio de la seguridad corporativa y logrando que los daños digitales tengan un impacto directo en dispositivos e infraestructuras del mundo real.
9 de junio, 2026

La evolución de la inteligencia artificial está provocando que las amenazas informáticas trasciendan el entorno puramente digital para generar consecuencias tangibles en el mundo físico. Este avance tecnológico permite llevar a cabo acciones que van desde la interrupción de servicios básicos, hasta la toma de control de sistemas autónomos. Ante este escenario, entidades internacionales como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han alertado sobre el punto de inflexión que esta situación representa para la seguridad a nivel mundial, declaraciones de las cuáles se hace eco i3e, consultora TI española que trabaja en áreas como el desarrollo de software a medida, los servicios gestionados y, naturalmente, la ciberseguridad.

La responsable del Centro de Excelencia de Mando y Control de la OTAN, la coronel Mietta Groeneveld (Fuerzas Armadas Neerlandesas), ha incidido en la difuminación de las fronteras entre los ataques físicos y los cibernéticos, argumentando que las herramientas basadas en inteligencia artificial ya son capaces de operar de manera desateneida, sin requerir de intervención humana, y materializar sus efectos en el entorno real. Distintos especialistas del sector han corroborado a i3e que esta coyuntura ha dejado de ser teórica para convertirse en un hecho tangible.

En el terreno técnico, en los últimos meses han aparecido modelos de lenguaje y agentes autónomos dotados de la capacidad de localizar vulnerabilidades y ejecutar acciones sobre ellas de manera automática. Según detalla el gerente de i3e, Sergio García, este grado de automatización supone que la ejecución de una intrusión ya no depende de las personas, puesto que la tecnología actual puede tomar decisiones y acometerlas por sí misma.

Históricamente, el aprovechamiento de una brecha de seguridad exigía un conocimiento técnico muy profundo y una gran inversión de tiempo. La aplicación de la inteligencia artificial ha reducido drásticamente estos plazos, posibilitando que los sistemas detecten y exploten fallos en cuestión de horas, un trabajo que a un equipo humano le llevaría meses.

El directivo de la firma española destaca que este cambio de escala transforma las intrusiones esporádicas en ofensivas constantes al haber sido automatizadas, multiplicando la cantidad de amenazas. Esta dinámica altera el panorama defensivo tradicional, otorgando una ventaja técnica a los atacantes frente a los equipos de protección corporativos al reducir drásticamente los costes de las operaciones ofensivas.

La materialización de este riesgo en el plano físico se hace evidente cuando estas capacidades informáticas se integran en dispositivos tangibles. El caso de los vehículos aéreos no tripulados ilustra esta progresión, ya que el uso de algoritmos avanzados les permite localizar objetivos y ejecutar maniobras de manera independiente.

La inteligencia artificial se ha consolidado como un elemento operativo dentro de los escenarios de conflicto. En definitiva, la automatización de los procesos de toma de decisiones conlleva una traslación directa de las consecuencias al mundo real, un cambio de modelo operativo que impacta directamente en la seguridad de las administraciones públicas y del tejido empresarial.